River siempre va a buscar el partido y ganar

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Es impresionante lo que juega Alario. El gol que hizo, ese segundito que se tomó en medio de un Monumental que exigía furia sin pensar, luego del rebote que dio el Ruso Rodríguez de un cabezazo suyo, ese toquecito a un costado para limpiarla y ponerla en el ángulo fue, realmente, genial. River ganó el partido que quiso ganar siempre y pudo ganar en el ST cuando el ingreso de Nacho Fernández le dio el criterio que le faltaba, la pausa, la inteligencia, la calma en un clásico que se jugó a mil por hora, patinando mucho, con mucha presión y poco juego. Y para ganar fue importante también el PT. Porque en otros comienzos sufrimos como madres y esta vez fuimos un equipo equilibrado. Nos costó jugar, pero no nos regalamos. Cuando el partido está ahí, parejo, no se les hace cuesta arriba a los que mejor juegan. Una cosa es ir a ganar y otra, mucho más trabajosa, entrar a remar contra la corriente. Con Ponzio y Arzura tuvimos recuperación y presencia en el medio. Sin Piscu y con un Pity que a veces sí, a veces no, se complicó. Por eso es muy importante lo del ST, el hambre, las ganas de ir a ganarlo porque si no, quedábamos muy lejos. Se ganó por Alario. Pero se merecía ganar por buscarlo. Porque terminamos con tres delanteros y atacando siempre, arriesgando, por abajo y por arriba, dejando algún hueco, por supuesto, pero en el momento que duele menos, porque a los rivales también les cuesta más correr los 50 metros hasta nuestro arco. Cuando fue necesario, como siempre, estuvo la defensa y también dijo presente Barovero, con una actuación impecable abajo del arco y atento para salir a cortar. Firmes Mercado, Maidana y Mammana, recuperó Vangioni ataque, redondeando un muy buen partido. River dio una sensación parecida a la final contra Central: un equipo serio. Que lucha. Que se esfuerza. Que es humilde para superar los momentos adversos, agacha el lomo y sigue laburando. Y tuvo, para ganarlo, la genialidad de un delantero que tiene estas cosas, estos toques de clase, esta jerarquía. Era fundamental ganar porque si no los de arriba quedaban a un abismo. Ahora viene el clásico y va a ser muy duro, como siempre. Ellos no están bien pero cuando un equipo así está herido hasta puede ser más peligroso. Igual, hay que ponerle una ficha grande a nuestro equipo. Incluso cuando le falte el juego con más constancia, tiene un corazón enorme.

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