Milito volvio a ser Milito con sus doblete

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Milito volvió a ser Milito. El ídolo que venía flojo hizo sus primeros dos goles del año y generó mucho juego.

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En esos dos festejos, el primero con insultos a nadie, seguramente descargó lo que tenía contenido: bronca. Bronca consigo mismo porque el hombre andaba contrariado, en deuda, incómodo por sus últimos rendimientos. Competitivo como pocos, y en su caso como siempre, Diego Milito sentía que debía dar más respuestas. No había sido bueno hasta ayer su 2016 y él, muy autoexigente, esperaba un desahogo, un mimo a su autoestima. El Príncipe, el ídolo, marcó sus dos primeros goles en el año y fue figura de punta a punta en una victoria vital que le permitió a Racing no quedar tan lejos de Lanús, el puntero.

Sus últimos gritos oficiales personales habían sido el 31 de octubre de 2015 (le hizo dos a Boca en el torneo de verano), cuando también convirtió dos tantos, en esa ocasión a Crucero del Norte en el 3-0. Aunque más allá de su regreso a la red, Diego anoche volvió a participar activamente del circuito de juego, sin estar aislado como le ocurrió en otros encuentros. Así, por ejemplo, tuvo influencia en el 1-0 parcial de Noir al dejar pasar una pelota que lo encontró muy bien posicionado previo al tiro certero. En el segundo tiempo le dio un gran pase, pero el ex Banfield, con todo el arco a su disposición, la tiró por arriba del travesaño.

Al Príncipe, quien también estrelló un tiro en un palo sobre el final, se lo observó mucho mejor, ayudado por un planteo de Sava más audaz y por los espacios que brindaba Unión atrás. En el tramo final de su carrera, como parte de la rotación por la doble competencia, necesitaba esta actuación. Enorme.

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