Un un romance Novela: La increíble historia de amor entre Luis Suarez y Sofia Balbi que lo salvo de tiempos dificiles y lucho por buscarla ¡conocela aquí!

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El goleador de Uruguay luchó desde abajo para jugar en Europa… Solo por reencontrarse con la chica de la que se enamoró a los 15 años. Aquí la historia.

Luis Suárez ha jugado en Nacional (Uruguay), Groningen, Ajax (Holanda) y Liverpool de Inglaterra (Depor).
Luis Suárez ha jugado en Nacional (Uruguay), Groningen, Ajax (Holanda) y Liverpool de Inglaterra (Depor).

Antes de jurarle amor a la camiseta uruguaya Luis Suarez se lo juró a una rubia de sonrisa tierna. Más que una futura esposa, Sofía Balbi se convirtió en el motivo principal para que el delantero luche cada día, salga desde abajo y triunfe en el fútbol.

Tiempos difíciles. Es una historia de amor que nació cuando tenía 15 años y no la pasaba bien. Estaba destrozado porque su padre Rodolfo se había separado de su madre, quien quedó sola con él y sus seis hermanos. Sumido en la pobreza, Luis jugaba al fútbol en las menores de Nacional de Uruguay, pero también barría calles y cuidaba carros para ganar un poco de dinero y ayudar en casa.

 

Mal camino. No era un proyecto serio de futbolista. Debido a la depresión, Suárez le estaba regalando su tiempo a la bebida y la noche. ¿El colegio? Mal. ¿El fútbol? Lo quería dejar. Pero un buen día de 2002 conoció a una rubia de tierna sonrisa que lo enamoró desde el primer momento.

El día feliz. “Y en medio de todo eso, la separación de mis padres, que éramos muchos hermanos… La conocí en la edad perfecta. Era un adolescente, pero la conocí en el momento justo, porque ella no es la que me guió el camino, sino la que me ayudó a corregirme, a darme cuenta quiénes eran mis amigos y quiénes no”, recuerda.

El amor de su vida. Sofía Balbi tenía 13 años, dos menos que Suárez. De cabello lacio, suelto o recogido, siempre bella. Él la conquistó y se hicieron enamorados. Luis entonces renació. Lo poco que ganaba iba para su familia. Sofía era totalmente distinta, de hogar solvente. Pero él no quería dejar de conquistarla.

Sacrificios. “He llegado a vender algo o he hecho algún esfuerzo con tal de demostrarle a ella que la quería, que quería estar con ella y hacerle un regalo. Era un momento en que mi familia, mi madre y mi padre no estaban en un momento como para andar haciendo regalos y pero había que hacer un esfuerzo por amor”, cuenta el goleador.

Vuelve la desilusión. Luis era un adolescente feliz y su vida se reconstruía. Así como hoy él es clave para su equipo, Sofía también lo era para él. “Ponete las pilas, no dejes el liceo (colegio)”, le decía siempre. Pero vino el segundo golpe. La familia de ella, que aceptaba a Luis, decidió mudarse a Barcelona debido a la crisis económica. Suárez no lo podía creer. Fue en octubre de 2003.

Inolvidable. “El día que nos despedimos, yo con 16 años y ella a punto de cumplir 14. Era un ‘adiós, un gusto haberte conocido’ y no un ‘nos vemos’, por mi situación económica y por la de ella, que se iba buscando una mejor calidad de vida”, relata Suárez sobre aquel momento triste. Ese día lloró terriblemente.

La promesa. Volvió a abandonar el fútbol. Se reencontró con el sinsentido. Pero no cayó noqueado. El Internet salvaba la relación y él le prometió que sería un gran futbolista e iría a jugar a Europa para volver a verla, casarse y tener hijos. Y hasta le dijo que ganaría tanto que la plata no sería problema.

