“El que no estudia no juega” : la regla de “La Brujita” en Estudiantes

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El presidente de Estudiantes encabeza una cruzada fuerte para ayudar a la formación de los juveniles.

En Estudiantes existe una bajada de línea institucional que actualmente se cumple al pie de la letra: El que no estudia, no juega. Así lo sostiene Juan Sebastián Verón, presidente del club de La Plata, quien a su vez es autocrítico: “Me reprocho no haber terminado el colegio y lo sufrí para moverme por el mundo”.

El máximo dirigente del Pincha dio detalles de la política institucional respecto a la educación. “Yo no terminé la secundaria, pero en la escuela que hay en Estudiantes de La Plata, sólo para futbolistas, el lema es clarito: ’el que no estudia, no juega’. Es así de simple, y también va para mí. No puede ser que no haya terminado de estudiar”, contó Verón.

Pelusa Bedogni es el nombre que lleva la escuela que inauguró Estudiantes en homenaje al exjugador Rubén Bedogni en 2015. “Es el primer bachillerato obligatorio para futbolistas”, describe el dirigente sobre el lugar en el que estudian los chicos de inferiores.

Pero no sólo estudian los menores en el Pincha, también lo hacen los propios integrantes del plantel profesional. “Hay que estarles cerca, incentivarlos, para que estudian y no dejen colgadas las materias que les quedan. Y si bien tengo una columna vertebral que maneja la escuela, intento estimular desde mi lugar como presidente del club”, analiza Verón.

Iván Gómez, Franco Sivetti y Pablo Lugüercio son tres futbolistas del plantel de primera que actualmente cursan en el Pelusa Bedogni. “La deserción que hasta 2017 era del 80 por ciento, el año pasado bajo a cero, lo que da produce un enorme orgullo”, detalla el exintegrante de la Selección Argentina.

Verón con los chicos en la inauguración del bachillerato el 8 de marzo de 2015.

“Es muy difícil llegar a Primera, firmar un contrato, sólo lo hace la minoría, un diez por ciento. Pero la mayoría de los que hacen las divisiones inferiores largan todo apostando a que lo lograrán… Y se quedan sin fútbol y sin estudios”, advierte el dirigente. “Hacemos énfasis en los chicos que no llegan a ser futbolistas para que terminen la escuela y tengan posibilidades de vivir con sus propias herramientas”, agrega.

La lectura autocrítica no es limitada en Verón. “En varios pasajes de mi vida, sobre todo cuando jugaba en Europa, me di cuenta de la falta de herramientas que tenía para moverme por el mundo. En serio, lo sufrí, y me lo reproché. Y eso que tuve la increíble suerte de ser parte de una minoría que vivió del fútbol”, asume.