Opinion “Derrota historica y que mata”

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Los partidos de enero serán intrascendentes pero echan a andar la máquina en alguna dirección, y después cuesta detener la inercia, sea para bien o para mal. Con esa inercia entramos a jugar el primer partido importante del año. ¿Cómo? ¡Como en enero! En el primer tiempo hubo un Boca perdido. Sólo dos jugadores se encontraron: el Cata Díaz y Tevez. Pero lo hicieron como una pareja de truco en el desierto, sin la compañía del resto. Díaz peloteó varias veces por encima del mediocampo, y Carlitos fue a buscar a espaldas de Caruzzo con alguna posibilidad de abrir con un cuchillazo aislado la defensa de San Lorenzo. Ese gesto repetido, no sólo reducía el juego de todos a una pareja. También identificaba el problema más grave que tiene este Boca, que no tiene mediocampo, además de no tener tampoco seguridad en defensa, aún con ese injerto de tres centrales y dos laterales-volantes.

El primer tiempo se iba evaporando, y se evaporó nomás, aunque con una desgracia: el gol precioso de Belluschi, uno de esos goles que cuando suceden nos hacen olvidar por unos segundos de la camiseta que tiene puesta el que lo hizo. Pero esos segundos pasaron y la realidad reapareció mostrándonos en una situación de cuesta abajo. La pasividad, la desorientación, la falta de ideas (o las ideas superpuestas, lo que es peor), el nerviosismo, la intrascendencia de los jugadores clave y el temor que paralizó a Boca le costó la humillación de un 0-4 que hay que anotar en el libro de los hechos negros de nuestra historia. Sólo deseando perder se puede perder de esta forma. Dicho de otra manera, para no perder así hay que hacer al menos algo para impedirlo. El equipo fue un animalito embalsamado, incapaz de sostener lo mínimo que se le pide: vergüenza deportiva, ganas, dientes apretados, al menos para intentar para no caer tan bajo.

La desilusión es muy grande pero nadie puede decir que no se la veía venir. Cuando Angelici abrió la boca para decir que el Vasco no se iba a ir si perdíamos, ¿qué era lo más importante de lo que estaba insinuando? ¿Que el Vasco no se iba a ir o que perdíamos? Las dos cosas. Perdimos mal y el Vasco no se va ir. Ambos hechos desembocan naturalmente en una crisis prematura que sólo por prematura no es terminal. Veremos si salimos y por qué puerta.

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