Costa Febre hablo del momento mas duro de River: «El descenso sin dudas. Jamas pensé que iba descender»

0
378

Costa Febre: el mejor apodo, el mejor gol y más
Atilio inicia su tercera década como relator de River (en Radio del Plata) repasa toda su carrera. Y cuenta cómo rebautizó a Gallardo de Napoleón: Me surgió. Nunca pensé que iba a tener tanta repercusión.

Relaté por primera vez en enero del 1991: un River 2 Racing 1 en Mardel, por el torneo de verano. Estaba Luis Artime conmigo, que me decía: “pibe, vos dame a mí, que vos no sabes nada de fútbol”.

Publicidad

-¿Cuál fue el gol más lindo que relataste?

-El de Quintero en la final de Madrid, fue increíble, tuvo todo: emoción, belleza y permitió la mayor consagración de River en toda su historia. Además, se pueden agregar el de Ortega a San Lorenzo en el 2006 picándosela a Saja, que me lo recuerdan siempre, y un gol de Ángel a Belgrano en 1999, de taco.

-¿Y el gol más importante que tocó?

-El de Quintero también, me sentía Víctor Hugo relatando el gol contra los ingleses. Fue el más importante de la historia de River. Entiendo que puedan meter ahí al de Alzamendi en la final del mundo, pero este era contra el rival de toda la vida en la final que conmocionó a todo el mundo del fútbol. Técnicamente no fue un gran relato, la pasión le ganó al profesional, me hizo perder la compostura de relator.

-¿El momento más difícil en estos 30 años?

-Sin dudas el descenso, siempre lo consideré una situación antinatural. Intenté en ese momento, cuando River estaba perdiendo la categoría, representar de la mejor manera posible al hincha de River intentando decir lo que cada uno hubiera dicho. Fue el momento más impensado, jamás pensé que River iba a descender, por más que en los últimos tramos de ese campeonato el equipo no respondía… Las piernas de los jugadores parecían que estaban congeladas.

-¿Y lo más difícil en el momento de una transmisión?

-Las canchas rosarinas son difíciles. Una vez que River le hizo cinco goles a Rosario Central (Apertura 96) me rompieron el vidrio de la cabina. Después en Newell’s relaté un partido custodiado por cuatro policías. Y cuando iba solo a Boca tampoco se la pasaba tan bien.

Fuente OLe

Publicidad