Opinion: Armar un equipo que juegue y que marque

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Desequilibrio. Descompensación. Vértigo. Son los síntomas a los que está expuesto hoy el equipo de Gallardo. No por la audaz disposición táctica que plantea el DT de jugar con cinco jugadores ofensivos. El problema se produce principalmente por las características de los futbolistas más que por el sistema. Porque Lucho González, D’Alessandro y Nacho Fernández, al igual que Pisculichi, Bertolo y el Pity, sólo tienen virtudes ofensivas, necesitan jugar con la pelota en los pies.

Todos ellos, por más que tengan voluntad para colaborar en la recuperación y ocupar posiciones en el retroceso, no lo llevan en su ADN. Entonces, es casi inevitable que River sufra cuando pierde la pelota, porque debe cubrir demasiados espacios a espaldas de los creativos y no alcanza con el despliegue físico de Ponzio o Domingo, se precisa un poco más de aire y músculo en el medio para presionar al rival y para retroceder con determinación para devolverles la bola a los talentosos.

Es notorio que al equipo le falta un poco más de despliegue y dinámica, no sólo para recuperar posiciones defensivas sino también para desequilibrar en ataque con movimientos individuales y colectivos ágiles.

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