Una de las figuras y goleadores del torneo dice que tarda una semana en recuperarse y nunca se sintió al 100×100

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Lisandro López, el mejor 9 del momento, revela cuánto le cuesta recuperarse post partidos, cuenta que “todos los días sueño con ser campeón en Racing” y avisa: “No me puse fecha de vencimiento”. Imperdible.

Sin título

“Soy un jugador del montón”, le dice a mientras toma un mate que lleva el escudo de Racing, con agua cebada de un termo que también luce símbolos y colores del club. Es las 8 de la mañana y Lisandro López, antes de la práctica, pronuncia una falacia desde su postura acérrima contra el autobombo. Un jugador del montón no hubiera podido meterle semejante golazo de chilena a Independiente en 2015, ni tirado un sombrero al arquero Aguerre previo a su grito ante Vélez -hace dos fechas- o ensayado una tijera majestuosa contra Patronato. Tampoco haría casi todo bien, lo que lo convierte hoy en el mejor centrodelantero del torneo. Define bárbaro, genera juego, mete el pase justo, pone la pausa, corre todas las pelotas. Y piensa, sobre todo. Una combinación que hace brillar al capitán de 33 años, con convicciones de madurez.

-¿Volviste a ver la tijera?

-Sí, sí, sí.

-¿Y?

-Me gustó mucho… Nunca fui de hacer goles lindos, así que está entre los poquitos que me salieron así. Los cuentos con los dedos de una mano. El de chilena a Independiente fue más especial por el rival y porque empatamos sobre la hora. El del sábado fue limpito.

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La tijera de Licha

-¿Qué otros recordás?

-Con Racing, uno que le hice de cabeza a River y una volea a Instituto. Después, uno de cabeza al Niza (en Lyon, Francia )… Me gustan mucho los goles de cabeza. Otro así se lo hice al Marsella, en el Porto. Y uno al Lille, después de meter un caño, con un tiro desde 30 metros a pesar de que no soy de pegarle desde lejos.

-No cierra eso de que sos un jugador del montón…

-Pero mirá que esa pelota del sábado tranquilamente podría haber ido a la segunda bandeja, eh. Pasa que hace 15 años que en cada entrenamiento de definición hago lo mismo. Por eso, a veces, me salen esas cosas. Es que siempre me entrené a morir. Si en un ensayo paro esa pelota, me tomo tres segundos, la acomodo, miro al arquero y después le pego, seguramente en el partido, cuando quiera hacer eso, no podría convertir. Pero sostengo que soy un jugador del montón, con muchas ganas de aprender en todo lo que hago, incluso hasta el día de hoy.

-Estás en un nivel muy alto a los 33 años. ¿Eso lo valorás mucho más?

-Mmm… Creo que hasta que me retire siempre voy a querer jugar mejor, agregando cosas. Sé que no será posible, pero siempre buscaré mejorar físicamente. Trato de entregar lo mejor de mí. A veces las cosas salen y por eso hoy se destaca que estoy bien físicamente. También me ha pasado de estar bien en ese sentido y que las cosas no me salieran. Por suerte considero que mi nivel es bueno y que le estoy sirviendo al equipo. Ojalá siga así hasta el final de mi carrera. Me gustaría que dentro de dos años, si sigo jugando, me vuelvas a hacer la misma pregunta.

-¿Cuánto pensás en ese final del camino?

-Lo pienso. De vez en cuando, muy seguido o a las perdidas. Pero no me pongo plazos. Mientras tenga ganas de seguir trabajando de esto, porque jugar lo seguiré haciendo, continuaré. Todavía no me puse fecha de vencimiento.

-¿Y qué sentís cuando pensás en el retiro?

-Lo pienso seguido cuando me pudro de lo que excede a los entrenamientos y los partidos. Cuando se termine esa etapa de mi vida, arrancará otra, seguramente alejada del fútbol profesional. Me dedicaré a otra cosa.

-¿Qué cosas te pudren?

-Todo lo que se genera alrededor del fútbol… Problemas internos, diferencias que podés tener con gente del club, comentarios, incluidos del periodismo… Y todo lo que son intereses, conveniencia para quienes se acercan a uno día a día en el fútbol y están muy lejos de lo humano.

-¿Ejemplos?

-Son cosas que a todos los jugadores nos pasaron en la carrera. Hay mucho de esto, el fútbol es cada vez más un negocio. Hay muchas cosas extrafutbolísticas que suceden en todos los trabajos. Está en uno convivir con eso. En mí esas cosas juegan un papel importante.

-Al ser un tipo cabrón, ¿alguna vez se te cruzó por la cabeza largar todo?

