Sebastian Blanco sobre su DOPING POSITIVO:”Si me dicen falopero, me cago de risa” ¡Mira que sanción podría tener

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Sebastián Blanco se toma con calma el doping en la Copa: “Fue por un corticoide que toma mi abuela cuando tiene reuma”. Mientras espera no ser sancionado, piensa en el tramo final del torneo. “Guede me pide que no pare de correr”, cuenta.

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Blanco habló con Olé.

No me puede afectar algo que no hice. La gente que me conoce sabe que soy muy sano, que no tomo ni una aspirineta si no me la da el doctor. Es jodido porque se habla de doping, que es algo que se lo relaciona con fumar un porro o tomar cocaína, y a mí me saltó por un corticoide que se lo dan a mi abuela cuando tiene reuma. No entiendo, ¿qué ventaja voy a sacar?”. Sebastián Blanco no se defiende, aclara porque le jode la situación que le toca vivir. Al volante del Ciclón le dio positivo el control antidoping que le realizaron tras el partido ante Gremio, en Porto Alegre, por la Libertadores. La sustancia fue Oxa B12, la cual está prohibida dependiendo de la forma en que sea suministrada y por eso podría no ser sancionado.

-¿Te preocupa lo que se diga de vos?

-¡Para nada! Me preocupa por mi familia, por mis amigos. A mí, si me gritan falopero, me cago de risa porque sé que no lo soy. Aunque para cualquiera es feo verse con un cartel que dice doping.

-¿Qué fue lo que pasó y cómo te enteraste?

-Después del partido con Gimnasia se me juntó liquido en una rodilla, me lo sacaron y me infiltraron para que se desinflamara más rápido y puediera jugar. Antes de que saliera la noticia a la luz, me hablaron Pablo (Guede) y Berni (Romeo). Pasa que ellos saben que para ciertas cosas soy medio susceptible y no querían que esto me afectara en este momento, entonces me lo contaron y me pidieron que siga estando al 100%.

-¿Y te afectó?

-Es una situación de mierda, pero creo que supe manejarla. Incluso me hizo más fuerte. Sé quién soy, cómo nos manejamos acá en el club y que nunca hacemos nada por fuera de las reglas. Antes de perjudicar a San Lorenzo, como dijeron por ahí, agarro el bolsito y me voy a mi casa.

-¿Sabés cómo sigue el tema de ahora en más?

-Sí, ahora el viernes viajan dirigentes a Paraguay para seguir con las presentaciones que hay que hacer y esperaré a ver qué se resuelve. Si llegan a sancionarme, lo acataré; las reglas son las reglas… Si se considera que saqué ventajas con un corticoide, está bien… Qué voy a hacer.

En medio de todo esto que le ocurre a Blanco, San Lorenzo se juega todo para llegar a la final con Lanús y él es una pieza clave en el equipo de Guede. “Nos dolería que no nos alcance porque tuvimos una levantada muy importante, llevamos seis triunfos seguidos, de los cuales tres fueron en clásicos, y no es fácil lograr eso, eh”, le dijo a

-¿Qué te pide Guede, porque jugás en una posición algo indefinida?

-Que no pare de correr, ja. Por momentos me costó este semestre porque tuve varias lesiones y molestias, pero contra River me sentí muy bien y creo que pude volver a mostrar intensidad y presión. Después, en qué posición juegue, depende del sistema que usemos: por momentos soy wing, en otros volante con Ortigoza y Belluschi. Juego donde me necesiten y creo que es una virtud porque le doy muchas opciones al técnico.

-¿El otro día, contra River, vos y Cerutti fueron como los estandartes del equipo insoportable que quiere Guede?

-(Sonríe) Puede ser, con River la idea era robar en presión alta y atacar verticalmente porque ellos achicaban líneas y queríamos romper ahí. Por ahí, Pocho es más desequilibrante y yo tengo un poco más de pausa. Si a San Lorenzo lo dividimos en dos, tenemos dos equipos diferentes: por la derecha somos más agresivos, con Pocho y Buffa, que te pasan como aviones; mientras que por izquierda Emma y yo generamos más situaciones haciendo el dos uno. Después, tenemos otras alternativas como romper por el medio, por detrás de los volantes centrales rivales.

-Da la sensación que lograron acoplarse a lo que quiere Guede.

-Puede ser. En realidad la idea ya la teníamos hace rato, pero tuvimos muchos partidos seguidos y no había mucho tiempo para trabajar. Nos pasó varias veces que queríamos ejecutar algo, quedábamos descubiertos atrás y nos costaba un gol en contra. Este es un sistema que necesita mucha intensidad. Entonces, si por cansancio u otra razón, uno falla, lo sufre todo el equipo. Por eso entendimos también que por ahí era necesario replegarse en algunos momentos y lo hicimos bien.

-¿Cuál es la mayor virtud de este San Lorenzo?

-Varias. Creo que la movilidad, la posesión y la sorpresa. Cuando dejamos de ser previsibles es donde lastimamos. Nos pasó en los últimos partidos, con Huracán, Independiente y River, por eso hay que analizar los goles que hicimos. La mayoría tienen muchos toques o jugadas de triangulación o con los laterales llegando por adentro… Y a Blandi que está on fire, je. Junto con Caute y Matos, tenemos delanteros tremendos.

-En lo personal, ¿te preocupa no convertir?

-No, me preocuparía si no tuviera las situaciones. Hoy se habla del que asiste y del que hace el gol, y los demás quedamos medio en la nebulosa, ja. No termino de ser protagonista, pero no es algo que me preocupe…

-Se te ve más tranquilo.

Estoy bien, es como una etapa en la que estoy desaparecido del equipo. Estoy pero nadie sabe que estoy, ja. La verdad es que siempre me gustó ser protagonista, pero siento que le sirvo al equipo, a mis compañeros, al cuerpo técnico… Fijate que nombran a Orti, a Belluschi, a Blandi, a Cerutti. Más atrás a Mercier. ¿Y yo? ¿Dónde estoy? Lo hablé con Pablo y con otras personas, y también me di cuenta solo de que había cosas que me perjudicaban, que me hacían mal, porque a pesar de que para afuera soy verborrágico o bocón, tengo una parte sensible y hay cosas que me duelen… -¿Las críticas, por ejemplo? – (Piensa) Pasa que el fútbol argentino es muy cruel. A mí siempre me gustó interactuar con la gente, pero cuando volví a la Argentina terminé dejando las redes sociales porque por ahí me quedaba con los malos comentarios y no les daba bola a los buenos. Eso me afectaba. Jugar al fútbol en este país es hermoso, pero tenés que estar preparado porque es un clima hostil.

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