Una crisis sin excusas ni explicación la de boca y Arruabarrena

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A los errores de cálculo, apatías, omisiones y misterios termina pagándolos uno solo: el técnico. Pasa con los gobiernos, cuando utilizan a los ministros de fusibles. Y  a esa situación se enfrentó el querido Vasco, con el agravante de tener a Guillermo desembarcando intempestivamente en Ezeiza.

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La semana fue tensa porque la derrota deprimente frente a San Lorenzo produjo ese hecho que a veces es el principio de una recuperación y a veces un final. Cómo llegamos a este domingo de crisis después de haber salido dos veces campeones hace no más que una decena de semanas meses tiene sus explicaciones. El Vasco estuvo transmitiendo varias ideas, acaso muchas. Las posibilidades que tiene un equipo son siempre más de una y es sólo por una que hay que decidirse, Pero también fallaron otros niveles del sistema.¿Alguien me puede explicar qué pasó con Calleri? Se iba a quedar, luego hubo una milonga rara con su pase vía Uruguay de la que misteriosamente no se habló más, y en una semana hizo más goles en San Pablo que los que hizo Boca en el año. Luego hay que hablar de los jugadores que estuvieron saliendo a la cancha y que parecían tener soda de sifón en las venas. Pero a todos estos errores de cálculo, apatías, omisiones y misterios termina pagándolos uno solo: el técnico. Pasa con los gobiernos, cuando utilizan a los ministros de fusibles. Y  a esa situación se enfrentó el querido Vasco, con el agravante de tener a Guillermo desembarcando intempestivamente en Ezeiza con una sonrisa exitista, mientras los diarios deportivos de Europa dicen que el presidente del Palermo está pensando en demandarlo. Pero la novela se termina cuando los equipos salen a la cancha, en este caso con una intriga: ¿Hasta qué punto los jugadores estaban dispuestos a sostener a su técnico?La jugada del gol lo dice todo: Si bien no se jugó bien, la sentencia de la derrota fue firmada por un error de salida de Cubas. Boca está sin ideas, los referentes  (Gago, Tevez, Díaz) no tienen la injerencia y el peso en los partidos como sí la tenían el año pasado. Imprecisos con la pelota y con un planteo poco habitual en el primer tiempo (ni nosotros ni los jugadores terminamos de entender cuál era), el Pulga Rodríguez aprovechó nuestros errores y habilitó a González y a otra cosa.Atlético podría haber tratado de ampliar la diferencia, pero esperó a Boca en mitad de cancha, entregando los tiempos del partido a la desesperación y desorganización general del Xeneize. Luego de la expulsión de Zampedri y a falta de 10 minutos, un equipo ahogado no logró dejar bien parado a su técnico y cambiar el curso del partido.

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