Lo liquidó: «Me fui del Barcelona por culpa de Lionel Messi»

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Todo empezó en septiembre del 2009, cuando ni bien estaba por comenzar la temporada 2009-10. El Barcelona había hecho uno de sus fichajes más caros en su historia hasta ese entonces: habían pagado por Zlatan Ibrahimovic 46 millones de euros al Inter de Italia más la cesión de Samuel Eto’o, que en ese entonces estaba valorado en 20 millones. Es decir, un total de 66 millones de euros.

El Barça era el campeón de Europa y cerraría el 2009 con el histórico sextete. Había derecho y margen praa gastar. Zlatan llegó con todas las ganas y energías, pero eso duraría poco, muy poco. Y aunque en un principio se le culpó a Guardiola del fracaso del sueco en el club catalán, Zlatan apuntó siempre a otro: Lionel Messi. Tras el fracaso de su única temporada en el Barça, Zlatan recién hablaría años más tarde.

Fue en la previa de un duelo de Champions entre el Barcelona y el PSG, en donde estaba el sueco: «Empecé bien en el Barcelona, pero luego Lionel Messi comenzó a hablar. Él quería jugar de centro delantero, no de extremo, por lo que el sistema del equipo pasó de un 4-3-3 a un 4-5-1».
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Luego atacó al entrenador, su «otro enemigo»: «Fui sacrificado por Guardiola y ya no tenía la libertad en el terreno de juego que necesitaba para tener éxito. Tenemos que ser claros. Hablo de Pep como un ser humano, no como un entrenador. Para mí, como entrenador es fantástico, como ser humano, se puede discutir». Con los años Zlatan también fue entrenado por Mourinho en el United, a quien elogió.

«Conozco a Mourinho, sé lo que quiere, cómo te motiva. Te dice a la cara si no lo estás haciendo bien y si tienes que mejorar. Con él no das el 100%, sino el 200%». El conflicto de Ibrahimovic con Messi está plasmado en un libro de dos periodistas, Sebastián Fest y Alexandre Juillard, en donde cuentan con lujo de detalla la presión de Guardiola por Messi para prevalecer en el sistema del equipo.

«Lionel Messi estaba molesto, quisquilloso. Y el que lo sufría, como siempre, era Josep Guardiola. De un momento a otro, el entrenador del Barcelona había entrado en tensión, incómodo en el primer asiento del autobús. El teléfono móvil acababa de vibrar y Guardiola escrutaba la pequeña pantalla con algo de desconcierto. ‘Mira esto’, le dijo a su íntimo amigo Manel Estiarte».

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