Renace. “O centras tu vida o te vas de aquí”, le dijo Ricardo ‘Murmullo’ Perdomo, su entrenador en menores. Una famosa frase que siempre aparece en las referencias sobre Suárez, y que él mismo valora. Entonces volvió a dedicarse y esta vez no lo paró nadie. Su objetivo siempre fue Sofía, Sofía y Sofía. Tanto que pidió ayuda a algunos dirigentes de Nacional para que pueda viajar a España. Y lo hizo varias veces.

Holanda. Luego todo para arriba. Suárez llegó al primer equipo de Nacional y en su primera temporada anotó 12 goles en 34 partidos. Unos agentes del Groningen de Holanda “se volvieron locos” por él, según cuentan ellos. A los 19 años, lo llevaron a Europa, el lugar soñado, el que le prometió a su enamorada.

A buscarla. Aún así, no era fácil para él viajar a Barcelona. Después de un tiempo, el atacante fue a la ciudad española y le pidió a los padres de Sofía que la dejen mudarse con él para que le dé estabilidad, porque no se acostumbraba a estar si ella. Ni sabía inglés, pero ella sí y siempre era su salvación. Luis, como cuando busca como loco el gol, estaba encaprichado, pero no equivocado.

Sueño cumplido. “Ella, aunque la gente no lo pueda creer, con 16 años y yo con 19 recién cumplidos se fue a vivir conmigo a Holanda, a un país que no conocíamos. Hicimos muchas cosas y hoy en día las estamos valorando muchísimo, las disfrutamos y tenemos la familia que siempre quisimos tener”, recuerda.

Goleador. Con ella al lado, su ascenso fue impresionante. Hizo 15 goles en 37 partidos y por 10 millones de dólares fue fichado por e Ajax En su nuevo club se destacó aún más. Marcó 111 goles en tres temporadas. Fue capitán del equipo a los 23. Cuando anotaba, los festejos iban hacia Sofía.

La unión. Se casaron en marzo de 2009. Y en agosto de 2010 nació Delfina, su primera hija. “Lo que más disfruto de mi hija es verla cuando se despierta. Siempre está recontenta y nos mira y se le ilumina la carita. Son momentos que disfruto mucho. Cosas que no imaginaba”, comenta.

Más goleador. En esa temporada 2009-210 hizo la brutal suma de 49 goles en 48 partidos. No quedaba duda: la rubia de sonrisa tierna era su secreto para tantos goles. Y Holanda el paraíso donde, entre otras cosas, cuentan que salían a pedalear juntos, pero encapuchados para que no los reconocieran. Luis Suárez, el chico barrendero pobre y con problemas en la cabeza, era famoso a nivel mundial.

Inglés. Holanda no era su techo. Liverpool de Inglaterra pagó 30 millones de dólares para tenerlo y desde 2011 juega ahí. A su esposa le encanta la ciudad. Y él sigue enamorado como un niño. Más cuando nació Benjamín, su segundo hijo, en setiembre de 2013. No parece la historia de un tipo acusado de racista, mordedor de rivales o actor de faltas. Suena más a la de un romántico capaz de todo. Los goles no eran el fin, solo el medio para alcanzar lo que realmente quería: a la chica de sonrisa tierna.

La prensa ya lo nombraba, era conocido en todo el mundo y figura en su selección. Entonces llegó la hora de pasar al fútbol inglés. Del 2011 al 2014 jugó en el Liverpool, donde cosechó muchos goles.

Mirá los tantos del uruguayo en la Premier League:

Y el gran momento de su vida llegó cuando lo llamaron del Barcelona (2014-actualidad). El club catalán soñaba con juntar a tres estrellas sudamericanas: Suárez, Lionel Messi y Neymar. Y lo terminó logrando.

El delantero debutó en el club español el 18 de agosto (amistoso) luego del incidente con el italiano Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil (le mordió el hombro en en el partido que Uruguay terminó eliminando a Italia).

El “pistolero”, que se caracterizó por luchar toda su vida, está casado con Sofía desde el 2009 y tiene dos hijos: Delfina (5 años) y Benjamín (2 años). A pesar de que ya tiene todo lo que quería, el goleador seguirá haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol y hacer feliz con sus lujos a todos los amantes de este deporte.

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