Macri: “Seria un buen tecnico, se mucho de futbol”

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Pasaron 20 años. Desde que llegaste al fútbol como presidente de Boca y desde que está Olé en la calle. Podríamos decir que llegaste de la mano de Olé.

-Ja, ja. Nací con Olé . La verdad es que el fútbol y Boca fueron una escuela absoluta para la política. Nada de lo que viví o vivo en política no lo había vivido anteriormente en Boca. La política tiene los mismos vicios, la misma falta de transparencia, la misma trampa. Por eso es que el fútbol también necesita un cambio en este momento.

-¿Qué cambios creés que necesita?

-Voy a decir sólo esto. Los argentinos votamos un cambio, que tiene que ver con la verdad, la transparencia, trabajar en conjunto, creer en nuestra capacidad, ser parte del mundo. El fútbol tiene que ser parte también de ese cambio. No podemos seguir con un sistema que fue hecho a la medida de una persona (se refiere a Julio Grondona) que ya no está más y que nos alejó de las ligas más importantes del mundo. Hoy, la liga argentina está totalmente devaluada y espero que los dirigentes entiendan que los hinchas nos merecemos estadios mejores, espectáculos mejores, los mejores jugadores; y eso se va a lograr con más organización y transparencia, no con este sistema oscuro, lleno de corrupción y dominado por personajes que no corresponde que estén. Terminé. Más no les puedo decir.

-¿Qué cosas te gustan de otras ligas, algo que quisieras ver como normal en la Argentina?

-Sueño con ir a la cancha todos mezclados. Me pasó con mi hija cuando fuimos a ver un Aleti-Real, la final de la Champions de hace dos años en Lisboa. Estaban todos mezclados, con sus camisetas, paseando o comiendo en el shopping de enfrente. Después cruzaron todos juntos, se sentaron juntos… Yo hinchaba por el Cholo, y me había tocado una ubicación del lado del Real. De pronto cayeron unos todos vestidos del Aleti y empezaron a gritar. “Nos van a matar”, pensé. Pero nada. Gritaron el gol y nada. Ni “callate”, les dijeron.

-¿Cómo es tu relación con el fútbol ahora, que sos presidente de un país?

-Durante los primeros años, cuando me fui de Boca, me alejé mucho del fútbol. Necesité tomar distancia, pero ahora me he vuelto a apasionar.

-¿Cómo disfrutaste el jueves pasado de la clasificación a semifinales?

-Ufff. En el tercer penal que atajó Orion, el último, yo rezaba para que se quedara parado. Le decía a mi mujer: “Que no se tire, que no se tire”, y bueno. No se tiró y lo atajó. Los arqueros lo hacen cada vez más. Yo no me tiraría hasta que sale la pelota. La presión del jugador es enorme. En la definición del otro día, salvo el colombiano Fabra, no hubo penales muy bien pateados. El buen penal es el que entra mientras el arquero está volando. Sufrí mucho, pero me fui a dormir contento.

-Menos mal. Si no, venir dos días después a hacer una nota sobre fútbol en esas condiciones… ¿Las gastadas siguen como en otra época?

-Sí, siempre están presentes. Me gastan y gasto. Estoy rodeado de gallinas en el Gabinete y la gastada siempre está. El otro día, en el entretiempo, Frigerio (Rogelio, ministro del Interior) me mandó un mensaje diciéndome: “Estaba en Intratables y me perdí el golazo del Cata Díaz”. Al final del partido se lo contesté: “Te fuiste de boca antes de tiempo, ahora están invitados a ver las semifinales”. Eso que arrancamos con Ramón en otras épocas fue maravilloso, porque le sacamos la carga negativa a lo que era la rivalidad en los superclásicos. El fútbol no tiene sentido si no hay cargada. Mi mejor amigo de la infancia, que se mató en un accidente de auto, era gallina enfermo. Los domingos a la noche desconectábamos el teléfono para evitar las cargadas. Pero no se podía. Nos aparecíamos uno en la casa del otro. Los jugadores no pueden cargarse durante el partido, pero después, al día siguiente, estás esperando a ir a la oficina para gastar al de River. ¿Por qué no lo va a hacer un presidente de club o del país con sus amigos? Es así…

