“Cuando murió mi viejo pensé en suicidarme.Lo quise hacer 2 veces y River me ayudó”

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A corazón abierto, Emanuel Mammana confiesa lo duro que fue superar la pérdida de sus padres y lo vital que resultó el apoyo del club. El hambre en su infancia y su costado solidario: “Cuando uno tiene, debe ayudar…”.

No se deja ver. El cable ruso no ofrece historias interesantes en español latino. Ni siquiera, en ibérico. San Petesburgo está helado: dos grados bajo cero por la mañana, siete de máxima cuando el sol logra gambetear nubarrones. Pero también está vacío. La cuarentena fue extendida en Rusia hasta el 30 de abril. Y no se sabe mucho más. Se trata de un país históricamente hermético, sin filtraciones informativas. Por eso, hipotetizar tampoco forma parte de las variantes para paliar los ratos libres en pleno aislamiento. En eso anda Emanuel Mammana. “Estamos tratando de llevarlo con tranquilidad, de buscar cosas para hacer con mi mujer y con mi hijo. En casa tenemos programas que pasan canales argentinos. O tal vez nos enganchamos con alguna serie o película online, jugamos a la PlayStation o con algún juego de mesa… La llevamos como podemos, pero creo que a esta altura ya no nos quedan series de Netflix por mirar. Pero hay que esperar en casa. Es por una cuestión de salud”, reflexiona maduro en la charla con Olé. Entiende, el zaguero, que a fin de cuentas, el aislamiento no es arbitrario sino preventivo.

Mammana, a los 24 años, podría considerar que el impasse le prolongó un poco más la rehabilitación de la rotura parcial del ligamento que había sufrido en octubre en la misma rodilla izquierda que se había lesionado en marzo de 2018. “Antes de la cuarentena estaba cerca de volver a trabajar con el grupo. Ahora, estoy ejercitándome a través de la aplicación Zoom”, narra su rutina. “Los primeros meses me costaron bastante. Esta última intervención fue mucho más difícil. Tuve mucha pérdida de sangre, las primeras semanas sufrí de anemia y me sentía débil. Estaba muy asustado, pero por suerte ahora viene todo muy bien. Para lo jodida que fue la operación, que cuatro meses después haya podido trabajar con pelota y corriendo a velocidad, es un gran síntoma”.

-Mentalmente tuviste que trabajar mucho también.

-Ése es el tema. El día que me operaron tenía un bajón tremendo, pero al siguiente ya estaba enfocado en recuperar el nivel anterior a romperme la rodilla por primera vez. Si me caía de la cabeza, el principal perjudicado iba a ser yo.

-¿Se te cruzó dejar de jugar en algún momento?

-Ni cerca. Por la edad que tengo, no. Sí sentí ganas de largar todo después del fallecimiento de mi viejo, ya había perdido a mi mamá… Pensé en dejar el fútbol, incluso pensé en la locura de suicidarme. Lo quise hacer dos veces. Fue muy difícil, muy difícil. Fueron dos o tres meses que me costaron muchísimo. Pero pese al dolor pude ir saliendo. Y River me ayudó. Me di cuenta de que en casa habían luchado tanto para que yo llegara que no podía tirar todo por esa tristeza. Tenía que cumplir el sueño de mi papá: él quería que llegara a Primera.

-¿Quiénes fueron tus sostenes en un momento tan delicado de tu vida?

-Mis afectos y River. Ahí estaba en la pensión y desde el club me apoyaron al 100%. De hecho, al funeral de mi papá vinieron tres Traffic con todos los chicos a saludarme. De a poco, con toda esa ayuda -y pensando en el esfuerzo que él había hecho para que pudiera jugar al fútbol- comprendí que tenía que darle para adelante y cumplir mis sueños. Por mí y por mi papá.

-Los golpes te fortalecieron.

-Sí. Me hicieron madurar muchísimo. Empecé a cuidarme solo, a pesar de que tengo cuatro hermanos más grandes. Crecí de golpe. Hoy sé que estas lesiones son fuertes pero que no tienen comparación con la muerte de un padre o una madre. Hoy tengo a mi mujer y a mi hijo que me dan la fortaleza para salir adelante. Las lesiones, pese a ser difíciles, se recuperan. Pero los padres una vez que se pierden… Por eso la vida es lo que más valoro.

-En Merlo comenzaste un emprendimiento personal, el Mammana FC: un predio de canchas en el que, a su vez, desarrollás una función solidaria. ¿Esta idea tuvo algo que ver con lo que viviste?

