¡La historia de Aquiles Baez,ex jugador de Independiente y Cerro Porteño que ahora es Barra Brava y esta lleno de causas penales! ¡conoce la historia de este personaje!

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En líneas generales, Carlos Báez, siendo poco más que un púber, se encontraba en condiciones del promedio hacia arriba como para triunfar en un mundo donde siempre se necesitan confiables y estereotipados defensores paraguayos. El más probado déficit, lamentablemente, se hallaba en algún punto de su psiquis, que lo inducía a cometer los más innecesario actos de violencia que se puedan avizorar sobre un verde césped. Esta actitud, tomada con bastante sorna durante sus años iniciales en la disciplina de Cerro Porteño (2003/06), inspiraron a la creatividad de su compañero Jorge Achucarro, quien lo rebautizó como Aquilesdespués que ambos deportistas salieran del cine tras ser espectadores de la divergente y hereje cinta “Troya”, protagonizada por Brad Pitt.

La primera vez que los simples mortales pudieron ver una muestra gratis del temperamento de éste Aquiles fue en el partido por un lugar en la Libertadores de 2004, en el que su equipo cayó derrotado por 2 a 0 ante Olimpia. Siendo integrante del banco de suplentes, Báez agredió a Julio César Enciso a traición, desatando una batalla campal ante la pasividad de su entrenador, el hoy inmaculado Gerardo Martino, quien en ese preciso momento se dedicaba a insultar a Luís Cubilla. ¿Las penas para los implicados? Absolución para todos, excepto para el defensor, quien fue suspendido de la actividad por un año.

Ese castigo, claro, no hizo más que devolverlo al universo de las fantasías ya que, durante ese tiempo, concurrió con libertad y frecuencia a “La Gradería Norte”, donde pudo alentar a su equipo y sentirse, de esa manera, mucho más pletórico y realizado que en la tediosa tarea de perseguir a delanteros rivales.

Cumplida la sanción, Carlos Báez volvió al primer equipo para convertirse en un baluarte de la defensa, ganarse la cinta de capitán y encabezar varias vueltas olímpicas. Burocráticas sensaciones que matizaba con los verdaderos placeres de esta vida, tales como: ensalivar cabelleras rivales, tatuar tapones en desprotegidas canillas, retirarle el saludo a los jugadores de Olimpia antes de los clásicos, convertirse en ídolo de su parcialidad amparado en su carisma, volver a la tribuna siempre que las expulsiones se lo permitían e iniciar disputas territoriales como todo buen macho alfa de cualquier jauría.

No se me duerma, estimado. Por que a comienzos de 2007, Carlos Báez llegó a la Argentina para defender la divisa de Independiente de Avellaneda a expreso pedido de Jorge Burruchaga. Ni bien llegó al país, el extasiado Aquiles manifestó:“Soy el Cannavaro paraguayo” sin aclarar que esta apreciación era más afín a su aspecto caucásico que a sus cualidades futbolísticas. Así y todo, fue titular durante su primer torneo (Clausura ’07) donde fue lateral derecho en una feroz zaga compartida con Leandro Gioda, el uruguayo Rodríguez y Sergio Escudero.

Su desvalorizada actuación durante aquel campeonato, donde metió 17 encuentros, lo llevaron a ser suplente con la llegada de Pedro Troglio en el Apertura ’07. Apenas 5 partidos, solo 2 de ellos como titular, lo depositaron, sin escalas, en la siempre temida lista de jugadores prescindibles.

Arsenal de Sarandí fue su cobijo durante todo 2008, donde Aquiles pareció calcar la desabrida faena de su campaña anterior: algo de titularidad durante el Clausura (11 partidos) y suplencia rutilante a lo largo y ancho del Apertura (6 encuentros). Entremedio, viajó a Japón con el capricho del Clan Grondona para ganar la Copa Suruga Bank, donde su participación se limitó a traspasar aliento mediante enérgicos sapucays sentado cerca de Daniel Garnero. Considerado por debajo de Matellán, Mosquera, Brau, Casteglione, Yacuzzi y varios más, Carlos Báez se reencontró al fin con la felicidad: el esperado retorno a Cerro Porteño(2009).

Arsenal con la Suruga… A que no encuentran a Aquiles…

Lamentablemente para él o no, este retorno careció de hechos destacables desde lo deportivo. Apenas poco más de una decena de encuentros en un pobrísimo nivel y el orgullo de haber sido el artífice de una inolvidable tángana contra Fluminense en la Semifinal de la Sudamericana, al sentirse herido tras quedar afuera con dos goles en contra en el descuento. Ah, esa noche Aquiles era suplente…

Deportivo Cúcuta de Colombia (2010) y O`Higgins de Chile (2011) fueron los siguientes destinos donde actuó, ya desanimado por la lejanía afectiva, en escasísimas ocasiones. Imposibilitado de volver a Cerro Porteño por la dirigencia,Aquiles resolvió no aceptar ninguna de las ofertas de otros equipos paraguayos y se retiró de la actividad. Y ahí vendría la novela policial. Pero antes, claro, manifestó el amor hacía su club en esta exquisíta pieza musical.

En principio y como intento de primordial sustento de sus días venideros, Aquilescreó la marca de ropa “Imperix Azulgrana” dedicada íntegramente a toda la liturgia que involucra a Cerro Porteño y que fue tanto  uniforme de batalla como prenda sepulcral de decenas de barrabravas caídos en su nefasta ley.

Después y sin solución de continuidad: protagonizó peleas en boliches, riñas callejeras masivas, le pegó una patada en la cabeza a una persona en su comercio, fue acusado por tirar balazos desde su departamento hacía las casas vecinas y hasta de agredir al equipo femenino de Olimpia cuando enfrentó a las chicas del Azulgrana por que: “basuras no hay que meter en Barrio Obrero”.

“Una foto con los pibes pal feis…”

¿Denuncias? De toda índole, hombre, claro. Entró y salió de la cárcel como quien va despreocupadamente a pagar el cable o el teléfono y también gozó o padeció de arresto domiciliario. El caso más relevante, que le valió una persecución casi estatal, fue cuando se metió en la platea de Nacional para agredir a un hincha rival solo sabe Dios por que motivo…

Estando Báez tras las rejas, después de un tiempo prófugo, su legado fue celosamente protegido por Laura, tierna hermana menor de Aquiles, quien fue detenida por protagonizar una balacera contra otra hinchada rival. Oh, bella ninfa de la guerra…

¿VOT SI?

Además supo ponerse en contra al Municipio de Asunción cuando lideró a un grupo que pintó varias calles, monumentos  y espacios públicos con los colores azul y rojo para conmemorar el centenario de Cerro Porteño.

A mediados de 2015 y antes de ir a juicio oral por ya no se sabe bien cual de todas sus causas, Aquiles no tuvo mejor idea que difundir un bélico video donde se trenza con un semejante olimpista más un amenazante mensaje de voz dedicado a cualquier oído Decano que lo quisiera escuchar.

Finalmente, en octubre de 2015 fue sentenciado a trabajos comunitarios y a presentarse en una comisaría cada vez que Cerro Porteño jugase en Asunción por el lapso de dos años. Esto, nos animamos a pronosticar, no impedirá que dentro de un corto período de tiempo volvamos a tener novedades de Carlos Báez Appleyard, desafortunado ex futbolista, barrabrava, baldosero, quien está encerrado en un universo personal donde, inconscientemente, se confunden los atributos heroicos de Aquiles con los de Loki, el Dios de la mitología nórdica que haya armonía para su espíritu en la trasgresión, la maldad, el amor fanático, la violencia y la travesura…

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