La nuevas escuchas entre Pasarella y La barra Brava ¡Mira aquí su grave contenido!

0
189

Largó la serie indagatoria por connivencia Passarella-barras y hay nuevas escuchas que ponen a la CD y violentos contra las cuerdas.

Publicidad

Celular es la palabra clave. Que por ahora se refiere a la telefonía pero mañana podría tener un significado más pesado. Porque ahí está la clave para desentrañar la operatoria de reventa de entradas de los Borrachos del Tablón. Que existió siempre pero la Justicia focalizó en la administración Passarella.

Olé había publicado en exclusiva en 2013 la investigación judicial sobre la red millonaria de reventa que involucraba a las máximas autoridades del club, barras, policías, empresarios y hasta al hermano de la por entonces ministra de Seguridad de la Nación. Ahora, a más de dos años, el juez Fernando Caunedo la reactivó y comenzó ayer a tomar declaraciones indagatorias a los involucrados. Esta semana largó con los revendedores, las dos siguientes serán para los capos Borrachos, y después en forma consecutiva irán policías, empleados del club y directivos presuntamente involucrados en el caso.

En su momento  había expuesto las escuchas telefónicas que mostraban una relación oscurísima entre dirigencia, violentos y el resto. Que no sólo se referían a los tickets sino también a cómo lavar la plata ilegal que ganaban, la relación con el cuerpo técnico y jugadores, las tarifas que se le ponían a las banderas, el cobro a los proveedores del club, el negocio de los trapitos y a la banca política que tenían del kirchnerismo. Pero el juez, cuando saltaron los nombres de Diego Rodríguez, hermano de la ministra, y Lázaro Báez, empresario top del FPV, decidió congelar todo y pedirle a Gendarmería que le mande sólo las escuchas referidas a la reventa. Ya con el PRO en el poder, volvió a trabajar la causa y ayer con el comienzo de las indagatorias, aparecieron en esas conversaciones nuevas pruebas de la relación. Las charlas más impactantes se dan entre el ex secretario del club, Daniel Bravo, y Matías Goñi, cerebro del negocio de los tickets de la barra, y entre Goñi y Nicolás Alonso, el encargado de informática y de hacer las entradas físicas. Allí el directivo arreglaría con el barra cuántas entradas se van a imprimir por izquierda (Goñi pide 2.700, le retrucan que serán 2.000) y después el barra apura al empleado del club para tenerlas con tres días de antelación a cada partido del Millonario. Tremendo.

Si bien el fiscal Campagnoli había pedido que todos sean indagados por asociación ilícita agravada por el artículo 210 bis, cuya pena da hasta 20 años de prisión, por ahora el juez lo está haciendo por administración fraudulenta, con máximo de seis años de prisión. Pero, dicen en Tribunales, podría ir más allá en un caso que arde.

Comentários no Facebook