Palacios volvio a un pueblo de Santiago para cumplir la promesa con la Virgen por la final en el Bernabeu

0
42
Palacios en River

El volante tucumano de River fue de visita a Sumampa, la tierra de su abuela en Santiago del Estero, y fue furor. Exe le agradeció a la Virgen por la Copa y cumplió con la promesa que le había hecho: dejar sus botines.

Sumampa es una pequeña localidad del sur de la provincia de Santiago del Estero. Sacando las épocas de festividades populares, no pasan grandes cosas. La vida es tranquila, la siesta es sagrada. Este fin de semana algo rompió la quietud de Sumampa: Exequiel Palacios. Durante sus vacaciones el tucumano estuvo de visita en el pueblo en el que vive Elsa, su abuela materna. Un lugar al que el pibe de River siempre vuelve: parte de sus raíces son santiagueñas. Desde la noche del sábado, cuando se corrió la bola en el pueblo de la llegada de Exe, se acumularon decenas de personas en la puerta de la casa de Elsa a pedirle fotos y autógrafos. Y el domingo ocurrió lo mismo: Palacios se fue al potrero de Sumampa a ver el clásico local, Club Unión Argentino contra Club Atlético Sumampa y volvió a ser furor entre la gente. Es más: lo hicieron posar con los dos equipos antes del partido que ganó el CAS 1 a 0. Después lo visitó el intendente del lugar, Marcelo Bernasconi, que celebró la visita de EP como “otra alegría para el deporte santiagueño” después de lo que fue el histórico ascenso de Central Córdoba a Primera.

“Fuimos a saludarlo y a desearle lo mejor: que siga siendo un ejemplo para todos los jóvenes. Porque él no sólo es un crack en la cancha sino también afuera”, dijo el intendente, que le regaló una imagen de la Virgen de Sumampa, algo que para el Tucu es muy significativo. De hecho uno de los motivos principales de la visita de Palacios a Sumampa fue ir a agradecerle, seis meses después, a Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, patrona de Santiago del Estero, por haber ganado la Copa Libertadores más importante de la historia contra Boca. Y para terminar de cumplir una promesa que le había hecho a su abuela antes de la final de todos los tiempos: dejar los botines que usó en la Copa a los pies de la Virgen. A principios de año no pudo ir a llevarlos, pero los mandó a través de su mamá. Aunque, dicen los medios locales, que hubo un pequeño gran inconveniente en la localidad santiagueña: el cura Miguel Espíndola, que es fanático de Boca, se negó a recibir los botines en mano. El sacerdote, consignan, no quiso sostenerlos, como se hace con cualquier ofrenda a la Iglesia, sino que pidió especialmente que la familia pusiera el calzado a los pies del altar, en un gesto que indignó a todos.

El Tucu va seguido a Sumampa. El año pasado, cuenta la gente del pueblo, estuvo de visita para el 25 de mayo en la fiesta popular del asado con cuero y locro y andaba como uno más. Y hace un tiempo tuvo un gesto que emocionó a todos: mandó una camiseta autografiada por todo el plantel campeón de América a la agrupación “Sumampa es de River” para hacer una rifa y recaudar fondos para el tratamiento de un niño del lugar que la está peleando.

Sí, así como Ponzio se queda en Las Rosas, Scocco en Hughes o Robert Rojas en la chacra de su familia en Paraguay cosechando mandioca, Palacios no descuida sus orígenes y en su descanso fue a agradecer, a dar una mano y a visitar a parte de su familia. Y, claro, Pala el pueblo lo que es del pueblo…

Fuente ole