¡Todos peleados con todos! No solo hay problemas en el plantel de Primera,sino también en los que manejan las inferiores de Boca ¡Enterate todo de la pelea entre Schiavi y Soñora!

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Soñora le respondió al Flaco, que los había criticado. Guerra en la cantera.

El coordinador adjunto del fútbol juvenil trabaja día a día en el predio La Candela.

La Copa ya pasó, pero la herida todavía sigue abierta. Y las consecuencias de la eliminación siguen apareciendo. Como si fueran pocos los problemas, estalló la guerra en el mundo juvenil. Rolando Schiavi, en los últimos meses, se refirió en varias oportunidades al trabajo en Inferiores y no de la mejor manera. “No puede ser que Boca no saque jugadores”, dijo el Flaco, que está al frente de la Reserva. Y Diego Soñora, coordinador adjunto de Coqui Raffo, destapó la interna que existe desde hace un tiempo entre los ídolos que manejan el destino de los pibes de la cantera. “Las veces que hablamos con Schiavi fue por teléfono, no conoce las Inferiores. Han venido Ibarra y Bracamonte, pero él debe haber pasado una vez en todo este tiempo”, contó Chiche ante la consulta  .

Cuestionados por la falta de juveniles que se consoliden en Primera, a pesar de los éxitos en los campeonatos amateurs, el ciclo de Raffo estuvo a punto de no continuar en el mandado de Angelici que arrancó este año. Schiavi, en tanto, también estuvo apuntado por su flojo trabajo en la Reserva. La tensión entre las partes nunca ayudó y hasta se hicieron reuniones para mejorar la relación. Pero parece que no funcionaron. “Duele que gente que pertenece al club diga que no trabajamos. Hace cuatro años que nuestras categorías pelean campeonatos y que lideramos la tabla general de Inferiores”, explicó Soñora. “Nuestro trabajo es hasta la Cuarta, después es el entrenador de Reserva el que sube o baja jugadores al plantel profesional”, agregó Chiche. La grieta entre ambas partes es evidente…

Cubas y Bentancur son los juveniles que hoy mejor parados están en el plantel de Schelotto. Detrás de ellos asoman otros chicos como Chicco y Molina Torrejón, que formaron parte del plantel en la Libertadores. “Han surgido grandes jugadores y tenemos cinco o seis por categoría con potencial para llegar a Primera. Lamentablemente los pibes no llegan a afianzarse porque llegan a debutar con 17 ó 18 años y no tienen el tiempo suficiente para explotar. Sería ideal que sigan trabajando en el club hasta los 23 años”, completó Diego, quien jugó 266 partidos entre 1988 y 1995.

La guerra entre dos generaciones de ídolos fue a fondo. “Yo no habré ganado tres o cuatro Copas Libertadores, pero me sacan sangre y la tengo azul y amarilla. Soy de Boca. Tengo palabra autorizada y no me voy a callar”.

Fuente Ole

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