“No hay que darle pelota”: cuando los jugadores cuestionaron la figura del técnico y Argentina salió campeón del mundo

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En el Mundial de México 1986 se vivió una sublevación del plantel: con Maradona a la cabeza y antes de jugar los octavos de final, hubo una reunión entre los jugadores. Los detalles de una historia de controversias y acusaciones tamizada por la gloria, y las respuestas de Bilardo

Argentina. Le había ganado 3 a 1 a Corea del Sur, empatado 1 a 1 con Italia y superado 2 a 0 a Bulgaria. Los triunfos encubrían las rispideces internas de aquel Mundial. El escenario actual es distinto: empate deslucido 1 a 1 con Islandia y derrota humillante por 3 a 0 con Croacia. Las suspicacias y las miserias reflotaron, al amparo de resultados adversos y un fútbol precarizado. Pasaron 32 años y la coyuntura es otra: hay, sin embargo, puntos de encuentro.

Argentina salió campeón en México ’86. Dirigía Carlos Bilardo, tenía al mejor Diego Maradona de la historia y un plantel con carácter. El equipo se construyó con charlas, discusiones y acusaciones cruzadas. Lo reconoció Sergio Checho Batista: “Era un grupo de pesados, pero pesados bien: de gente joven con mucha personalidad. Creo que se logró el campeonato del mundo por haber tenido esas reuniones”. Lo admitió Julio Olarticoechea: “Se hablaron cosas fuertes y algunas de ellas ya en competencia. Nos ayudaba que además íbamos ganando, eso te potencia. Los problemas en el grupo se solucionaron con las charlas, todas frontales. Fue importantísimo, porque si a veces no lográs ponerte de acuerdo con dos o tres personas, imaginate con un plantel entero. Siempre aparecen dificultades y no queda otra que hablarlo”.


Lo confesó el propio Maradona en su libro Soy el Diego: “Nos dijimos de todo, de todo. Vivíamos de reunión en reunión. Y en una de ésas fue que me agarré con Passarella. Ahí definimos que éramos nosotros contra el mundo, así que más vale que tiráramos todos para el mismo lado. Y tiramos, cómo tiramos… A mí las concentraciones siempre me ataron, siempre me ahogaron, pero aquella vez fue distinto: porque nos sinceramos, porque nos dijimos las cosas en la cara. A partir de eso, todo creció”.

 

Las declaraciones reservan el conflicto al seno del grupo de jugadores. Pero el conflicto también incluyó al entrenador. Los cuestionamientos ascendieron a la figura de Bilardo. La trama la cuenta el periodista Andrés Burgo en el libro El partido, una narración orgánica y alternativa del 2 a 1 de Argentina a Inglaterra el los cuartos de final del Mundial de 1986. Expone un escenario de sublevación en la curiosa historia del periodista José Luis Barrio, enviado especial de la revista El Gráfico.

Después del tercer partido de Argentina en el Mundial de 1986, hubo una reunión en la que los jugadores cuestionaban la figura del técnico (Getty)
“Entré a la concentración para hacer una nota que había arreglado con Valdano, pero cuando lo veo me dice: ‘Esperá que tenemos una reunión’. Pasan los jugadores y se meten en una sala. Me quedé solo, en el bar, pero las paredes eran tan finitas que me enteré de toda la reunión”, cuenta, literal, el periodista. Recordó una frase de Maradona: “¡Simplemente, no le tenemos que dar más pelota!”. Transcribió un pronunciamiento de Passarella: “Así no podemos seguir, ¿a ustedes les parece que un equipo argentino juegue así un Mundial?”. Y fotografió el concepto: “Era como un golpe de Estado”.

Barrio contó que el único que defendió a Bilardo en aquella reunión fue José Luis Brown. “Ténganle confianza a Bilardo, yo lo conozco, ténganle confianza”. A lo que Maradona respondió a los gritos: “No, pero qué confianza, no hay que darle pelota”. El cónclave duró cuarenta minutos. Los jugadores empezaron a salir y fijaron la vista en el periodista. “La cara de boludo más grande que pude haber puesto en mi vida, la puse en ese momento -narró Barrio-. Maradona me hace el gesto con el dedito levantado, diciéndome: ‘No escuchaste nada'”.

Imágenes del 29 de junio de 1986: Argentina venció 3 a 2 a Alemania en la final de México ’86. Los jugadores coinciden que las reuniones formaron el espíritu del campeón
Imágenes del 29 de junio de 1986: Argentina venció 3 a 2 a Alemania en la final de México ’86. Los jugadores coinciden que las reuniones formaron el espíritu del campeón
“Son reuniones que, a veces, el técnico tiene que provocar. No podés dejar que se reúnan los jugadores sin saberlo vos. Si algo anda mal, les decís: ‘¿Por qué no hablan a ver qué pasa?’ ¡Pum! Ya provocaste la reunión. Hubo cuatro o cinco”, reconoció el propio Bilardo en diálogo con La Nación en 2006. Y aconsejó que cada encuentro debe tener una duración específica: “No podés dejarlos solos más de 15 ó 20 minutos. Nosotros mirábamos desde afuera con el profe (Echevarría) y cuando iban 20 minutos, como máximo, cortábamos”. Contó que lo cortaban porque después de ese plazo podían empezar los problemas: “En todos los equipos que dirigí en mi vida, más de 20 minutos no los dejo. Cuando te ven llegar a vos, se pone freno. En ese tiempo ya se dijeron cosas que si no pudieron arreglar en ese tiempo, después puede terminar mal”.

Después de esa reunión en la que Maradona exclamó que no había que darle entidad a las indicaciones de Bilardo, Argentina venció 1 a 0 a Uruguay, 2 a 1 a Inglaterra, 2 a 0 a Bélgica y 3 a 2 a Alemania. Y salió campeón del mundo por segunda vez en la historia. La coronación disimuló las confrontaciones de un plantel con grietas y de una conducción, en principio, cuestionada. Como en Rusia 2018, sin las victorias y con los sueños de gloria apagados