Matías Almeyda recordó sus días más duros con depresión: «Te autodestruís y no te das cuenta»

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El exfutbolista reconoció que pudo salir gracias al apoyo de su familia y realizó una crítica a los dirigentes deportivos. La educación del jugador es la clave.

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La depresión suele ser un tema tabú en el deporte y en muchos casos se termina lamentando una desgracia. Matías Almeyda, hombre de destacada y exitosa carrera como futbolista y entrenador, ha padecido esta enfermedad y hasta escribió un libro donde hace referencia a sus momentos más duros.

El Pelado reconoció que haber caído en estado de depresión es algo «difícil de entender» que no se lo desea a nadie. «La respuesta más fácil era cómo vas a tener depresión si tenés todo. ¿Qué es todo? Todo lo material, pero había muchas cosas que me hicieron daño. Sufrió toda mi familia y ellos también me ayudaron a salir», describió Almeyda en una entrevista con el programa Líbero de TyC Sports.

«Llegué a hacerme daño en mi cuerpo y en mi mente. Tuve malos pensamientos. Te autodestruís y no te das cuenta», reflexionó el exjugador de la Selección argentina.

El exjugador y entrenador de River también recordó que cuando publicó su libro «Alma y Vida» habló mucho de la depresión y muchos periodistas que lo llamaban habitualmente en su mejor momento dejaron de hacerlo. «Me decían: ‘qué horror, cómo vas a hablar de eso, te va a perjudicar en tu vida como entrenador’. Nada de eso, yo lo superé y sé que desde algún lugar ayudo a mucha gente a liberarse de eso», explicó Almeyda.

Por otra parte, acerca de los suicidios del Huevo Toresani y el Morro García, Almeyda opinó: «Me da mucha tristeza porque la depresión puede terminar así. Termina en muchos casos así, tuve a mi prima que pasó por eso. Sé lo que se sufre y no es un tema para pasarlo por arriba, es para hablarlo y que los dirigentes se den cuenta de una vez por todas que hay que formar a los chicos de verdad y prepararlos porque esto (el fútbol) se termina algún día».

«El mejor recuerdo que puede tener un jugador de un dirigente, un entrenador o un compañero es cuando te hablan de la vida y lo que va a pasar después. No si metiste diez goles o si fuiste el mejor. Hoy veo que los clubes contratan a chicos de siete u ocho años. No saben el daño que les hacen. Después podrán ser los mejores o millonarios, pero los están envenenando emocionalmente», cerró.

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