La increíble anécdota de Maradona con la Generación Dorada: «Hubo un crimen en el estadio pero el partido se jugó igual porque iba Diego»

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Juan Pipa Gutiérrez recordó el día que Argentina enfrentó a Brasil en Venezuela con el ídolo como espectador en la tribuna y un grave episodio en la previa.

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La figura de Diego Maradona generaba y sigue generando después de su muerte sensaciones inexplicables a tal punto que mucha gente no futbolera y no «maradoneana» como se considera a sí mismo el ex basquetbolista Juan Pipa Gutiérrez también sintió su aura y su carisma las dos veces que lo tuvo a su lado aunque lo que sucedió en el segundo encuentro es inexplicable por donde se lo analice.

«Es increíble lo que voy a contar. Fuimos a jugar un amistoso a Venezuela y mientras estábamos entrando en calor hubo un asesinato adentro del estadio. Entró una persona y le pegó un tiro a otra creo que por una disputa familiar, no averiguamos mucho, pero el partido se jugó igual», sorprendió el ex integrante de la Generación Dorada en diálogo con TT Sports.

Y agregó: «Nosotros estábamos entrando en calor y escuchamos un disparo, alguien murió digamos en el cinturón del estadio en la parte de afuera, y el partido se jugó igual porque venía Maradona a verlo. Es más, jugábamos contra Brasil y como Diego llegó tarde, el partido empezó cuando llegó él, ni antes ni después».

Esta increíble historia ocurrió en 2010 cuando Diego todavía era el DT de la Selección y había viajado a Caracas para encontrarse con el por entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez. «Diego llegó, le dio un abrazo a Román González que era nuestro capitán, creo que le hicieron tirar el salto de honor y se puso a ver el partido. Es muy lindo jugar un Argentina-Brasil con Maradona en la tribuna, la rompimos, le ganamos por 20 pero bueno ese día murió una persona en el estadio, no se tendría que haber jugado», comentó Gutiérrez que ese día anotó 19 puntos en la victoria argentina 72-65 mucho más apretada de lo que él recordaba.

El Pipa reconoció la enorme figura de Diego pero, un poco por su edad y otro poco porque su gran pasión es el básquet. nunca sintió esa conexión que les provoca a millones de argentinos. «Yo no soy maradoneano pero no porque esté en contra de Maradona, al contrario. Yo casi no lo vi jugar y mi generación además de verlo jugar poco se tuvo que aguantar las peores partes de la vida de Diego. Pero no lo juzgo por lo que hizo ni lo juzgaría jamás, simplemente yo no llegué a conectar con ese sentimiento tan fuerte que un montón de personas tienen, como le pasa a mucha gente que conecta a través de Diego lo que vivió con sus papás y yo con mi viejo conecto por otro lado, no por el fútbol», contó Gutiérrez que antes de este increíble episodio ya había tenido la oportunidad de conocerlo en los Juegos Olímpicos de Beijing.

«Lo que sí me pasó es que el día que falleció Maradona me generó muchísima tristeza por la cantidad de personas que estaban tristes. Me generó muchísima emoción cuando vi tanta gente acercarse genuinamente a despedirlo, me pareció fascinante la dimensión que una persona puede llegar a tomar. Dudo muchísimo que cualquier otra persona viva pueda generar algo parecido cuando muera. La dimensión que alcanzó Maradona es inexplicable y como argentino eso es digno de agradecer porque nos puso en el mapa literalmente», explicó el ex basquetbolista de 37 años.

Ginóbili, el Maradona del básquet
Juan Pedro Gutiérrez explicó la dimensión descomunal que alcanzó Maradona y contó que con Manu Ginóbili sintió algo parecido más allá de la evidente diferencia de popularidad y masividad que existe entre el fútbol y el básquet. «Con Manu es parecido, yo creo que lo que pasó en su última temporada con un montón de argentinos yendo a verlo y que él se brindara tanto para la gente es una conexión re linda».

Y cerró sobre el bahiense: «Obviamente la dimensión de Manu es gigantesca pero al lado de Diego es incomparable porque son dos deportes que no se pueden poner en la misma balanza pero la sensación es la misma. El día que se reiró Manu yo me quedé sin energía, no podía ni trabajar. Estaba con el corazón roto, más allá de qué le vas a pedir a un tipo que se retiró a los 41. ‘No Manu, sé feliz'».

Fuente 442

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