¿Quien es la Dra Rossi? El arma secreta de Gallardo.

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El secreto del éxito de River también pasa por la tarea innovadora de la doctora Rossi: conocé qué hace y cómo trabaja con los jugadores para que mejoren la reacción, la atención y hasta la visión…

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Un pique hacia un lado, girar hacia tres conos, ver a cuál se le prende la luz y correr a tocar ése. Saltos, dar un pase y al volver a la fila ver una tablet donde aparecen rápidamente imágenes y decidir si son iguales o no. Piques en velocidad hacia tres arcos pequeños con distintas luces sobre el travesaño que se encienden al mismo tiempo, ver dónde está la roja, recibir la pelota e intentar hacer el gol en ese arco…

Esos son algunos de los ejercicios que se mezclan con las pesas, la arena y el fútbol durante la pretemporada del campeón de América. Mejorar la visión periférica, la velocidad de reacción, la efectividad en la toma de decisiones y mantener los niveles de atención son algunos de los objetivos que se buscan con los trabajos de neurociencia que Marcelo Gallardo incorporó al asumir a mediados del 2014. Tras dejar Nacional de Montevideo, el Muñeco siguió estudiando, viendo entrenamientos y, a través de su PF Pablo Dolce, conoció a la doctora Sandra Rossi. La vio en acción con deportistas de alto rendimiento en el Cenard, charló con ella y, contra cualquier preconcepto del fútbol machista, decidió sumarla a su cuerpo técnico. “La idea es terminar con eso de que ‘éste es así y se terminó’. Pero siempre aclaro que lo que se trabaja es un detalle: depende de la voluntad del jugador y tampoco es que pasará de un desastre a ser bárbaro. Las características las traen, técnicamente las pulen, y esto es un agregado para que sean más rápido en sus reacciones o tengan una mejor visión periférica”, explica Rossi luego de jornadas más intensas porque, como en lo físico, en la pretemporada también la carga cognitiva es mayor.

Si bien hay momentos en los que los jugadores realizan ejercicios frente a la computadora buscando determinados números en una sopa numérica o viendo una imagen con camisetas ubicadas en una cancha que desaparecen y a las que luego tienen que colocar en las mismas posiciones -siempre contrarreloj, medido en milisegundos-, también hay tareas combinadas con los trabajos de campo. “Se busca que lleguen con una frecuencia cardíaca muy alta y tengan que hacer algo que requiera una gran atención focal. La idea es que el jugador siga pensando, que la cabeza esté acostumbrada a pensar a pesar de esa frecuencia cardíaca… Cuando uno está cansado, empieza a tomar malas decisiones. La fatiga afecta a la coordinación de tu ojo con lo que pretendés hacer con las manos o los pies, y sos menos preciso”, detalla la doctora, quien antes de llegar a River ya había trabajado en el deporte: los Pumas, las Leonas, la selección polaca de voley, Paula Pareto y tenistas (Guillermo Coria, Charly Berlocq por ejemplo) y futbolistas (Falcao, Cavenaghi…) fueron algunos de los que pasaron por la experiencia de la neurociencia.

“Es una herramienta nueva y en algunos casos aún estamos viendo cómo la incorporamos, cuáles son los momentos o los ejercicios apropiados”, cuenta Rossi, que en el Monumental tiene un laboratorio en el entrepiso de la concentración para el trabajo específico con el plantel.

Gran parte del secreto de su función pasa por las charlas con los futbolistas para explicarles cómo funciona el cerebro y para qué sirve cada ejercicio. Esa información hace que sepan qué están trabajando y qué buscan mejorar. “Cualquier cerebro contento es más permeable al trabajo y al aprendizaje”, opina la doctora que ve cómo los propios players compiten con sus ejercicios: arman tablas de posiciones con los tiempos y siempre hay apuestas dando vueltas.

También les enseña técnicas respiratorias para momentos de frecuencia cardíaca muy alta (“no quiere decir que nos volvimos todos meditadores, es algo simple: si respiran de determinada manera, se oxigenan mejor y un cerebro oxigenado piensa mejor”, explica) y los nutre de datos para manejar situaciones como un momento de presión o de altísimo estrés: “Cuando uno cree que algo le hará daño, los vasos saguíneos se contraen y tenés menos oxígeno dando vuelta. Entonces hay que estar preparado para una situación de estrés, pensar en positivo y así tenés más oxígeno”.

Con los objetivos primordiales puestos en la visión periférica, la reacción, la toma de decisiones, los niveles de atención y el manejo de las presiones, hay trabajos generales, pero cada puesto tiene su particularidad y por eso hay ejercicios que se hacen en grupos más reducidos. “Hay habilidades que deben tener todos, como por caso ampliar la consciencia del campo visual periférico. Cuando uno está ansioso tiende a hacerse tubular por una cuestión fisiológica, pero desde la voluntad se puede incluir un poquito más, siempre y cuando sepa que se lo puede hacer. Si no lo sabés, no lo hacés”, detalla Rossi.

Por eso, para un volante central o un enganche es una capacidad más importante. La velocidad de reacción y de toma de decisiones es clave para todos también, aunque para los arqueros y los delanteros lo es aún más. “Está todo encadenado porque para tomar una decisión también tienen que ver. Y cuanto más y más rápido vean, mejor”, agrega quien nutre de nuevas herramientas al plantel de River. Sus ejercicios no harán que Pisculichi patee con mayor chanfle los tiros libres o que Barovero vuele más alto, pero sí ayudarán para que intenten hacerlo mejor y más rápido.

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