¡tevez el mas cuestionado! No fue el 9 del equipo y no le dio el cuero para ser el 10

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Tevez fue el peor jugador de Boca. No se hizo cargo, no tuvo rebeldía… Dicen que no está bien en lo anímico. Se nota.

Finísimo en lo físico, nunca pudo desnivelar. No estuvo a la altura de lo que debe dar.

La semana pasada, lo salvaron del aplazo los minutos finales. Su vergüenza para ir a pelear aquella pelota que puso en apuros a Azcona, la apilada que terminó con la pelota al lado del palo… Anoche no. Nada lo salva del aplazo. En la Bombonera no hay altura, sino un equipo que una vez más no estuvo a la altura. Y la bandera es lo primero que se ve, precisamente por bandera. Pero si Carlos Tevez no hubiera sido la bandera, el símbolo, el hombre que tiene que dar la primera respuesta dentro del campo -por jerarquía, por idolatría-, igual habría merecido el aplazo. La nota más baja.

Tevez fue el peor jugador de Boca y jugó, acaso, su peor partido en Boca. Sobre todo por la diferencia entre lo que hizo y lo que se espera de él. Jamás se hizo cargo del equipo, nunca mostró esa rebeldía que suele ser un sello tan suyo. En cambio, fue una versión lavada por esa lluvia triste que empezó a caer antes del partido y que acompañó las lágrimas del final. Ni siquiera se hizo cargo del penal que erró Lodeiro (una cuestión simbólica, porque a esa altura difícilmente hubiera cambiado algo). Y acá no cuenta si el uruguayo era el designado. El debió, en ese caso, haberlo pedido igual. Y hasta haberlo errado. Lo único que no podía hacer era esconderse.
Dicen quienes lo conocen bien que no estaba en el mejor momento anímico. Que se preparó como nunca para la ilusión que representaba esta Libertadores -y la posibilidad de chocar con el Real Madrid en Japón-, pero que en el medio tuvo vaivenes emocionales, una inestabilidad que hace que algunos incluso duden de su continuidad en el club ahora que no tiene esa zanahoria. Desde hace rato no se lo ve con aquella sonrisa de los primeros tiempos. Lo atribuyen a cierto desgaste, a una molestia porque las cosas no se hacen como quisiera. Y eso que ya no están en el club aquéllos con los que había discrepado en el ciclo anterior -fundamentalmente el Profe Roberti, el preparador físico del Vasco.

Ayer, Carlitos fue un fantasma que sobrevoló la Bombonera. No desniveló en el uno contra uno, no fue el 9 del equipo y no le dio el cuero para ser el 10. Justo él, que se dice víctima de la pasión, que siente que ser tan hincha le juega en contra, esta vez no fue ni eso. Ni siquiera lo jugó como un hincha.

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