Laucha Acosta revelo cual fue la mayor enseñanza de Guille que el usaba maravillosamente para ganarle a River

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“Guille me enseñó a hablarle al árbitro”
Lautaro Acosta, eterna debilidad del Mellizo, cuenta lo que aprendió de su ex DT, analiza su paso en falso por Boca y revela cómo superó tantas lesiones.

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¿Es el mejor momento de tu carrera?

-Sí, uno de los mejores. Por muchas cosas: me siento bien físicamente, encontré continuidad y maduré muchísimo en el juego.

-¿Cuánto influye la cabeza?

-La confianza en un jugador es todo. Cuando estás tranqui, cómodo, feliz, te lesionás menos, corrés más, las cosas salen mejor.

-En Boca jugaste 14 partidos sin goles. ¿El problema eran sólo las lesiones?

-Básicamente sí, pero una cosa fue llevando a la otra. Hice todo lo posible para que me fuera bien: adelgacé seis kilos, me sacrifiqué, me maté en el gimnasio… Lamentablemente le encontré la solución a las lesiones después de irme del club. Me quedó una espina por esa mala experiencia, pero muchos no saben que en Europa me lesioné mucho más que en Boca, y que en Lanús me seguí lesionando.

-¿No pudo haber influido la presión del famoso Mundo Boca?

-Cuando el árbitro toca el pito, es igual cualquier club. No te ponés a pensar en el marco. Sí es cierto que el día a día de Boca es distinto. Estás mucho más expuesto, los programas se la pasan hablando del equipo y transmiten los entrenamientos en vivo. Es difícil convivir con eso, pero se puede.

-Después volviste a Lanús y la rompiste. ¿Qué te decían los hinchas de Boca hace unos años y qué te dicen ahora?

-Tengo muchos amigos de Boca que se lamentan por las lesiones que tuve y siempre están atentos a ver si se habla de mí por mi vínculo con Guillermo. Pero Lanús es mi lugar en el mundo, el amor de mi vida. Para que me vaya tiene que llegar una propuesta buenísima en lo deportivo. Lanús me da Selección y ésa es mi prioridad. En China me ofrecían un contrato para salvar a mis nietos, y también en México me daban todo. Pero en Lanús tampoco vivo abajo de un puente, eh. Cobro, cobro bien y cobro al día.

-¿Cómo es esa relación con Guille?

-Excelente. Me escribe siempre que ganamos un título y me quiso llevar un par de veces con él, pero me conoce y sabe cómo pienso. Siento que mucho respeto y admiración por él.

-¿Cuán importante fue el Mellizo para que hayas vuelto a tu nivel y ya no sufras tantas lesiones?

-Muy. Tanto Guillermo, Gustavo como Valdecantos y el Profe Galucci, que trabajaba con ellos y sigue en el club. El GPS me salvó. Empezamos a utilizarlos en 2013 y ahí saltó que yo estaba sobreentrenado, y que debía regular un poco más las cargas para no lesionarme tanto. Hoy gracias a los valores que arroja el GPS puedo dosificar el esfuerzo y no tener tantos problemas. La pasé mal de verdad, ya no sabía qué pensar. Me recomendaban médicos, me decían que corriera menos, que era algo mental. Hasta me dijeron que una vez Guillermo había ido a un doctor en Milán que le dijo que se desgarraba por el aluminio de las latitas de gaseosa. Y al final nada que ver. Sólo en los isquiotibiales sufrí casi veinte lesiones. 12 ó 13 en la derecha y seis o siete en la izquierda.

-¿Le preguntaste a Guille?

-Sí, pero nada que ver, je. Al final estando con él me pude recuperar y potenciar mi juego. Tenía flor de maestro, je.

-¿Algún tip que recuerdes?

-Y, varios te diría… Me aconsejaba mucho cómo jugar contra el lateral, a forzar el uno contra uno al límite del off side. Una pelota que yo agarrara por afuera era medio gol. Muchas veces se dio así. Y después me cagaba a pedos cuando protestaba. Me decía que no tenía que gesticular tanto porque me jugaba en contra, me iba del partido. Él siempre la tuvo clara como jugador. No lo echaban por protestar. Me enseñó a hablarles a los árbitros.

-¿En Lanús también tenían prohibido tirar centros de mierda?

-Seeeeee, ja. Esa frase quedó grabada, pero en Lanús ha dicho cosas peores. Pasa que no hay una cámara que filme el entrenamiento, je. Guillermo vive las prácticas como un partido. Es muy temperamental.

-¿Cuánto tiene de Guillermo este Lanús?

-El dibujo táctico: los tres internos, los dos extremos, el ser protagonistas. Con Guille éramos más verticales y teníamos menos tenencia. El Mellizo hacía hincapié siempre en el vértigo. Le gustan los equipos corajudos, así nos decía siempre.

-¿Y este Boca del Lanús del 2013?

-Ahí si se parecen mucho. Uno puede ver jugar a Boca con otra camiseta e igual se daría cuenta de que es un equipo de Guillermo. Tiene el sello de los mellizos.

-A Boca le metiste cuatro goles en los últimos tres duelos por el torneo. Guillermo debe estar preocupado.

-Es increíble ese dato. Creo que es al club que más goles le hice y justo se da que es un ex equipo. Siempre los grité porque para mí Lanús es todo más allá del respeto que le tengo a Boca. Estos partidos los vivo como jugador y como hincha.

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