Farinella en su columna de TyC: Festejo los 119 años de River con el minuto del partido en Madrid

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River está más feliz que nunca desde el 9 de diciembre.


River cumple 119 años y la ocasión invita a la celebración y el recuerdo de una historia tan rica que da para gusto de cada uno el modo de conmemorarla. Equipazos, grandes jugadores, los 11 ideales, la comparación que es tan ingrata y a la vez tan tentadora, si Amadeo o el Pato, Angelito o el Muñeco, una historia riquísima, una cultura, una escuela futbolística impresionante que hace que las elecciones pasen por el gusto caprichoso o por una cuestión etaria. Curiosamente, el mismo día cumple años la Bombonera, la cancha más manijeada mediáticamente del mundo, que en virtud de su cierta arquitectura original con un lado medio rengo, la cercanía y lo empinado de las tribunas, construyó el mito de un lugar donde el local juega con ventaja. Es cierto que el griterío ha condicionado a muchos árbitros y también a muchos rivales, pero también a los propios. Si no, como podría entenderse que en ese jugador extra sólo haya ganado Boca cuatro de las 11 finales de Copa Libertadores jugadas. Incluso perdió habiendo ganado la ida de visitante, debiendo recurrir a los penales. Hasta en la final de Copa Libertadores más importante de la historia, en medio del ensordecedor festejo de un gol propio, el rival de toda la vida le empató con un gol sacando del medio, una situación tan rara que muchos hinchas de Boca admiten no haberse dado cuenta de que el partido iba 1-1 porque todavía estaban gritando su gol. En el Monumental, con las tribunas tan distantes y acusado de frío y hasta de heladera por importantes referentes de la contra, River siempre ganó cuando jugó una final de Copa.

El número 119 remite también al minuto del tiro en el palo de Jara en la final en el Bernabéu. Así de increíble es el fútbol. Con 9 jugadores, Boca casi le empata la final a un River superior y con 11. No hubiera sido la primera vez que un clásico que River debió ganar por dos goles de diferencia terminara empatado por cuestiones azarosas que por marketing se titula huevos, mística, etc… Una aseveración tan falaz como decir que no tienen huevos porque esa pelota pegó en el palo y salió. Aunque muchos piensen que el tercero estuvo de más, la corrida del Pity puso en el marcador la justicia de la diferencia futbolística entre los equipos: 3-1.

Es bueno llegar a los 119 años habiendo aprendido a perder. Sólo así se puede disfrutar como se disfruta la vida desde el 9 de diciembre.

Fuente TyC Sports

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