Opinion: “La copa se mira y no se toca”

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Satisfaction, Cuervos. Y campeones.

Rock azulgrana. Stone Lorenzo. Belluschi es Mick Jagger; Pitu, Keith Richards. Suenan clásicos. Una victoria, como siempre. 4-0. Los Stones tocando cuarteto. Baila la Mona, como supieron danzar el Bambino y su poker inolvidable, o la espuela de Sanfi y su golazo a un prócer como Roma (épocas en las que sí tenías arqueros de jerarquía, hijito). Ortigoza es Ron Wood. Raspa, quita, mete, juega… Una caja musical, Gordo de talento. Fútbol sin lentes fashion. Fútbol de mi barrio. ¡Aguante Boedo, caretas!

Necesitábamos un show así. Vos, yo, el plantel, Guede… Todos. ¡Y en una final! El verano, eterno mentiroso, no nos daba buenos augurios: parecía que faltaba sincronizar mucho para que San Lorenzo fuera el equipo insoportable que planea dirigir nuestro Patrón. Sin embargo, los intérpretes de su idea demostraron que pueden tocar música. Y de la buena. Cada vez que la toca, Belluschi deleita con un riff, convida notas y pelotas para que Cerutti y Blanco rompan líneas. Mussis se reacomodó a la horma y, como volante central, cumple con el trabajo sucio. Orti es el de siempre, ahora más adelantado, con más presencia en la zona de creativos, donde se pasea cómodo… Y desde el banco aparecen guitarras que suenan de lujo. Celebremos todos juntos el puño apretado de Barrientos, el grito eufórico, bien azulgrana, de un jugador que Guede aspira a recuperar, y que ayer mostró su mejor versión, con fintas y golazos. Y Romagnoli, Zar de Boedo, sigue acumulando títulos…

La Copa está en Boedo, y con goleada. La Supercopa, y el ticket a la Sudamericana, un torneo que servirá de entretenimiento en la segunda mitad del 2016, ya son nuestros. Aunque, claro, antes tenemos por delante muchísimos retos: la Libertadores, el torneo local, la Copa Argentina… Pero la primera final del año la ganamos. ¿Que nos tocó un rival fácil en esta definición? No, muchachos, no empecemos con las chicanas (¡ja!). Los historiales no juegan, ni pesan (¡ja!). Los ex jugadores de un equipo, como Blandi, no siempre le convierten a su ex club (¡ja!). Puro verso. Ellos, además, tenían a dos delanteros europeos, que te meten miedo.

Por eso hay que respetarlos. Como un padre respeta a un hijo. Como un hijo respeta a un papá campeón… Ja.

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