Ejemplo:De la mano de Menotti nace el primer club villero del país reconocido por la AFA

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Con su Escuela de Entrenadores, el flamante director de Selecciones Nacionales convocó a organizaciones sociales para crear una nueva institución en el fútbol argentino que nuclea a los más necesitados.


“Veo una pelota y me desespero. Me gusta jugar al fútbol, siempre me gustó. Quiero aprender cada vez más para seguir jugando”. Los ojos de Agustina Gallo, mediocampista de 14 años de Alejandro Korn, se agrandaron como dos pelotas número cinco cuando contó lo que siente al ponerse los botines y correr en un potrero o en la canchita del barrio. A Ignacio López, otro pibe de 14 pero que nació en Monte Grande y juega de lateral derecho, su corazón le empezó a galopar en su pecho como una corrida de Leo Messi cuando le describió a Clarín lo que significa el fútbol para él: “Es lo más lindo que hay, lo que más me gusta hacer. Sueño con jugar en la Primera de un club”.

Agustina y Luciano se multiplican por decenas, cientos, miles de chicos que viven en villas de la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires y que encuentran en el fútbol un faro que los ilumina y que los hace mantenerse en movimiento hacia un norte a pesar de un contexto social difícil. Y a partir de ahora, los sueños de estos pibes villeros vinculados al deporte más popular de todos tendrán un refugio para alimentarse, desarrollarse y crecer a salvo, lejos de las garras filosas de un sistema devorador de los que menos tienen.

Desde la Escuela de Entrenadores que encabeza César Luis Menotti, a su vez flamante director de Selecciones Nacionales, convocaron a diferentes organizaciones sociales y se creó el Club Villas Unidas, que nuclea juveniles de los barrios más carenciados de Buenos Aires para servir a modo de escuela de aprendizaje de la vida y ofrecer una posibilidad de desarrollo concreta. Esto es entender al fútbol como construcción de las clases populares; y no como herramienta de estupidización del individuo.

“Defiendo que la pelota corra en los barrios y sirva para que un niño pueda expresarse sin ninguna otra distinción que la alegría del juego. Y por más que te llames Maradona, Messi, Di Stéfano, en el barrio se aprende que solo no se puede, que se necesita de los compañeros. Yo nací en el barrio y jugando al fútbol aprendí que ahí éramos todos: yo, compañeros y también los vecinos. Cuando parece que el deporte les pertenece a las medallas de oro aparece algo como esto. Y yo quiero estar comprometido a muerte”, expresó Menotti en la presentación pública del club que se llevó a cabo el jueves al mediodía con un clínica para decenas de chicos en Excursionistas.

No fue casual el lugar elegido para dar a conocer en sociedad este proyecto que ya es una realidad. René Houseman, campeón bajo el ala del Flaco en el Huracán del 73 y en el Mundial del 78, fue un jugador ícono surgido de la villa que se formó allí. Y allí estuvieron su esposa Olga y Jésica, una de sus hijas, para abrazarse con Menotti y ser testigos del origen de la institucionalidad de los potreros.

Porque de eso se trata, en resumen, esta iniciativa llamada Club Villas Unidas, que en 2020 comenzará a participar oficialmente con sus categorías menores de varones en los torneos de la AFA (el presidente Claudio Tapia expresó su total apoyo) y que tras el Mundial de Francia de este año presentará un equipo femenino de Primera y de Reserva. Se trata de que cada villa sea una filial del club y que en un futuro reciba un reconocimiento económico si de sus entrañas surgió un talento.

La clínica de fútbol contó con decenas de chicos en Excursionistas (Foto: Prensa Club Villas Unidas).

Fernando Signorini, histórico preparador físico de Diego Maradona y otro de los nombres fuertes detrás de esta movida, no pudo haberlo descrito de modo más claro: “Esta idea me nació hace 20, 25 años cuando necesité de un negrito de mierda -se refirió de manera irónica a Maradona-. Y hace diez que lo estoy elucubrando. ¿Cuánto le tocó a Fiorito? ¿Cuánto le tocó a Excursionistas? Eso se acabó, porque los mejores van a seguir saliendo de los lugares más humildes y ahora los poderosos van a tener que pagar”.

Fabio Romanella, presidente de Villas Unidas, profundizó ante este diario: “La base del club será el fútbol, pero queremos ir más allá y que sea un espacio de encuentro que posibilite un desarrollo integral a los pibes que sufren exclusión y pobreza. La idea es que el futbolista no sea utilizado por el sistema y que las regalías del trabajo de esa persona puedan volver al lugar donde nació”. Es decir: si un jugador surgido de una villa el día de mañana pasa a otro club y de allí es vendido por millones, al menos un porcentaje de ese dinero le volverá al barrio que lo vio nacer a través del club VU.

Franco García Dellavalle, dirigente de Movimiento Popular La Dignidad y vice del club agregó: “Hace ocho meses que venimos laburando en esto. Acá está representada la totalidad de las villas de la Ciudad y muchas del Conurbano. Todo esto se monta sobre las estructuras preexistentes de las organizaciones sociales. Y estamos trabajando en la construcción de un predio en La Matanza”.

Son 17 las entidades fundadoras del club VU, con la Escuela de Entrenadores César Luis Menotti en primera fila. Se trata de organizaciones sociales, instituciones, empresas responsables socialmente, parroquias, clubes de barrio. “Sentimos la necesidad de unirnos para nuclear lo que se hace en cada club, en cada barrio villero. Estos chicos, además de jugadores, son luchadores de la vida. Con 13 o 14 años ya saben lo que es lucharla porque tienen historias fuertes. No nos victimizamos por ser villeros, estamos orgullosos y esta es una manera de visibilizar nuestra lucha”, explicó Fidel, miembro de La Garganta Poderosa, una de las organizaciones que ayudan para que Villas Unidas dé los primeros pasos de lo que será un extenso camino de la mano de Menotti.

Fuente Clarinb