Mano a mano imperdible con Alario y chicaneo a Boca en la previa:”Me encantaría hacer un gol el domingo”.

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Alario disfruta del 1-0 a Independiente pero ya tiene la mente puesta en Boca. Los problemas del rival, el desgaste, el momento de River y un deseo: “Me encantaría hacer un gol el domingo”.

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Siberia. Enero. Cenit del invierno. Nieve. Ochenta y tres grados bajo cero. En la cinta del aeropuerto agarraste la valija de un pasajero en tránsito, uno que iba a las Bahamas, por ejemplo. Y ahí estás, en ojotas, bermudas, camisa hawaiana, manga corta, durmiendo en un iglú, ni un fueguito, nada. Salís a caminar, te tropezás sobre el hielo, se quiebra: era un lago. Caés al agua. En cuero.

En la cabeza de Lucas Alario hace bastante más frío que en ese escenario. Lo demostró una vez más el lunes a la hora de definir un clásico caliente (y tenso y mal jugado y lluvioso y nervioso y agonizando) contra Independiente. La pelota quemaba y él la apagó con ese balde de agua helada que tiene en la cabeza, para darle de testa y, sobre todo, para amagarle al pobre Ruso Rodríguez, que tendrá otra semana complicada por culpa de esa milésima de segundo de más que se tomó el Pipa para desparramarlo y darle a River un triunfo clave antes del partido más importante que jugará River en lo que va del semestre: contra Boca, quién si no, en el Monumental, este domingo a la tardecita. Y así, con la sangre caliente pero la mente fría es como piensa encarar Alario el superclásico.

-¿Por qué te pusiste tan nervioso para definir contra Independiente?

-Ja, fue muy rápida la jugada. Me vino el rebote del cabezazo y me tomé un segundo para amagar y definir. Me salió así. Lo importante es que entró…

-Seguís haciendo goles importantes. ¿Es casualidad?

-Eso no lo sé. Por suerte se me está dando y se me dio en partidos que eran importantes, pero yo ya lo dije muchas veces: a mí me gustaría convertir todos los partidos que juego. Sé que no es fácil, pero es lo que uno como delantero quiere para aportarle al equipo. Con Independiente tuve la suerte de hacerlo y me fui contento porque River pudo ganar. Es importante: si convertís y el equipo pierde no sirve de nada…

-Eso no pasa con vos: River nunca perdió cuando convertiste…

-Eso es muy bueno. Ya te digo: me importa hacer goles en lo personal, pero lo único fundamental es que le sirvan al equipo. Por suerte se me está dando así. Contra Independiente teníamos que ganar sí o sí porque sino Central ya nos iba a quedar bastante lejos para seguir con chances de pelear el campeonato. Y lo hicimos. Hay que seguir de la misma manera.

Salvador Alario

-En tan poco tiempo en River ya hiciste goles para ganar la Libertadores, para pasar a la final del Mundial de Clubes, goles a equipos grandes. ¿Te falta mojar contra Boca?

-Me encantaría hacer un gol en el clásico, lógicamente, como a cualquier jugador. Porque son goles que te quedan marcados siempre. Que me quedaría marcado a mí como jugador y también queda en la historia de los partidos. Sería especial, obvio. Ojalá se dé y podamos ganar, que también va a ser muy importante para seguir levantando de cara a lo que viene en el semestre.

-Van a tener que mejorar desde lo futbolístico para ganarle a Boca…

-Por ahí no hicimos nuestro mejor partido contra Independiente, pero sabíamos que iba a ser así, muy trabado, peleado, durísimo desde el primer minuto. Los dos necesitábamos una victoria y se dio un espectáculo feo para la gente, sobre todo en el primer tiempo, donde se hizo todo muy friccionado, se buscaba más lo físico que otra cosa. Hay cosas para mejorar, pero siempre es mejor trabajar con una victoria…

-¿Te sentís solo por momentos arriba? Contra Independiente se notó que no te llegaba la pelota y por eso bajaste más que de costumbre…

-Sí, por ahí me tocó bajar un poco para tomar contacto con la pelota en el segundo tiempo. Lo mío es el área pero, como decía, el partido era muy trabado y había que dar una mano.

-¿Tu juego mejora con Iván Alonso? Más allá de que sean dos nueve de área, siempre que estuvieron juntos en cancha parecieron complementarse.

-Me siento cómodo, sí. Cuando estamos juntos tratamos de ocupar bien los espacios y no chocar. Es un gran jugador, con muchísima experiencia y nos adaptamos bien a jugar juntos: trato de aprender de él.

-¿Importa cómo llega Boca al clásico? La crisis, un técnico recién echado, otro nuevo como Guillermo Barros Schelotto…

-No, no sé, eso es un tema de ellos, no nos metemos. Nosotros nos mentalizamos sólo en lo nuestro y nada más. No nos importa el resto ni nos fijamos: hay que trabajar duro durante la semana y llegar de la mejor manera al partido, es lo único que nos preocupa.

-La que sí tienen a favor es que Boca juega el jueves un partido clave de Copa contra Racing y ustedes llegan más descansados al clásico…

-No me parece que sea una ventaja, la verdad. Porque en los clásicos no importa cómo llegue cada uno, si viene de perder o de ganar o si viene con más o menos desgaste. Los clásicos se juegan con la cabeza, no tanto con el físico: ya de por sí todos los jugadores van a dar el máximo sin importar lo cansado que estén o si jugaron un partido hace poco tiempo. Es un partido aparte, así que va a ser igual para los dos…

“Con la cabeza”. Así es como se juegan los clásicos para el tipo. Y si sigue así de fría como el lunes pasado, ésa sí que será una ventaja para River…

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