-Me enojé mil veces y me disgusté otras tantas. También ofrecí disculpas cuando me equivoqué. Pero de ahí a pensar en dejar esto que yo amo, nunca. A esta edad, eso sí, hay muchas cosas que se van acumulando y se toleran un poco menos.

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“Quedé anotado en todos los libros”

-¿Tu nivel actual es comparable con algún pico de tu juego en Europa?

-Allá tuve un rendimiento parejo. Y era otro jugador. Me sentía más rápido, más potente. Me podían tirar solo arriba y me la bancaba. Hoy estoy muy bien de otra manera: menos desaforado que en aquella época, pero leo mejor los partidos, sin correr tanto al pedo. Tengo una visión más clara para hacer un paneo general cuando agarró la pelota.

-¿Tu cabeza cómo está?

-Muy bien. Con tantos dolores que tengo, sigo jugando gracias a mi cabeza. De donde mejor me siento, justamente, es de la cabeza.

-Suponte que jugaras un partido hoy. ¿Hasta cuándo mantendrías dolores?

-Hasta el próximo sábado… Es una de las cosas que más siento. Me cuesta recuperarme de los partidos, siento los 33 años. Para ser sincero, en toda mi carrera rara vez me sentí al ciento por ciento en lo físico antes de un partido. Y hoy eso lo siento más por mi edad.

-Te perdiste algunos partidos por un desgarro. ¿Cómo asimilaste eso?

-Cuando estoy lesionado me siento un inútil. Donde más sirvo es adentro de la cancha. Si no estoy ahí, me cuesta mucho. Hago la recuperación, me esfuerzo para volver rápido, pero no puedo aportarle nada al equipo.

-En las prácticas se te ve con mucha intensidad. ¿Eso puede perjudicarte?

-Mil veces pensé en bajarla. Lucho contra eso en este momento. Desde que tengo uso de razón que me entreno igual, y creo que me equivoco. ¿Ves? Cuando digo que quiero seguir aprendiendo, no es chamuyo. Tengo que controlar eso, regularlo, pensar más en el fin de semana. Pero se me hace difícil llegar al entrenamiento, sentir que estoy para exigirme y no hacerlo.

-¿Cómo te estás llevando con el rol de capitán?

-Bien. Por ahora, je… Hay unos cuantos muchachos con los que siempre nos juntamos a hablar. Nos ayudamos entre todos. Se portan bien. Jodemos y nos respetamos. Soy uno más que el fin de semana sale con la cinta de capitán.

-Estás a dos partidos de llegar a los cien en Racing. ¿Qué significa para vos?

-¿La verdad? Nada especial. Es un número, como cuando llegué a los 50… Veremos hasta dónde aguantará la máquina, je. Ojalá llegue a los cien con una victoria, que es lo más importante.

-¿Sacrificarías alguno de sus títulos por un campeonato con Racing?

-Como soy un tipo muy ambicioso en lo deportivo, no resigno nada… Quiero ganar un título más, y con Racing. Confío en que lo lograré. Es lo que más deseo.

-¿Cuánto soñás con eso?

-Siempre pienso en ganar cada partido para… poder festejar un título. Lo desee mucho contra Lanús (Copa Bicentenario), hubiera sido un título muy valioso para mí. Todos los días pienso en ser campeón con Racing.

-¿Qué equipos te gustan más sacando al tuyo?

-River está muy bien. Lanús tiene un bajoncito, pero sabe muy bien a lo que juega. También me gusta la idea de Defensa y Justicia, aunque no sé si podrá pelear el campeonato.

-¿Cuál es tu mirada de Zielinski como entrenador?

-Es un técnico simple en sus conceptos claros, basados en el orden. Y a partir de esa organización, lo demás. Cuando un mensaje llega claro, pasa a ser simple.

-Se te vio muy feliz en un encuentro de filiales mezclado entre los hinchas. ¿Qué te provoca eso?

-A cualquiera de nosotros nos gusta juntarnos con los hinchas cuando las cosas nos va bien y no nos gusta que nos puteen. Considero que soy un ser humano igual que el resto, ni menos ni más que el otro. No siento diferencia alguna. En ese encuentro de filiales me pareció lo más lógico estar en una mesa como todos los demás. No me gusta ser el centro de todo en ningún ámbito. No quiero ser el más querido cuando me va bien ni el más puteado cuando no le hago un gol a nadie.

-¿Cómo te trata el hincha de Independiente?

-Me deben ignorar. Que yo recuerde, nunca tuve una conversación ni recibí un insulto o aliento. No tengo anécdota para contarte… Por la calle soy muy poco reconocido por la gente en general. Debe ser porque me ven cara de orto y no se animan a acercarse, je.

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