No se guardo nada: Sergio Batista y un análisis sin anestesia sobre la Selección

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Batista y Messi en los Juegos Olimpicos

“Hace años que venimos chocándola contra las paredes”, analiza el campeón mundial del 86 y DT en la Copa América 2011.

Batista y Messi en los Juegos Olimpicos
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Sergio Batista y un análisis sin anestesia sobre la Selección
Batista. Jugó y dirigió. Ganó y perdió. El Checho es “hombre de Selección” y tiene autoridad suficiente para opinar sobre esta hora del equipo. Rolando Andrade

útbol
Puntual, como cada vez que anticipaba en el círculo central, Sergio Batista espera en la esquina de Olazábal y Bauness. Termina el cigarrillo, se sienta en la mesa de un bar y pide agua mineral. Asoma el mediodía en Villa Urquiza y, como en cada rincón del país, sólo se habla de la atribulada Selección y esa entreverada clasificación al Mundial. La incertidumbre invade al futbolero. Al Checho, también. Campeón en México ‘86 en pantaloncitos bien cortos, también fue el técnico durante esos Juegos Olímpicos que terminaron con una medalla dorada colgada en el cuello de Lionel Messi en 2008. Y estuvo a cargo de la Mayor en la Copa América 2011, esa ilusión nacional que se diluyó por penales ante Uruguay. Conoce el paño celeste y blanco como pocos , claro.


La barba de siempre, ahora cortada al ras, y el cabello largo de aquellos años felices, pero engominado. Batista ya no se parece a Jesús, aunque haya jugado con Dios y dirigido a otra deidad de la pelota. Maradona fue su compañero y Messi, su as de espadas. El mano a mano con Clarín, entonces, gira en torno a este vía crucis que atraviesa Argentina, a sólo 72 horas del duelo con Ecuador en Quito.

-¿Qué diagnóstico se puede hacer de esta difícil coyuntura? ¿Qué le pasa a la Selección, Checho?

-Que llegues al último partido afuera del Mundial, marca lo mal que estamos. Veo que todos hacen cuentas, pero el problema somos nosotros. Con Venezuela estábamos clasificados y no pudimos ganar. Con Perú, igual. Argentina no encuentra el rumbo. Pero esto no viene de ahora. Este es el final de una película que vengo viendo hace diez años. Se trabaja mal. Yo creo mucho en los proyectos y en nuestro fútbol, no existen. No pueden pasar siete técnicos en una década y tres en una misma Eliminatoria. En ninguna parte del mundo sucede. Y llegamos a esta situación por la mala organización y la desesperación de ganar algo. Entiendo que el argentino no tiene paciencia. Pedían recambio. Todos querían que se fueran esos jugadores que hace rato vienen vistiendo esta camiseta. Y afrontar este momento con futbolistas que tienen dos partidos en la Selección, por más experiencia que hayan adquirido en Europa, no es fácil. Esto iba a pasar.

-Pero los que tienen dos partidos en la Selección o los que están hace una década, no comulgan ni embocan la pelota. ¿Es posible creer en la teoría del bloqueo mental?

-Cuando las cosas no salen, jugás tres finales y no ganás ninguna, aquellos que hace años forman parte de la Selección pueden sentirlo. Los nuevos, no, porque ellos tienen responsabilidad a futuro. Pero en este tipo de situaciones, no podés tener ningún tipo de bloqueo. Hay que tener fuerza.

-Hace tiempo que son recurrentes los problemas institucionales en la AFA, los dirigentes cambiaron de técnico como de zapatos, pero los que definen son los jugadores, ¿no creés que tienen la mayor responsabilidad en este momento?

-Ellos tienen responsabilidad, pero no se les puede echar toda la culpa. Si vos tenés desorganizada tu fábrica, seguro que los empleados van a trabajar mal. Hay jugadores que hace diez años que están en la Selección y ya tuvieron siete técnicos. Yo pienso distinto a Diego y Basile, a Sabella. Si vos le cambiás el chip al jugador cada cinco partidos, como pasó en esta Eliminatoria, incide en el rendimiento. Con Martino jugás de una manera, con Bauza, de otra. Llega Sampaoli, es completamente diferente y no hay tiempo para trabajar. Hace años que venimos chocando la Selección contra las paredes por la desesperación de ganar. Y así nos está yendo.

