Boca, River y Pratto ‘sacando del medio’: radiografía del gol menos pensado en la final de la Libertadores

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Hace dos años, el Oso tardó 148 segundos en emparejar la ida de la histórica definición en La Bombonera. Todavía no pueden creer la reacción en Núñez ni la desatención en el Xeneize.
Boca, River y Pratto ‘sacando del medio’: radiografía del gol menos pensado en la final de la Libertadores

Pasaron 731 días, pero el recuerdo sigue más vivo que nunca para alegría de los hinchas de River. El domingo 11 de noviembre de 2018, después de la suspensión por la lluvia, arrancó la final «más soñada del mundo», como la definió el propio Marcelo Gallardo, ante Boca en la Copa Libertadores. Fue un tenso e intenso 2-2 que quedó marcado por una acción tan histórica como inesperada: el célebre empate de Lucas Pratto ‘sacando del medio’.

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El estallido llegó primero a las manos de Franco Armani, luego de un bombazo de la derecha de Wanchope, que antes había hecho pasar de largo a Lucas Martínez Quarta. Dos segundos después, capturó el rebote y le pegó todavía más fuerte con la zurda para vencer las manos del Pulpo. El gol que parecía abrir el camino xeneize hacia la séptima conquista se gritó hasta las lágrimas por más de un minuto y medio.

El colombiano -luego amonestado y marginado de la revancha- la dejó hacia atrás en los pies de Gonzalo Martínez, que la tuvo por cinco segundos en sus pies y avanzó unos metros, mientras el medio xeneize se mantenía estático y en las bandejas se reacomodaban después de avalanchas varias. De allí, en una fracción de segundo vio el camino, la vía rápida al empate.

Todavía explotaba el «y dale Boca dale» en las tribunas, un clásico después de cada gol xeneize. Mientras, la pelota salió de la zurda del Pity bien al ras del suelo, con la fuerza necesaria para pasar entre cinco camisetas azules y amarillas y llegar a Pratto, que luchaba mano a mano hacia adelante con Carlos Izquierdoz.

Al Oso le bastó un mínimo control de derecha, mientras le ganaba con el cuerpo a Izquierdoz, para dejar la pelota a merced de su derecha. Con precisión de cirujano, sacó el remate cruzado para ponerla fuera del alcance de Agustín Rossi, que se estiró al máximo y no pudo evitar el 1-1. Parte de la increíble historia de aquella serie ya estaba escrita ante ojos incrédulos. Del grito a la puteada y de la puteada al grito, de un lado y del otro, en solo 148 segundos.

Fuente TyC Sports

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