¿Y cuál es el problema del Barça?

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Faltan seis jornadas para el final de la Liga y el Barcelona, pese a las dudas que ha mostrado últimamente, sigue disponiendo de margen suficiente para reeditar el título. “Podíamos permitirnos el lujo de perder puntos”, recordó Gerard Piqué en la zona mixta de Anoeta, escenario del tercer pinchazo seguido del conjunto azulgrana (1-0). Aunque es poco autocrítico, el análisis del central catalán no falta a la verdad, ya que si para algo sirven las ventajas es para poder fallar y luego no tener que lamentarlo amargamente.

Eso, sin embargo, no tapa el fondo del bache de juego y resultados que atraviesa el equipo en los albores del tramo final del curso, con nada menos que el triplete en juego. Ylas sensaciones no son las mejores de cara a la vuelta de los cuartos de final de la Champions del miércoles en el Vicente Calderón. Con todo, los azulgranas están a tiempo de recuperar la fiabilidad y corregir algunos vicios.

Errores de concentración

En El Madrigal, escenario del origen de la mala racha, el Barça dilapidó una ventaja de dos goles por culpa de un exceso de confianza que encarnó sobre todo Jeremy Mathieu. El francés entró de refresco en la segunda parte y salió en la foto de los dos tantos del Villarreal. El segundo directamente se lo metió en propia portería el exvalencianista, que esta temporada ya tuvo una pésima irrupción ante el Deportivo, que empató (2-2) en el Camp Nou.

Falta de oxígeno atrás

Pese a sus despistes ocasionales, Mathieu es un futbolista muy valorado por Luis Enrique. Se lesionó en la rodilla con la selección francesa y su ausencia está cargando de minutos a la defensa titular, puesto que Vermaelen, Bartra y Adriano siguen sin contar para choques importantes. Esta asfixia ayuda a entender los cinco partidos seguidos que acumula el Barça sin dejar la portería a cero, así como los problemas de marcaje de Alba y Alves, cuyas funciones en ataque por la renuncia de Messi y Neymar a ocupar las bandas les obligan a hacer más kilómetros de la cuenta. Por su parte, Mascherano, de 31 años, lleva cinco partidos seguidos sin perderse ni un minuto.

Tiembla la medular

Pasa a menudo cuando Luis Enrique deshace la sociedad Busquets-Rakitic-Iniesta. El asturiano no rota al tridente de ataque, pero lo hace constantemente con el del centro del campo. En Villarreal, Andrés Iniesta no jugó. En el Clásico, la entrada del Arda Turan aceleró el desorden del que se aprovechó el Madrid para remontar el partido. Y anteayer en Anoeta, Lucho pensó en la Champions y situó al turco con Rafinha en el once inicial. No dio resultado.

Fichajes que no cuajan

La bocanada de aire que teóricamente debían aportar Arda y Aleix a partir de enero definitivamente se ha esfumado. El otomano participa, pero no le ha cogido el ritmo a la difícil misión de jugar de interior en el Barça. Mientras, el de Puigpelat, que apuntó maneras nada más debutar, se ha diluido hasta el punto de quedarse fuera de alguna convocatoria. Ahora, además, está lesionado.

Pocas ideas

Luis Enrique, que insiste en decir que el bajón no tiene que ver con el aspecto físico, apeló el sábado al orgullo del equipo para levantar el vuelo. El asturiano no ahondó en las causas del bache. Y tampoco ha sido capaz de remediarlos con cambios durante los partidos de Liga que se han escapado. En Anoeta, sin ir más lejos, Piqué acabó de ariete.

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