El homenaje que Tevez prepara para Maradona

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Carlitos, ausente ante Newells por el dolor que le causó la muerte de Diego, quiere jugar ya ante Inter por la Copa Libertadores para dedicarle un gol a su ídolo y amigo.

«Lo voy a saludar, lo voy a abrazar, le voy a dar un beso, le doy mi camiseta. Le doy lo que quiera. Todo. Le doy la cinta, todo lo que él quiera. Para Diego, todo”. Fue en febrero, en la previa del partido que Boca goleó a Colón y quedó a tiro del campeonato. Una semana después, el equipo de Miguel Russo recibía al Gimnasia de Maradona y Jorge Amor Ameal había dejado entrever en varias entrevistas que no habría recibimiento especial para Diego en la Bombonera. “Es un técnico que viene a ganarle a Boca, no a una fiesta”, repetía el presidente, dolido porque el Diez había jugado para el oficialismo en las elecciones de diciembre.

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Carlos Tevez sintió que le habían tocado a un amigo y salió a bancarlo contra viento y marea. “Hay que dejar los egos de lado y pensar en lo felices que nos hizo a nosotros y a nuestros viejos”. El día del partido, ni Ameal ni Juan Román Riquelme aparecieron por el campo de juego. Lo recibieron Miguel Brindisi y el Mono Perotti y le entregaron una camiseta de Boca enmarcada con el 10. El peor homenaje que se le hizo a Diego. Pero Carlitos no se quedó de brazos cruzados. Fue corriendo hasta el banco y le dio un pico a lo Caniggia que dio la vuelta al mundo. Fue la última vez que lo vio con vida.

A Tevez le pegó muy fuerte la muerte de Maradona. Fue su ídolo, su técnico, su amigo. Y no lo soportó. El domingo, mientras sus compañeros enfrentaban a Newell’s, Carlitos prefirió no jugar. Ni siquiera concentrarse. El jueves a la madrugada, junto a Wanchope Ábila y el Flaco Schiavi, se había acercado a la Rosada para brindarle el último adiós y acompañar a la familia, pero la tristeza y el dolor no se van de un día para el otro. El Apache, le contó a sus íntimos, quiere jugar mañana en Porto Alegre para dedicarle un gol a Diego.

Carlitos no viene pasándola bien desde hace varias semanas. Segundo, su papá, se encuentra internado en terapia intensiva, muy delicado de salud, peleando por su vida. Por eso, decidió no quedarse en su casa este finde y fue a ver el partido de Boca con su mamá, Adriana, a la casa de sus padres, para acompañar a su familia y no sentirse solo.

Entre el descanso que le dio Miguel con Lanús, la suspensión del partido con Inter y su ausencia ante NOB, llegará al duelo en Brasil con 17 días de inactividad. “Quiere jugar ya para poder homenajear a su amigo”, confiaron desde su entorno.

Fuente Ole

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