El hincha de River que fue meme en el descenso:” Ese dia tambien murio mi tia. Ni fui al funeral,el muerto era yo”

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Fue tapa de diarios.

Gustavo Pimentel, 35 años, de City Bell, es el hombre de la foto que recorrió el mundo aquel día del descenso de River, fue tapa de diarios y hasta el meme elegido por los de Boca. Hoy recuerda: “Ese día también murió mi tía. Ni fui al funeral: el muerto era yo”. Y confiesa: “Aquella foto la tengo, pero hoy la veo y me río: después de Madrid, no nos pueden gastar más”.

Pasaron ocho años. ¿Poco? ¿Mucho? Aquel día de junio (26 de junio) Gustavo Pimentel fue al Monumental con los pibes de la filial Villa Elisa. En micro fue. Con los de siempre, los de tantos años y de tantas tardes de no me importan lo que digan, lo que digan los demás. Pero esa tarde sí iba a importar -y mucho- lo que dijeran los demás. Esa tarde era inédita, inexplicable, irreal.

La noche anterior no había pegado un ojo. Esa noche tampoco dormiría. Varias noches no dormiría, Gustavo Pimentel. Fue a la Centenario baja, como siempre. Los nervios como nunca. Ya sabemos lo que pasó: Farré pasó. Y Pavone. Y Pezzotta. Y un penal que no da y otro que sí: Pavone. Y Olave que tapa. Y Aguilar. Y Passarella. Y la tapa, la tapa negra, de los diarios. Y Gustavo Pimentel ahí, llorando, como miles. Millones. Rotos. Su imagen recorrió el mundo.

Disfrutando de la Copa. La más linda. "Ahora los memes me causan gracia. Y todo gracias al Muñe", dice.

“La foto -dice ahora- hasta ganó premios fotográficos, ¿sabías?”. Por esa foto Pimentel pasó de ser un pibe común (27 años, el laburo en un comercio, dos hijas, el viaje en bondi, el fulbito con los pibes) a meme. De un día para el otro se vio en su celu hecho meme. Sus amigos lo cargaban. “Me sonaba el teléfono y eran bosteros gastándome, hasta gente que ni conocía me llamaba, pero hoy ya no me llaman más, por qué será, ¿no?”, dice.

Aquel día el mundo se le dio vuelta. La tabla de posiciones se dio vuelta. Su vida se dio vuelta. “Ese día volví a mi casa, ya era tarde, de noche. Mi tía había muerto, sí, ese día. Y mi viejo me dice: ‘¿Vas a ir al funeral?’. No fui. El muerto era yo. Se me había ido el alma”.

Pimentel, socio de River, desfiló por los canales de TV. Lo invitaron a Desayuno Americano de Pamela David, lo sentaron con el Tano Pasman, también en varios programas de Telefé. Y cada 26 de junio su foto apareciendo. Siempre, en todos lados. “El descenso fue duro, pero demostramos lo que somos, reventamos todas las canchas“.

Gustavo, hoy 35 años, vive en City Bell y ahora tiene tres hijos (Lucía, Abril y Mauricio) y una sonrisa que no se le borra. “La final de la Copa Libertadores es algo que no se olvidará jamás. Es inmortal. No pude ir al Bernabéu, era imposible. Pero fue una locura. Todo. Salimos a festejar bajo la lluvia, tanto festejamos que terminamos tirando el portón de mi casa en City Bell. Nada nos importó. Después fuimos al Obelisco. Me acuerdo y me emociono”. Y confiesa: “¿Sabés una cosa? Aquella foto la tengo guardada. Pero hoy la veo y me río. No me jode. Después de lo de Madrid, nada me jode. Ya no nos pueden gastar más”.

Fuente Ole