-Los penales te hicieron acordar a otros tiempos…

-Sí, claro, cada vez que pienso en aquellas finales y semifinales… Tuvimos mucha suerte. Trabajamos bien, armamos grandes equipos, pero tuvimos suerte. Imaginate que ganamos semifinales y finales por penales (levanta el tono de voz), ¡hay que tener suerte también! Mientras habla con Olé , Macri repasa tapas del pasado. Algunas lo muestran a él como el personaje principal. Otras, al Boca “hegemónico” que prometió al llegar en 1995 y que supo construir. Iván Pavlosky, el vocero que también cumplió 20 años al lado de Macri, se detiene a mirar el precio de una tapa del 98. “¿Un peso valía?”. La respuesta que recibe del periodista es inmediata, en broma pero real: “¿Cómo era la nota, íbamos a hablar de política?”. Pavlosky lanza la carcajada desde el costado mientras el fotógrafo da vueltas alrededor del escritorio tratando de tener todas las tomas posibles. Macri sigue repasando. “Fueron tiempos difíciles, había que tener cuidado con las palabras. Fue todo un desafío convivir con esa cantidad de medios. Porque Boca es el club más grande del país y siempre estaban todos. Venía Olé , venían las radios, venía la televisión…” “¿Esta de cuándo es? Debe ser del 98, sí, acabábamos de salir campeones”, recuerda, y se mira cabeceando una pelota con camisa, corbata y un look distinto: bigote.

-En esta otra estás con Ramón, un clásico. ¿Seguís hablando con él?

-Sí, cuando viene, pasa a visitarme. Yo le conseguí el laburo allá en Paraguay. Bah: me preguntaron por él y yo les aconsejé que lo contrataran. Lo recomendé. Es un tipo honesto. “¿Por qué no?”, les dije cuando me preguntaron por él.

-Esta es del Morumbí, cuando le ganaron al Palmeiras la final en el 2000.

-¡Cómo lloré ese día! ¿Sabés cómo lloraba? ¡Qué bárbaro! El otro día nos acordábamos con Román. Ahora esto es historia grande, pero las primeras dos copas, una semi y las finales las pasamos por penales. ¡Eso es culo, un culo enorme!!!

-Hay una jugada en ese partido con Palmeiras, una en la que Asprilla casi hace el gol…

-Síiiii. Fue un penal alevoso, pero Asprilla se lo merece porque sobró la jugada. El podría haber pateado. Después Samuel le pegó un viaje con el hombro, pero sobre la espalda. Era penal. Igual, nosotros habíamos hecho un gol, un desborde del Vasco que metió Palermo y no nos lo dieron. Estaba escrito… De repente, aparece una tapa con Rodrigo Palacio, y Macri menea la cabeza. “Esta racha con Basile… Una de las decisiones más equivocadas que ha tomado un técnico es ésta de Basile, dejar Boca para irse a la Selección. ¡Iba a ganar otro campeonato más! El me lo reconoce”.

-Iba a ganar el tricampeonato local que Boca nunca logró.

-Cinco títulos llevaba, estaba feliz, estaba bien. Cuando nos encontramos, me dice ¿por qué no te escuché? -¿Es con el técnico que mejor la pasaste? Te divertías mucho con sus declaraciones, con las palabritas en inglés que metía.

-Y, es difícil. Me llevé bien con él, con el Bambino -gran valor-, con Russo… Digamos, me costaría elegir, son todas muy buenas personas. Con Bilardo también nos llevamos bien, pero es un tipo más particular.

-Hizo el trabajo sucio cuando llegó, cambiando el plantel, sacando referentes, trayendo muchos jugadores….

-Yo siempre digo que lo que logramos a partir de Bianchi tiene que ver con el trabajo que hicieron Bilardo primero y Veira después. Bianchi les sacó el máximo a esos jugadores que ya estaban.

-¿Te gusta Gallardo como técnico?

-Lo respeto, sacó resultados muy buenos para River con planteles normales. Pero Guillermo tiene todo para hacer historia.

-¿Para ganar esta Copa?

-(Hace una mueca, mueve la cabeza). Hay buenos equipos. No tenemos tantos jugadores como San Pablo o los colombianos. Central tenía un gran equipo y fue injusto lo que le pasó. Fue el mejor equipo argentino de los últimos tres años y no pudo ganar nada. El fútbol es caprichoso. El Chelsea ganó una vez una Champions casi sin hacer goles. El equipo de Rogelio Domínguez, que ustedes no vieron porque son muy pendejos, no ganó nada y jugaba una maravilla.

-Encima, está complicado con los refuerzos. Por ahora está limitado porque el TMS no se lo permite.

-Claro. Igual, yo le dije a Guillermo, cuando llegó, que los dos mejores refuerzos los tenía adentro: Carrizo y Pavón. Carrizo tiene muchas condiciones: es rápido, maneja bien la pelota, le pega bien…

-En eso coincidís con el gusto de Román, que el año pasado decía que Carrizo era el mejor.

-Ah, mirá, no sabía. No hablamos de ese tema cuando vino a verme.

-Y encima, pasó lo de Osvaldo, y a Calleri lo tiene Bauza en San Pablo.

-Calleri era un buen jugador, pero no sé si crack. Si metía aquel gol en el Monumental en la Sudamericana… Quizás era otra la historia, en esa Copa, en la Libertadores, porque una cosa lleva a la otra. Pero es lo lindo del fútbol.

