La Transformación de El Sicario Rojas de delantero a marcador central contada por su mentor

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De puntero a central, la transformación de Rojas
Ricardo Zárate, mentor del defensor de River, revela detalles desconocidos del paraguayo: sus inicios como puntero derecho, su innata capacidad física y su carácter para jugar con mayores ya desde niño. “Su camiseta es mi mayor tesoro”, cuenta.

Zárate y la camiseta de Rojas, su "tesoro".

Zárate, con su «tesoro». «Pude ir a verlo y me emocioné hasta las lágrimas», cuenta.

Del Sicario se conoce mucho acerca de sus particulares vacaciones trabajando en las cosechas de la chacra familiar en Concepción, de sus dotes de vendedor en la despensa de sus padres, de su debilidad por la mandioca, de su simpleza en los modos y, sobre todo, del trabajo silencioso que viene realizando en River que, por cierto, ya le dio sus enormes frutos.

Ahora bien, poco se sabe sobre los inicios del defensor paraguayo con la pelota. Y su primer entrenador, Ricardo Zárate, certifica que desde niño hizo lo mismo: hablar en la cancha. “Siempre fue así, muy introvertido y calladito. No habla mucho, pero cuando te dice las cosas, las dice de frente. Es un chico muy bueno y humilde”, le cuenta a Olé este ex futbolista profesional (militó en Guaraní en la década del 90) y acaso el mentor de quien hoy es la revelación del equipo de Marcelo Gallardo.​

-¿Cómo fue que Robert llegó a sus manos, Ricardo?

-La cosa fue así: en Deportivo Beleano, equipo de la ciudad de Belén, nosotros teníamos jugando a Edgard, su hermano mayor. Y como ese año íbamos a participar de un campeonato de clubes del Interior, decidimos hacer una pretemporada en Paso Horqueta, a 40 kilómetros de donde estábamos, y un día apareció el Robert. En ese momento apenas tenía 13 años y nos pidió participar de los entrenamientos, y recuerdo que ya entonces hubo algo que me llamó la atención…

-¿Qué cosa?

-Su enorme respuesta física. Con 13 años completaba todos los ejercicios a la par de los jugadores del equipo, que eran mayores y tenían mucha experiencia. Se aguantaba el doble turno de entrenamientos que hacíamos, era una locura. Recuerdo que después de ese primer día, hablé con su padre y le pedí que lo siguiera trayendo todos los días. Y así fue que empezó a jugar, siempre con futbolistas mayores que él… Mostraba una personalidad muy marcada, muy fuerte, y no le tenía miedo a nada.

-¿Robert siempre su ubicó como defensor?

-¡No! En sus inicios sólo quería jugar de puntero derecho. Y en los primeros partidos en Deportivo Beleano jugaba en esa posición y rendía: era rápido y potente. Pero luego, antes de transformarse en este marcador central con condiciones increíbles, decantó en lateral derecho. La verdad: me genera mucha emoción que le esté yendo tan bien en un club tan grande como River.

-¿Y por qué si era bueno como puntero derecho pasó al lateral?

-Fue un compañero mío, Cacho Romero, quien lo tuvo en Reserva y lo probó de defensor porque decía que le veía condiciones en esa posición. Y fue un acierto… Porque Robert siempre quería correr mucho, y a veces, al ubicarse como delantero, no tenía espacio ni recorrido para poder hacerlo. Así fue que de lateral derecho se corría toda la cancha, iba y volvía todo el tiempo, no se cansaba, y se afianzó muy rápido. De hecho, en la selección de Horqueta jugó en ese lugar…

-O sea, ya de pequeño se notaba que el físico le iba a ayudar a llegar lejos.

-Sin dudas, pero sobre todo le destaco su personalidad, su sacrificio y su profesionalidad, verdad. Recuerdo que cuando tenía 15 años fuimos a jugar un amistoso ante Olimpia, que por ese entonces estaba a punto de llegar a la final de la Libertadores, con un grupo de jugadores que tenían posibilidad de ir a probarse a Italia. Ese día, la cancha de Olimpia estaba repleta, y Robert entró en el segundo tiempo y jugó como si hubiera jugado toda la vida en Primera División. Tuvo que marcar a jugadores como Fredy Bareiro, un futbolista de selección, y todo el mundo se sorprendió por la forma en la que se desempeñó.

-¿Y siempre fue leal, limpio a la hora de marcar? Porque acá en River sorprende que sólo le hayan sacado una amarilla en 30 partidos…

-Nunca fue de pegar, siempre jugó limpio. Nosotros en su momento lo comparábamos con Carlos Gamarra, otro jugador que siempre quitaba la pelota sin hacer faltas. Robert siempre fue rápido en los cortes, tiempista. Por eso a mí también me sorprendió que le pusieran el apodo de Sicario, aunque cuando se supo la historia no tenía nada que ver con su forma de jugar…

-¿Sigue en contacto con él?

-Hablamos seguido, sí, y mantengo contacto permanente con sus padres. Hace poco fue mi cumpleaños, me llamó para saludarme y me dijo que cuando viniera a Paraguay me iba a traer un regalo.

-¿Y cumplió?

-¡Sí! Yo le había dicho que quería la camiseta de River y me trajo la número 2 que usa él. Y fue aún más especial porque me regaló la remera con la que hizo su primer gol, el que le hizo a Tigre en el Monumental. Esa camiseta es mi tesoro, uno de los más preciados que tengo…

-¿Cómo se siente saber que formó a un futbolista que llegó a un grande como River y tiene un futuro enorme?

-Es un gran orgullo, pero en verdad Robert está en el lugar que está por mérito propio. Por su esfuerzo, porque es un chico súper profesional y que tiene conductas ejemplares, que nunca cambiaron. Si hoy todavía sigue jugando con la camiseta metida adentro del pantalón… Es un ejemplo para todos los demás. Yo pude ir a verlo a la Argentina junto a sus padres y me emocioné hasta las lágrimas al mirarlo salir a la cancha. Fue en el empate 0 a 0 ante Boca, en el Monumental, y realmente es un recuerdo que me quedará grabado a fuego. Robert se merece todo lo mejor…

Fuente Ole

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