La historia secreta de cómo se gestó la llegada de Diego Armando Maradona al Dorados de Sinaloa

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Diego Maradona en Dorados

Una charla entre mates, el casual llamado desde México y la sorpresa del dueño de Dorados: “¿Maradona? ¿Vendría acá?”

Todo se gestó mate de por medio. Diego, fiel a su estilo, jugó las cartas con claridad: “Le diste oportunidades a tantos. Quiero dirigir, conseguime una”. Quien estaba del otro lado era Christian Bragarnik, el representante de moda en el fútbol latinoamericano. Maradona estaba a punto de partir rumbo a la fría Bielorrusia para asumir un cargo honorario en el Dinamo Brest como presidente. Demasiado poca adrenalina para el hombre que dominó la cima del mundo con una pelota en sus pies.

“Me invitó a charlar, a tomar algo, y me contó las ganas que tenía de trabajar. Sabiendo que estoy en el día a día, que si había una posibilidad le gustaría, que lo llame”, rememora Bragarnik, el hombre que llevó a Maradonas a Sinaloa, ante Infobae

“Lo vi. Charlé con él. Le dije: “No vengo a juzgarte qué hiciste o no hiciste en tu vida fuera de lo que es el jugador, pero sí tengo claro que si vos te decidís a dirigir y a hacer las cosas dentro de una cancha, ¿quién te puede decir algo con todo lo que hiciste y sabés?”. Fui a eso, a que se vuelva a hablar del Maradona que todos queremos”, advierte.

Lo siguiente fue una maniobra del destino. El agente tenía contactos habituales con el fútbol azteca desde hace más de una década. El mexicano Fabián Ramírez acumulaba varias pálidas al frente del Dorados y el equipo estaba hundido en el fondo de la tabla de posiciones de la segunda categoría. Aquella tarde el dueño del club, Jorge Alberto Hank, se cansó, levantó el tubo y llamó a su gurú de confianza.

“Me comentó si tenía alguna posibilidad de un técnico porque él estaba evaluando cambiarlo. Yo, obviamente, le comenté: ‘Mirá, justo se dio una situación y creo que puede ser una buena posibilidad para él. Creo que Diego tuvo un condicionante con el idioma en los anteriores lugares y el carisma de él es clave para llegarle al jugador, por eso es importante que se pueda expresar'”, explicó sin detenerse.

— ¿Diego?
— Sí, Diego, Maradona…
— No wey, ¿cómo? ¿Maradona? ¿vendría a Dorados?
— Sí, yo creo que si las cosas están dadas sí

“Se quedó sorprendido. Habrá pensado que era Cocca, que yo ya lo había llevado a México antes”, recuerda entre risas sentado en la silla de su oficina en Puerto Madero.

El siguiente paso era el de cerrar el contrato con el “Diez”, que contaba sobre sus espaldas con experiencias en Mandiyú, Racing, la selección argentina y el fútbol árabe (Al Wasl y Al Fujairah). “¡Sabés qué fácil y sencillo fue todo! Y lo sencillo que es Diego”, confiesa Bragarnik.

“Otra cosa que me pasó es que cuando llegamos al DF (Distrito Federal) el primero avión que salía a Dorados tenía como seis horas de escala. Cada situación era… Estamos hablando de Maradona, un tipo que habrá tenido todos los lujos y los gustos donde estuvo. Así que cuando estábamos arriba del avión le dije: ‘Mirá, Diego, que vamos a tener una escalita más larga…’. Capaz que se me bajaba su le avisaba abajo”, detalla.

“Y no, nos quedamos charlando, jugando al truco. Una persona normal con la que podés compartir, nos divertimos. Obviamente fuimos a un salón específico en el aeropuerto porque con Diego no podés estar en ningún lado abierto. Llegamos a Dorados y no se podía salir del aeropuerto”, agrega sobre esas primeras horas en Sinaloa durante comienzos de septiembre del 2018.

La realidad indica que el Dorados repuntó notablemente desde el arribo de Maradona: pasó de pelear en el fondo de la tabla a disputar la final del certamen, la cual perdió ante Atlético San Luis.

“Soy muy respetuoso y ni he pedido su teléfono. Pero charlamos de fútbol a veces a través de la persona que está con él. El diálogo es muy bueno y fluido porque Diego está bien. Lo lindo de verlo bien es porque podés charlar y es una persona muy rica en conocimiento. Disfruto eso. Hubo muchas críticas injustas al inicio y nadie salió a pedir disculpas después. Llegó a un mercado que no conocía, a un equipo que iba último, que no tenía nada para pelear y terminó llegando a la final”, defiende la tarea del “Diez” en el club de Sinaloa.

La historia luego fue conocida. Diego sonó en otros equipos de mayor jerarquía en México durante el último mercado de pases pero decidió seguir al frente del Dorados y en este nuevo semestre da pelea para volver a meterse en el reducido con el sueño vigente de alcanzar una nueva final al frente del equipo. La revolución Maradona, de todos modos, ya fue un éxito en tierras aztecas.

Fuente Infobae