Mano a mano con Licha Lopez que hablo de Chilena a el Rojo y chicaneo a Independiente

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Lisandro López reveló que la chilena en el clásico con Independiente le provocó tanto placer como su pasatiempo preferido. “Soy más profesional de la pesca que del fútbol, je”, bromeó. Goleador con la caña lista.

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Estaban bravas las aguas. Agitadas, difíciles. No era buena la perspectiva. La boya se sacudía de un lado al otro. No había pique en ese río adverso. Pero el anzuelo seguía ahí, expectante. Y las señales empezaron a ser buenas. La trampa acuática con puntas filosas tensó la línea e indicó que algo bueno, de peso, se acercaba.Oscar Romero pinchó el centro desde la derecha, Lisandro López se echó hacia atrás para suspenderse en el aire y esperar el instante justo de coordinación entre movimiento e impacto con el empeine diestro. La pelota dio en lo alto del palo y se le metió al Ruso Rodríguez. Todavía no se había disipado por completo el humo de las bengalas con que los hinchas de Independiente festejaban el triunfo parcial. Licha, el artista de una pirueta que entró en la historia del clásico de barrio, silenció al estadio del Rojo. Nunca bajó los brazos. Tuvo optimismo, paciencia. La paciencia del pescador que es en su tiempo libre…

“A ese gol lo disfruté tanto como cuando voy a pescar: es mi otra pasión. Sin desmerecer la chilena de ayer (domingo), te juro que me da tanto placer hacer un gol como sacar un pez. Es una pasión inexplicable para mí”, le revela el delantero a Olé , en una nota exclusiva, donde muestra su otra devoción fuera del trabajo. Es su mejor modo de desenchufarse, de relajarse, de gozar. Licha toma el ril, apunta y lanza una humorada: “Siempre digo que soy más profesional de la pesca que del fútbol, je. Me la rebusco bastante bien”.

-¿Qué sensaciones te provoca esa actividad?
-Todas. Ansiedad, nerviosismo, tranquilidad, satisfacción, misterio. La pesca es algo extraordinario, no se compara con nada. Me hace sentir todo. También me da la paciencia que muchas veces no tengo en la vida cotidiana. El que entiende esto, el apasionado como yo, sabe de lo que estoy hablando.

-¿Y por qué zonas vas a despuntar el vicio?
-Voy con amigos alrededor de mi pueblo (Rafael Obligado). No soy pescador de mar o de peces grandes, sino de mi pueblo. Tiramos lo básico. Hasta los 25 años (hoy tiene 32) pescaba con la tomatera, una caña de la india. Ahora lo hacemos con ril. Lo más groso que podemos sacar estararira, bagre, boga. Nada de surubí y esas cosas, tanto no.

Lisandro deja la caña a un costado y viaja hacia lo que fue su obra maestra en el Libertadores de América. De nuevo, como cuando el dijo a este diario que “siempre me cónsideré un jugador del montón que compensó eso con mucho sacrificio”, evita elevar el perfil. Fue así de chico y sigue de la misma forma. El fútbol europeo jamás lo subió al caballo. “Sinceramente -reconoce-, como no soy de hacer goles lindos, nunca imaginé que metería uno así. Jamás en mi vida tiré una chilena. Son situaciones del partido, fue un segundo en el que decidí de qué forma definir. A veces entra, otras no. En esta por suerte se dio y sirvió principalmente para que el equipo empatara”.

-Es inexorable comparar ese golazo con el del Lagarto Fleita a Chilavert. ¿Cuál te gustó más?
-Mirá: lo mejor de mi gol fue que llegó en el último minuto y en un clásico. Fue el mejor que convertí en mi carrera. Pero el del Lagarto Fleita me pareció más lindo: recibió una pelota mucho más bombeada. Y si mal no recuerdo, antes de pegarle hizo un giro que le dio mucha más estética a la jugada. Me gustó más el suyo, seguramente.

-¿Llegaste a ver dónde entró la pelota o por estar de espaldas no tuviste tiempo de hacerlo?
-Pude hasta ver que pegó en el palo antes de entrar. La verdad, sentí cierta tranquilidad. Primero, por haber convertido el gol que no se me venía dando. Y segundo, por haber empatado este partido tan difícil. Hubiera sido una injusticia perder el clásico después del gran esfuerzo que hicimos. Fue una satisfacción terminar de esa manera.

-Y le metiste presión a Sava para ser titular contra Bolívar por la Copa…
-Vine para eso. A mí no me gusta ser suplente ni de Messi ni de nadie. Todos los que participamos acá queremos estar de entrada, buscamos jugar. Y yo no soy la excepción. Trabajo todos los días para ganarme un lugar. Hasta ahora no se dio y debo apoyar a los que entran. Somos un grupo bárbaro en lo humano y estamos todos acá para lo mismo.

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