La cruda verdad de Cherquis Bialo: «Maradona murió solo, triste y abandonado»

0
361

El periodista recordó con tristeza los últimos días de Diego y criticó el velatorio. Video.

Maradona Rezando

Mientras continúa la investigación en torno a la muerte de Diego Maradona y las acusaciones cruzadas entre familiares, médicos y el círculo íntimo, el periodista Ernesto Cherquis Bialo recordó con emoción y tristeza cómo fueron los últimos días del ídolo del fútbol y el pobre velatorio que se le realizó en Casa Rosada.

Publicidad

«Lo vimos en La Plata. Murió injusta y cruelmente. Murió solo, triste y abandonado. Murió entregándose al espacio que generan las pastillas hipnóticas y el alcohol para desaparecer parcialmente algunas horas del día y, sobretodo, las horas de la noche en que cuando no se duerme se piensa. Murió sin felicidad y abandonado», sentenció Cherquis Bialo, invitado al programa de Gustavo López, en ESPN.

El veterano periodista, ex vocero de la AFA y biógrafo de Maradona, criticó además el velatorio que se le realizó en la Casa de Gobierno, sobretodo por la corta duración. «Era un velorio para despedir a un grande como lo merecieron los grandes, pero nadie se hizo cargo de su vida ni de su muerte. Quien se hizo cargo fue la mujer (Claudia Villafañe) a quien los abogados de Maradona quisieron destrozar. No se pudo despedir dignamente al futbolista más grande de toda la historia», afirmó.

Por otra parte, con lógica desazón, Cherquis lamentó que se haya despedido a Maradona con una ceremonia pobre que no estuvo a la altura de semejante ídolo. «Prepararon el cuerpo como si fuera yo, tres horitas y vamos, arriba… ¡se nos está yendo el ultimo héroe! Hubiesen venido más jugadores otras épocas, Messi…», continuó.

«¿Sabés lo que me hubiera gustado? Pedir un ómnibus para ir al sanatorio, no al velorio. Y bajar todos como si vinieran de Ezeiza de la concentración y hacer una fila, entrar de a uno, tomarle la mano, mirarle los ojos, acariciarle la nuca y decirle cuánto lo queremos. Los muchachos del 86 debían decirle: ‘Ahora no, Capitán. Arriba, vamos Diego’ Esa palabra, esa caricia. No se llora en cámara, señor, a un amigo hay que levantarlo», cerró con lágrimas en sus ojos.

Fuente 442

Publicidad