La columna de Farinella «La Caida para tomar impulso: a diez años del descenso de River «

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El Millonario pudo aprender del descenso para volver mejor. En sólo diez años, la superación es impresionante.

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River descenso

Me verás volver y te arrodillarás, profetizó la bandera más increíble y premonitoria de la historia de River. Habrá superado la realidad de hoy lo que soñó aquel iluminado, casi con seguridad. Ni en el mejor de los sueños podía imaginarse una actualidad como la que vivimos diez años después del descenso, aunque en realidad muy poco varió: somos la consecuencia de lo que hacemos. Cuando tomamos el mal camino, conducidos por la soberbia y la oscuridad, nos fuimos al pozo. Cuando nos dedicamos a cultivar grandeza, virtud, humildad y trabajo en equipo con líderes virtuosos, naturalmente llegaron los mejores años de nuestra historia. Es casi imposible dividir una cosa de la otra. Para ser quienes somos ahora, debimos pasar por lo que pasamos. ¿Es un precio justo a pagar? Aquí empieza a correr la historia personal. Yo voy a contar la mía.

River me acompaña desde siempre. Cuando nací, vivíamos a seis cuadras del Monumental. Toda la familia de River, obviamente. Mi primera vez en la cancha fue a los seis años, en 1975. El primer grado de la escuela primaria marcó el comienzo de una etapa tremendamente exitosa que cortó los 18 años de grandes equipos que no consiguieron campeonar. Digamos que tuve suerte porque terminé el secundario en el 86, año en que ganamos la primera Copa Libertadores y la Intercontinental. Quienes andan por los 50 y pocos, sabrán que fueron años increíbles para ir a la escuela y ser de River. El Millonario de Angelito Labruna, el del Beto Alonso y tantos héroes como el Pato Fillol y hasta Passarella, que fue un enorme jugador muchos años antes de dejar en evidencia su incapacidad como dirigente.

Los éxitos continuaron, los grandes equipos, los grandes jugadores, digamos que River siempre estuvo vinculado a un fútbol exquisito, virtuoso, de calidad, que ganaba muchos campeonatos locales y no cosechaba en la misma medida a nivel internacional.

Producto de malas administraciones, empezamos a perder calidad y River pasó a ser un equipo del montón, que ganaba o perdía con cualquiera. Cuando empezó a acostumbrarse a perder y los socios encontraron en la imagen de Passarella una respuesta a la mala gestión de Aguilar, había que tomar decisiones amparadas en el conocimiento que cambiaran el curso inexorable de los acontecimientos.

Ya periodista profesional que había admitido mi sentimiento por River, tuve la posibilidad de aportar mi mirada primero a Passarella y luego a sus colaboradores más cercanos. No querían escuchar los argumentos, no tenían humildad para aceptar otra mirada, contagiados de soberbia y de un pensamiento generalizado que se hizo carne en muchos de River: ¿Cómo va a descender River? No entendían que no se iba al descenso el River de Labruna y el Beto, o el de Ramón y Enzo. El que se iba al descenso era el River de Passarella.

Mi hijo nació en 2001 y lógicamente lo hicimos de River, dado que la mamá también es persona de bien. Fuimos compañeros en esos años en los que padecimos la decadencia de no mostrar un fútbol a lo River y empezábamos a perder con cualquiera y a jugar como cualquiera. Mi hijo no había vivido los tiempos de esplendor y yo veía representado en él a un montón de chicos riverplatenses que asistían a una época fea. También le expliqué por qué pensaba que lo lógico era que River descendiera, contra lo que decían todos. Estos mismos que dicen que no hay posibilidad de que River descienda son los que van a hacer silencio el día que pase y van a salir a festejar el día después. No me importaba eso, porque nunca me importó la opinión de quienes sólo quieren hacernos daño. Sí me importaba mi hijo y lo que River generaba en ese momento. Un antro de corrupción, soberbia, malas prácticas, acuerdos espurios, violencia y lejos, muy lejos del camino de empatía y brazos abiertos que un club como River debe tener.

Para que River descendiera tuvo que hacer muchas cosas mal y fue River el principal responsable de eso. Pero también tuvo que pasar que los árbitros lo perjudicaran escandalosamente. Listo, no abundaré sobre el tema. Es lo que pasó. Lo sé. Lo vi.

Ese chico que nació en el 69, fue por primera vez a la cancha llevado por su tío en el 75 y vivió en su infancia y adolescencia esa época dorada, tenía a River como un hogar, un refugio, una identidad. El fútbol suele darnos lo que no acompaña en el resto de nuestras vidas y nos abrazamos a ese amor hasta convertirlo en esencial. River ayudó a constituirme como persona y cuando llegó el descenso, ya era un adulto que había sobrellevado los problemas de la niñez y era un padre ocupado en darles a sus hijos lo mejor que pudiera.

La caída de River fue un ejemplo enorme de lo que nos puede pasar si hacemos las cosas mal. También ahí estuvo River a mi lado. En la mala me acerqué más. Lo quise más, si eso fuera posible. Porque le vi los errores y lo hicieron más alcanzable. Ya no era River ese paraíso lejano, estuvo más a mano de nosotros, los tipos comunes y corrientes que tenemos problemas y luchamos por superarlos. River se convirtió en una fuerza descomunal.

La historia moderna es por todos conocida. River volvió e hizo arrodillar a todos. Como premio mayor e impensado, la insólita epopeya de ganar la final más gloriosa de todos los tiempos y con todo en contra. Más valioso aún que se llegó a ese resultado como consecuencia de un proceso virtuoso de enormes líderes y con un abanderado para toda la vida, como es el señor Marcelo Gallardo, cariñosamente reconocido como Muñeco.

River sí que volvió mejor. Y ojo, no podemos olvidarnos de lo que pasó porque nadie tiene comprado el éxito. Tocará ganar y tocará perder. Pero no podemos relajarnos ni dejar de trabajar para sentirnos orgullosos de nuestra tarea, de nuestro club, de nuestro equipo, de nosotros. Hacer las cosas bien, ser un club que empatice con su gente, que la haga partícipe, que el club sea un lugar de luz y buena energía y no la oscuridad de aquellos años.

TyC Sports

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