-De chico siempre soñé con tener mis propias canchas. Se me hizo difícil hasta que mi suegro me dijo que podía encargarse de ellas junto a mi cuñado. Y lo solidario fue algo que siempre pasó por mi cabeza: además de organizar partidos a beneficio cuando vuelva a Buenos Aires, a su vez quiero armar un comedor para chicos, u organizar un evento para los pibes del barrio para el Día del Niño… De chico yo no tenía nada. No la pasé bien. Mi papá me enseñó que cuando uno tiene mucho debe ayudar a los que menos tienen. A nosotros no nos ayudó nadie.

-¿Sufriste mucho durante la infancia?

-He pasado hambre. A veces iba a entrenar sin comer. Y muchas veces, eh… Hasta que llegó un momento que tuve que irme a vivir casi tres años a la pensión de River porque en casa no teníamos plata ni para ir a entrenar, ni para comprar alimentos… Por eso gracias a River soy lo que soy.

-¿Fue tu refugio?

-River es todo para mí: me abrió las puertas a todo. Fue mi segunda casa, me crié ahí. Pasé momentos buenos y malos, pero gracias al club pude desarrollar mi carrera. Y también gracias a Marcelo, quien me dio la chance de debutar.

-Dejaste River en 2016, habiendo ganado 4 títulos. Gallardo logró otros 8 en los cuatro años siguientes. ¿Imaginabas que seguiría ese camino?

-No me sorprende para nada, si desde el primer día se notaba que era súper profesional, muy trabajador, estudioso y muy inteligente. Percibías que era un entrenador que quería ganar…

-¿En qué lo notabas?

-Es muy exigente en el buen sentido de la palabra. Siempre te pide más. Además, apoya a todos por igual. Es lo mismo para todos. Y eso era lo que a los más pibes más nos motivaba: sabíamos que si jugábamos bien, íbamos a ser titulares. Eso, al mismo tiempo, exigía que los más grandes fueran cada vez mejores porque si no, entraban los de abajo.

-Genera una competencia interna pero eso no resquebraja al grupo. ¿Cómo?

-River es como una familia, se arma como una familia, todos se llevan bien con todos. Gallardo no solamente se preocupa por lo que pasa adentro de la cancha, sino también por el afuera. Además, todos dentro del plantel son grandes personas, muy alegres, divertidos, les gusta joder. Es más: sigo en contacto con todos los que jugaban conmigo, como Leo Ponzio o el Chino Martínez Quarta.

-¿Por qué creés que, como ocurrió con Borré, habiendo una oportunidad de irse a jugar a Europa, haya futbolistas que eligen quedarse?

-Porque cuando te acostumbrás a un equipo que quiere ganar, como ocurre en River, y además lo hace, no te dan ganas de irte. Sabés que siempre vas a tener chances de ganar otro título, y eso es algo realmente muy lindo.

-¿No te sorprende que Gallardo no se vaya? ¿Por qué creés que no dejó River con todo lo que ganó? Es un entrenador que valoran incluso en Europa…

-En River la gente lo ama. La motivación de que los jugadores siempre quieren más es algo que también motiva al técnico. No se conforman. Siguen. Van por más. Y eso le debe producir ganas de seguir en el club.

«Al River de Gallardo le apuesto siempre»
¿Cómo se vive un superclásico desde Rusia? ¿Cómo se vibra? ¿Qué se siente? A Emanuel Mammana le tocó vivir varios desde territorio soviético. Y asegura no haberse perdido ninguno. “Los vi todos. Además, por la diferencia horaria, los partidos eran a las cuatro o cinco de la mañana. Pero siempre que podíamos, los veíamos junto con Seba Driussi y también con Mati Kranevitter cuando todavía estaba acá.

-¿Sin Leandro Paredes? Porque él también fue compañero en el Zenit…

-Sí, los veíamos con él también. Es más: no te puedo decir qué apostábamos, pero sí que lo hacíamos. Los veíamos todos juntos. La pasábamos lindo. De hecho, él y Driussi eran los primeros en apostar y después, con Kranevitter nos sumábamos. Siempre con la mejor, pero que los goles se gritaban, se gritaban…

-¿Siempre confiaban en que ganaría River?

-Pff… ¡Nunca dudamos! Es que es así. Aunque sea contra el Barcelona, yo al River de Gallardo le apuesto igual. Siempre le apuesto.

-¿Se habla del fútbol argentino en Rusia?

-No solo en Rusia, sino que en todo el mundo. Les encanta el fútbol argentino. Siempre te piden videos de las hinchas de River y de Boca. Cuando había superclásico, antes que vos les dijeras, ellos ya lo sabían.

Fuente OLe

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