Se cumplen 10 años del gol de Martín Palermo a Grecia en un Mundial

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El Titán ingresó por Diego Milito a poco del final del partido, solo diez minutos le bastaron para convertir un gol que gritamos todos pese a que no definía absolutamente nada.


Si la vida deportiva de Martín Palermo fuera una serie como muchas de las que hoy se encuentran de moda, sin ningún lugar a dudas tendría que tener varias temporadas por la cantidad de capítulos impresionantes, emocionantes y conmovedores que puede ofrecer.

Lo cierto es que si de momentos inolvidables se trata, al magnífico Titán le faltaba uno en un Mundial, todo lo demás ya lo había conseguido, incluso dándole una sufrida clasificación para el evento al seleccionado argentino cuando ya todo parecía perdido en aquella lluviosa noche del Monumental frente a Perú. Lo cierto es que ya en la mayor fiesta del fútbol, Argentina llegaba a enfrentar a Grecia en inmejorables condiciones, ya clasificado para octavos de final, con puntaje ideal y con la posibilidad de preservar algunos futbolistas importantes para lo que vendría después.

Romero; Otamendi, Demichelis, Burdisso, Clamente Rodriguez; Verón, Bolatti, Maxi Rodriguez; Messi; Agüero y Milito fueron los once seleccionados por el entrenador Diego Armando Maradona para arrancar el partido.

El desarrollo del encuentro, tal como se preveía, mostró al conjunto albiceleste como absoluto dominador. Un par de remates de Messi que controló el arquero Tzorvas mostraron las llegadas más claras para el conjunto nacional.

En el minuto ´77 lo que no se lograba mediante el juego se consiguió con una pelota parada y Martín Demichelis puso la ventaja para el equipo de Diego.

A la Selección Argentina le salía todo y Maradona sintió que era el momento de mandar a la cancha a Palermo. El delantero reemplazó en el minuto 80 a Diego Milito y en las tribunas, cuando la gente vio su ingreso, sintió claramente que todavía faltaba algo más.

Corría el minuto ´89, como siempre, el goleador estaba en el lugar exacto donde debía estar, apenas observó que el arquero griego ofreció un rebote tras un potente remate de Messi, inclinó su cuerpo y abrió su pie derecho, sí, el menos hábil para él, de manera que la pelota obtenga el efecto exacto para clavarse en el segundo palo del arquero.

Fue emoción, fue delirio, fue felicidad absoluta del delantero, de su familia que estaba en la cancha, de sus compañeros, del cuerpo técnico y todo un país.

Pasaron exactamente 10 años de aquel momento, no fue un gol que haya definido absolutamente nada, no fue un triunfo que haya cambiado en absoluto el andar de la selección, sin embargo, ese gol la gente lo gritó con el alma. Simplemente, porque el autor había sido Martín Palermo, un Titán de la vida.

Fuente TYc Sports

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