River perdio Casi sin puntos altos y con una idea por pulir, perdió bien con América y hasta Farías le convirtió

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River arrancó como terminó. Casi sin puntos altos y con una idea por pulir, perdió bien con América y hasta Farías le convirtió. Pide refuerzos a gritos…

A los 35' del ST se suspendió.

No es una frase caprichosa la de arrancar de cero que implantó Gallardo. Ya la había pronunciado después del Mundial de Clubes, pero esta vez la sangría fue mayor que a fin de año pasado y todavía no terminó, entonces no es fácil para el Muñeco poder armar su nuevo River. Hay una idea que está definida, pero le faltan piezas para llevarla a cabo y, sobre todo, le faltan los refuerzos, esos que recién ahora están empezando a concretarse, después de un mes de vacaciones y 20 días de pretemporada. Entonces, ante un América de Cali con mejor ritmo (ya arrancó la competencia en la Segunda colombiana), a los del Muñeco les costó adueñarse de la pelota y desequilibrar cerca del área rival.

Lo que el entrenador propuso en los trabajos tácticos es lo que por momentos pudo verse, aunque sin demasiada efectividad. Las salidas con la pelota cuidada desde el fondo (Batalla se mostró seguro con los pies), la proyección permanente de los laterales y la búsqueda de sociedades entre D’Alessandro, Martínez, Mora y Alario para generar situaciones. Ese fue, tal vez, el mayor déficit en el primer tiempo, cuando sólo una pared entre los delanteros terminó en un gol anulado por un fino offside.

Con la idea de repartir la carga de minutos en cancha, Gallardo modificó más de medio equipo durante la segunda etapa, pero la reacción se dio más que nada a partir de la diferencia que sacaron los colombianos con un tiro libre impecable de Angulo (que la clavó en el ídem) y un bombazo del Tecla Farías, que no lo gritó, ante una respuesta algo tardía de Batalla. La desventaja le agregó agresividad a River, que sí empezó a desbordar por las bandas (más por el lado izquierdo), aunque algunas imprecisiones lógicas de un primer partido de pretemporada lo dejaron mal parado y al límite de un contrataque que agrandara la diferencia a favor de los caleños, como pasó con el penal.

Nunca es positivo perder, aunque tampoco hay que dramatizar por una derrota como la de anoche. La mayor conclusión que debe dejar lo que se vio en la cancha es la necesidad que tiene Gallardo y que inquieta al entrenador por sumarle herramientas a su plantel. Debió improvisar otra vez a Ponzio como zaguero y le dio minutos a un Vega convocado a los Juegos Olímpicos que, hasta que se recupere Lollo, es la opción para suceder a un Balanta más cerca de Suiza que de Núñez. El final, diez minutos antes de los 90’ por las bengalas que prendieron los hinchas de América, es un buen indicativo para darle la trascendencia que se merece a este amistoso. La que se merece: que River todavía no se armó y está aún lejos de hacerlo…

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