Alfaro mete el dedo en la herida y nadie lo esperaba:“Lo de River fue peor, porque se fue al descenso”

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“Lo de River fue peor, porque se fue al descenso”
Gustavo Alfaro entiende que los títulos ayudan a recuperar la mística y sostiene que si el rival que se fue a la B logró resurgir de algo tan duro, cómo no lo va a hacer Boca…

-Teniendo en cuenta esto, ¿cómo manejaste la charla previa a la final?

-Boca había perdido las últimas tres finales y hoy ya no podés hablar de eso. Por eso era importante ganar, era revertir la tendencia. Yo analicé: ¿desde dónde planteo la final? Si tenés planteles que necesitás azuzarlos con desafíos, te pincho porque te hago reaccionar, te pincho con las derrotas. O a lo mejor eso es contraproducente, porque te hago revivir sensaciones de finales perdidas. Yo elegí pararme del otro lado, el del Boca campeón que estaba jugando esta copa por lo que habían conseguido Guillermo y los jugadores. Hasta hace un mes que Racing fue campeón, Boca era el mejor equipo de los últimos años. Entonces, yo quise recuperar esa estirpe y esa mística, quería que Boca fuera más Boca que nunca. Lo analicé desde ese lugar y les dije: “No hay otra cosa en la cabeza que ganar esta final”. Le pregunté a Tevez: “¿Cuántos títulos tenés?”. Me dijo: “26”. Y así fui preguntando uno por uno y les decía que quería que el viernes amanecieran con un título más. Se empezó a generar un clima. Si tenían todos esos títulos era porque tenían más batallas ganadas que perdidas. Lo enfocamos desde ese lugar, que no existiera otra cosa en la cabeza que ganar.

-Nunca pensaste en decirles que si River salió de una situación de descenso…

-Sí, se los dije a los jugadores. Peor, lo de River fue mucho peor, porque se fue al descenso. Y volver desde el descenso hacia donde lo construyó… A mi entender, como analista de fútbol, no existen los pisos y los techos. Un equipo deja de caer cuando asume que está mal. Ahí estás preparado para avanzar. Nosotros empezamos a construir desde ese lugar. Eso es lo que River pudo hacer para reconstruir esta realidad. Obviamente, pasando por distintos procesos de entrenadores hasta desembocar en Gallardo. Y Boca, sin haber sufrido esas cosas, estas tres finales lo hicieron caer en su espíritu competitivo y en su vocación ganadora. Se los dije desde el primer día: “Hasta que no nos saquemos toda la pus que dejaron la finales perdidas no nos vamos a curar en salud”. Lo empezamos a hacer después de jugar contra Wilstermann en Bolivia, antes de San Lorenzo. Empezamos a encausarnos a esta realidad.

-¿El equipo está preparado para que toque River tan pronto?

-Si nos va bien, nos puede tocar en la Copa Superliga, en menos de 30 días. Siempre vas a tener ese morbo. Pero me gustaría enfrentarlo en las mejores condiciones, y esas condiciones sería con un equipo con identidad.

-¿La meta final cuál es?

-Es la máxima. Ganar la Copa Libertadores. Hoy es una ilusión. Les decía a los muchachos, cuando en el vestuario antes de la final les mostraba festejos y goles de ellos: “Algún día ser campeones fue un sueño y ustedes lo hicieron realidad”. Entonces, el tema es poner los sueños en acción y cómo trasladamos nuestros sueños o ilusiones en acción. Hoy la Liberadores es una ilusión y se podrá hacer sustentable si nos clasificamos a octavos. Después, ir superando etapas y hacer que eso que aparece distante y borroso se vuelva más nítido. Contamos con la ventaja de que este equipo ya sabe lo que es el camino…

-Nos quedó una duda: ¿Química Inorgánica II la aprobaste la segunda vez?

-Sí, la aprobé…

Fuente Ole