-¿Cuándo te diste cuenta de que Guillermo iba a ser este técnico que es?

-Cuando lo tuve como jugador. Por personalidad, por su viveza, su capacidad de observación, su mentalidad ganadora. La misma que tienen Palermo, el Vasco. Hay muchos de esa época que estaban llamados a ser técnicos de Boca, y a mí me pone feliz que haya estado el Vasco y nos haya dado dos campeonatos, que ahora esté Guillermo… En mi época yo veía que River sacaba técnicos, como Astrada, como Ramón Díaz, y yo me volvía loco por que algún día llegaran los nuestros.

-Decime una cualidad que le destacás especialmente a Guillermo.

-Guillermo es muy fuerte mentalmente, muy inteligente. Y es bicho, muy vivo. Gustavo también, es muy estratégico. Siempre me acuerdo de cuando tuve que tomar la decisión de que Gustavo se fuera de Boca por un problema extrafutbolístico. En ese momento, hacía muy poco que habían llegado de Gimnasia, yo no los conocía tanto y no sabía qué iba a pasar con Guillermo, pero se lo expliqué y lo supo entender. También me acuerdo de cuando se le dio lo de Basile, que no lo ponía de titular. Palacio le había ganado el puesto. ¿Y qué querés? Volaba. Lo vi mal y conversando me preguntó qué haría en su lugar. “Tenés que irte por la puerta grande porque estás llamado a ser un gran técnico de Boca”, le dije. Yo pensé que él iba a ser el primero de esa camada.

-Disfrutaste lo del Vasco, los dos primeros títulos de uno de los jugadores de aquel tiempo.

-Síiiii. Un montón. Estoy agradecido al Vasco, es una gran persona y en algún momento va a volver como técnico.

-¿Te parece?

-Totalmente, no tengo dudas. Esto fue parte del aprendizaje y ganó dos títulos. Sabe ver muy bien el fútbol. Como Palermo también, que ahora se va a Chile. A él también le va a tocar su momento. Yo lo veo como técnico de Boca.

-¿Te hubiera gustado ser técnico?

-Fui técnico muchos años. Y muy buen técnico de mi equipo. Yo sé mucho de fútbol, todo lo que no pude poner en práctica personalmente, lo volqué desde afuera. El otro día, contra Nacional, yo hubiera hecho otro cambio cuando se lesionó Chávez. En vez de poner a Palacios, tal vez hubiera metido a Bentancur para tener más fútbol en el medio, y lo hubiera dejado a Carrizo más arriba, de delantero.

-¿Lo llamás a Guillermo para hablar de Boca, para pedirle que ponga a tal o cual jugador?

-Claro, le rompo las pelotas todo el tiempo.

-Ahora pasaste a ser el técnico de un país.

-Y sí, ser presidente de Boca fue como hacer las Inferiores, ser Jefe de Gobierno fue como jugar en Primera, y ahora esto es la Libertadores.

-Alguna vez dijiste que sentías una admiración grande por Palermo porque era lo que vos hubieses querido ser.

-Palermo fue el mejor 9 de la historia de Boca. Hizo goles en partidos imposibles. El gol que le hizo a Bonano, dándose vuelta de 40 metros (Clausura 99, Boca empataba 1-1 en su cancha con un jugador menos)… Ese gol vale por diez. Y los dos al Real Madrid en Japón… -¿Cuándo te diste cuenta de que no ibas a ser el 9 de Boca? -Me di cuenta a los 12, 13 años, de que no me daba. Fue una tristeza grande. Ahí empecé a decir que iba a ser presidente de Boca. Fui a comer a casa de un amigo y la madre nos preguntaba a todos los que estábamos qué íbamos a ser de grandes. Y yo le dije “presidente de Boca”. El día que asumí, me mandó un mensaje y me lo recordó. Yo me había olvidado de eso.

-¿Y cuándo empezaste a pensar en ser Presidente de la Nación?

-No, eso recién empezó a circular cuando era presidente de Boca. “Usted tiene que ser presidente de la Argentina”, me decía la gente. Pero toda mi vida traté de vivir cada momento. Cuando era presidente de Boca, me dedicaba a ser presidente de Boca y toda mi energía, mi líbido, mi sentimiento estaban ahí. Lo mismo en la Ciudad, tratando siempre de que la gente viviera mejor. Y ahora estoy acá y pongo todo acá. Toda mi vida traté de vivir el momento y de ser feliz con lo que tenía, no con lo que no tenía. Hace un rato le decía esto mismo a mi hija: hay que aprender a vivir y disfrutar de lo que uno tiene, si no se hace una eterna carrera hacia la infelicidad. No lográs ser feliz

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