Copa Libertadores

Los errores de El Muñeco con los cambios que le pueden costar el pase a cuartos ¿Estas de acuerdo?

El Muñeco dejó afuera a Mora y Alario, que cuando entraron tuvieron las más claras de River en Ecuador, y lo sacó a D’Alessassandro, el mejor del equipo. E insiste en justificarse con errores puntuales cuando su equipo lleva un año sin jugar bien.

Gallardo la tiró afuera en la conferencia de prensa.

En el debate del tablón, entre los hinchas de River no hay dudas de que la figura del equipo que ganó la última Libertadores no fue nadie o fueron todos, el grupo entero. Pero hilando un poquito más fino, nadie negará que el mejor fue Marcelo Gallardo, el gran titiritero. Porque le imprimió una mentalidad copera que tan a cuentagotas había estado en la historia millonaria, porque armó un 11 sólido que se plantaba en todos lados, por potenciar las individualidades, por acertar en cada planteo táctico y meter siempre el cambio justo. Y a la luz de todos esos recuerdos, la afirmación ahora cae por peso propio: en Ecuador, en ésta, el Muñeco se equivocó.

De entrada sorprendió que los dos delanteros titulares, que tantas veces respondieron en duelos grandes, arrancaran en el banco, incluso después de haber sido sacados contra Boca en el segundo tiempo. “Son decisiones”, contraatacó luego Gallardo ante la pregunta anunciada en conferencia de prensa. Como si no tuviera que explicarla, con un tono algo soberbio, esquivando nuevamente el foco, como el domingo pasado hizo con el estado del campo de juego de la Bombonera. Más aún, los metió cuando la mano empezó a complicarse y, entre ambos, tuvieron las más claras del equipo, incluyendo un penal no sancionado y un gol mal anulado. Que los errores del pito hayan jugado su propio partido tiene poco o nada que ver con la cuestión. Pero el Muñe se escudó en el hecho “de reservar energías” en vez de asumir el error de no haber puesto lo mejor de entrada.

Pifió también porque para meter a Mora sacó a D’Alessandro (la cara del Cabezón no mostraba el cansancio que más tarde esgrimió Gallardo), el único que en los últimos partidos demostró estar a la altura de un equipo que se había mentalizado con la defensa del título y, en Ecuador, el tipo que podía aguantar la pelota.

Y después del partido, Gallardo se volvió a equivocar. Porque en vez de hacer un poquito de autocrítica, eligió tirarla afuera otra vez. River juega mal desde hace un año y justificar las derrotas con explicaciones contingentes equivale a poner una curita donde hay diagnóstico de cirugía. Nada pondrá en juego las medallas, nadie negará que el Muñeco fue el artífice de uno de los mejores equipos de la historia millonaria, ni impedirá que el miércoles se retire ovacionado del Monumental. Por eso llaman tanto la atención sus decisiones de hoy.

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