Leo ponzio sobre Trapito:”Barovero quedó en la historia de River a la altura de Fillol y Amadeo” ¿Estas de acuerdo?

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Ponzio, uno de los sobrevivientes en medio del éxodo de campeones, despide con flores a Trapito. Se hace cargo del flojo presente y no le escapa a ningún tema: D’Alessandro, Alario, Central, Boca y más…

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Ponzio es uno de los sobrevivientes de los campeones.

“Este es el momento que más estoy disfrutando de mi carrera. Ahora es cuando más disfruto entrenarme. Y es entendible: son los últimos años, y hay que aprovecharlos…”.

Los últimos años, enfatiza Leonardo Ponzio. Casi cuatro meses después de haber soplado 34 velitas y de entrar en el último año de contrato con River, al dueño de la cinta que dejará Barovero se le entrecruzan sentimientos ambivalentes. Su deleite personal no se condice con la frustración grupal. El semestre se perdió. Aunque él no haya perdido la motivación. “Yo voy a seguir en River. Hoy en día lo que pretendo es tener un nivel para que los entrenadores me tengan en cuenta”, dice sin vacilaciones en un contexto signado por despedidas inminentes.

-Sigue el éxodo, Leo. Y si hasta acá fue duro, ¿ahora cuán complicado va a ser reemplazar a Barovero?

-Marcelo quedó en la historia del club a la altura de Amadeo Carrizo y Fillol. Para mí es un modelo, un ejemplo a seguir, una persona que enseña, muy sano y humilde. Es de esos arqueros que salen muy pocas veces. Hizo escuela y deja muchas más cosas de lo que refleja en la cancha. Y va a ser muy difícil cubrir ese lugar en el arco de River, que como se dice es tan grande. Esperemos que al que venga se le hagan las cosas fáciles y que no empiecen las comparaciones, porque nunca son buenas. Estamos muy agradecidos con Marcelo por todo lo que nos dio, igual que con el Piri.

-El eligió la salida. ¿Vos imaginás el retiro en River?

-Me gustaría, sí, pero me planteo ir semestre a semestre. Entonces tengo que estar siempre al máximo, seguir vigente y poder jugar como lo estoy haciendo en la actualidad. Acá me siento querido, me respetan, y eso para mí es central. Tengo que devolver ese cariño porque a pesar de haber ganado cosas, River te pide seguir todos los días poder seguir en el mismo nivel. Y es lo que me propuse.

-¿A algunos les costó más asimilar esa exigencia?

-La camiseta de River lleva al menos seis meses de adaptación. Exige más que otras y representa mucho desde la repercusión. Pero también es parte de cada uno querer adaptarse lo antes posible. La renovación de ilusiones corre por cuenta de cada uno. Acá en cada partido nos estamos jugando el puesto y el prestigio.

-¿Coincidís con Gallardo en que no se puede vivir de lo que se ganó?

-Seguro, porque lo que conseguimos ya está. No podemos pensar en lo que pasó. Hay que trabajar con esa base de éxitos y ganar más cosas. Es parte de llevar esta camiseta.

-¿Cinco títulos en tan poco tiempo generaron una relajación?

-Desde el campeonato con Ramón hemos ganado muchas cosas para un grupo. Y cuando uno se pone a mirar hacia atrás, por ahí se queda con eso. Es dificil sostener esa regularidad grupal. Que no se pierda por el rendimiento individual. Logramos cosas muy impactantes en poco tiempo y eso hace que por ahí nos hayamos dispersado un poco individualmente. Hoy tenemos que pensar que lo que pasó ya se vivió, lo hemos disfrutado y ahora nuestro presente es volver a ser lo que éramos.

-¿Todos lo tienen tan claro como vos?

-Pienso que sí. Todos sabemos que si no conseguimos éxitos, todo el respaldo que nos dieron los títulos se puede tirar a la basura a pesar de haberlos logrado.

-¿Extrañaron más de lo pensado a Funes Mori, Kranevitter y Sánchez?

-A ver: eran claves para nosotros, lo fueron siempre, jugaron la mayoría de los partidos y estuvieron presentes en los momentos importantes. Eran base en el equipo y lograr que quienes los reemplazaron cumplan la misma función es difícil. Hay que tratar de que esas ausencias se vayan reemplazando de la mejor forma y que el día de mañana sean otros los que sean tan representativos como lo fueron ellos. Aunque es dificil, porque uno ve lo que lograron y la comparación se hace dificil.

-¿Te genera nostalgia saber que junto con Mercado y Maidana, Mora y Pisculichi sos uno de los pocos que quedan del River que ganó todo?

-Y, me genera muchas cosas, pero es algo que sabemos que pasa porque mantenerse mucho tiempo en la Argentina es muy difícil. Nosotros nos mantuvimos por casi dos años o más haciendo un grupo con una base bastante fuerte, lo que es muy bueno para un equipo. Se fueron y se van a ir muchos de los que empezamos en ese grupo y es una situación en la que cada uno tiene que hacer más esfuerzo para que nos sigamos sosteniendo mediante el trabajo.

-Después de haber ganado tanto, ¿lo más difícil es mantener la motivación y el hambre de gloria, como puntualizaron Gallardo y Enzo?

-No, motivación y hambre tenemos. No tuvimos el ritmo. Notamos mucho cuando dos o tres de los 11 no estaban al mismo nivel que el resto. Y pocas veces pudimos lograr que los 11 estuviéramos igual. Ahora tenemos que terminar estos dos partidos de la mejor manera y pensar en la pretemporada para ilusionarnos con lo que viene.

-Encima que el final del semestre fue malo, tuvieron que afrontar que se dijeran muchas cosas a partir de la suplencia de Alario…

-Sí, pero no pasó nada de todo lo que se comentó afuera. Cuando hay una mentira, uno no tiene que salir a hablar. Es sencillo: se inventaron cosas para derribar al grupo.

-¿Cómo tomaste las disculpas de D’Alessandro después del episodio del teléfono móvil en el banco de la cancha de San Lorenzo?

-Andrés se disculpó. Se equivocó como se equivoca cualquiera en un ámbito donde todo resalta más. No volverá a pasar, y ya está. Está todo aclarado. A Andrés lo veo muy contento, y a su familia también. Así que ojalá que pueda quedarse con nosotros. Su vínculo termina a fin de año y ahí empezarán las negociaciones…

-Pese a tu identificación con Newell’s, ¿podés reconocer a Central como el mejor equipo o uno de los mejores equipos del futbol argentino?

-Tengo respeto por las camisetas de los clubes que he jugado, pero eso no significa que no sea imparcial en lo que pienso. Hoy Central encontró una dinámica en un entrenador que le está sacando el máximo a cada uno de los jugadores y es un equipo que si mantiene el ritmo durante los 90 minutos, es difícil competirle.

-¿Y qué pasa si se da una semifinal de Copa entre Central y Boca?

-Antes que todo, quisiera que no se dé esa supuesta semifinal. Pero es cierto: a mí me cuesta mucho hablar de Central… y de Boca.

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