Brutal confesion: «Tomaba cocaína como para que me diera un ACV»

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El Turco García revivió su lucha contra la adicción a las drogas.

Si algo distingue a Claudio Omar García es su extrema sinceridad al momento de enfrentar los micrófonos. El Turco, ex delantero de Huracán, Racing y la Selección argentina, revivió cómo fueron los años en que luchó para salir de las drogas. Aunque hace más de una década que no consume, reconoce que la adicción a la cocaína es una batalla que no termina nunca.

«Yo tomaba (cocaína) como para que me agarrara un ACV o un paro fulminante. Si tomás 2 gramos de cocaína por día estás al borde de la muerte, estás jugando a la ruleta rusa con un revólver. No voy a decir cuánto, pero tomaba muchísimo más que eso, como para morirme en el acto», contó en una entrevista radial con el programa Planeta 947.

En julio, el ex futbolista también había recordado su lucha contra las adicciones. «La droga te quita todo», declaró aquella vez.

«El adicto siempre tiene una excusa. Si se te murió un familiar, tomás porque estás triste; si ganás la quiniela, tomás porque estás contento. La droga te hace perder la dignidad. Yo me alejé de la gente que no consumía porque decía ‘este boludo no toma’, pero el boludo era yo. Me sentía incómodo y hacía sentir incómodo al resto. Vos te alejás y le echás la culpa al otro porque es mucho más fácil», agregó.

Claudio Omar García revivió cómo hizo para recuperarse de su adicción a la cocaína. El duro testimonio del Turco García sobre su adicción a la cocaína: «La droga te quita todo»
El Turco empezó a consumir cuando ya era una persona adulta: «Es fácil entrar y difícil tomar la decisión de salir, pero siempre se puede. De pendejo no lo sufrís tanto, pero más adelante sos grande y tenés familia. Hay otra sensación. Vos creés que lo tenés controlado y no tenés controlado un carajo, vivís preso de eso. Cuando tomás la decisión de dejarla, te empezás a sentir bien, pero es difícil tomar la decisión. Por eso siempre digo que lo mejor es no probarla».

García lleva trece años sin consumir drogas. Las recaídas, dice, son las circunstancias más difíciles en el camino de la recuperación de un adicto: «A veces son buenas porque te ayudan a ver lo mal que la pasabas. Ves qué es blanco y qué negro. Cuando tenés una recaída visualizás lo malo. Que se entienda bien, eh. Es algo bueno que pasa, entre comillas, para saber qué es mejor».

Fuente 442

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