-Independientemente del técnico de turno, ¿no creés que dependemos demasiado de la inspiración de Messi y con eso no alcanza?

-Los argentinos nos relajamos cuando la agarra Lionel; el tema es que no les pase lo mismo a los que juegan a su lado. Por ejemplo, contra Perú, Argentina no jugó bien. Pero tuvo ocho posibilidades de gol y en siete estuvo Lionel. Dejó solo al Papu Gómez, a Rigoni, a Benedetto… Nos está faltando un plan B para Messi. Nosotros lo teníamos en el 86. Si no funcionaba Diego, estaba Burruchaga.

El equipo campeon del mundo mexico 86

-¿Decís que ustedes respaldaban mejor a Maradona de lo que sus compañeros apoyan a Messi?

-Sabíamos que teníamos el as de espadas, que en cualquier momento te definía el partido. Pero teníamos claro que, si Diego estaba tapado, aparecía Burruchaga y era un desahogo. Y cumplíamos nuestras funciones a la perfección. Acá, se depende mucho de Messi y no se lo rodea bien. Cuando dirigía la Selección, buscaba que Lionel estuviera cómodo con jugadores que sientan el fútbol del mismo modo, pero muchas veces es difícil.

-Sampaoli dijo que tiene que hacerle entender a Messi que debe jugar cerca del área. Y está claro que en los metros finales es letal. Vos lo ubicaste de falso 9, como en Barcelona. ¿Por qué retrocede tanto?

-Porque es un jugador que tiene que estar en contacto con la pelota siempre. Y para mí, es un definidor, pero si no tenés los mediocampistas que puedan meter una pelota entre líneas, es muy difícil. Uruguay le dio la pelota a Pizarro y a Biglia, que lateralizan más. No son como Gago, que puede meter o pase claro. Entonces, Lionel retrocede porque no le llega. Y nunca se esconde, siempre la pide.

-¿Cómo se gana el martes?

-Si jugás con la intensidad que habitualmente muestra Argentina, va a estar bravo. Porque la altura se siente. Sampaoli dirigió mucho tiempo en Ecuador, tiene que saber cómo plantearlo. Si atacás los noventa minutos, terminás muerto. Igual, yo creo que nos clasificamos.

-¿Qué te hace pensar qué va a ser así si no se pudo ganar en tres partidos?

-Soy argentino y tengo fe. Eso sí, que clasificar al Mundial no tape lo mal que se están haciendo las cosas. Hay que cambiar de verdad.

“Hay que hablar más de fútbol y menos de las minas con las que salen los jugadores”
Dos temporadas en Shanghai Shenhua de China y un año en la Selección de Bahrein. Después de la Selección, Batista buscó destinos exóticos, pero tranquilos. “Es que ser el técnico de Argentina es casi como ser el Presidente de la Nación. Es muy estresante. Cuando Klinsmann agarró Alemania le dijeron ‘trabajá tranquilo’. Y después, llegó Löw y todo siguió su curso. Somos muy distintos. A tal punto de que estoy seguro de que, si clasificamos el martes, el miércoles ya queremos ser campeones del mundo”, dice el Checho, que el mes que viene cumplirá 55.

-¿Ya no estás para dirigir en el fútbol argentino?

-Seguro que voy a volver. Siempre está Argentinos, me llamaron de Independiente, pero no pude por un problema personal. El tema es que acá se sufre mucho. Y uno tiene familia. En este país, ni siquiera los chicos de 8 años disfrutan el fútbol. Yo veo baby. ¿Cómo puede ser que a esa edad practiquen pelota parada?Un partido de chiquitos de 7, 8 años no puede terminar 1 a 0, tiene que terminar 15 a 15. Se vive así y no me acostumbro a no poder dormir por un partido. Hay que bajar un cambio.

-¿Y el jugador de la Selección sufre? Porque ya ni siquiera hablan con la prensa, difícil saberlo.

-Sufre por no poder darle una alegría al pueblo argentino. Estoy seguro de que así lo sintieron después de cada final perdida. Y con la prensa tienen que volver a hablar. Pero, ¿sabés qué pasa? A veces el periodista dice de mala manera las cosas. Hay que hablar más de fútbol y menos de la minas con las que salen.

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