Intimo: El sueño de Scocco de toda su vida que puede lograrlo con River e ilusiona al hincha mas que nunca

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“Sueño todo el tiempo con ganar la Copa e ir a Abu Dhabi”
Sin Alario, Scocco asume la responsabilidad de ser el que tenga que hacer los goles. Lo que significa River, Gallardo, su rol de ¡presidente! y más…

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-¿Ya hiciste el duelo de salir de Newell’s? No parece fácil irse de los clubes rosarinos, en ningún caso.

-Sí, es raro, porque si hubiera sido en otro momento habría sido distinto. Pero ahora, por lo que estábamos pasando en Rosario, sinceramente no me costó tanto salir. Porque sentía que era lo mejor para mí y para el club: yo realmente no estaba disfrutando, ni jugar ni los entrenamientos. Se me hacía muy difícil, y no solamente me pasaba a mí sino al resto de mis compañeros. El día a día era muy difícil: reuniones tras reuniones, problemas tras problemas, mentiras tras mentiras. Se generaba una sensación de fastidio que hacía que estuviéramos más preocupados por lo que pasaba afuera que por lo que sucedía adentro de la cancha.Por eso no me costó tomar la decisión.

-¿Tenías la cuenta pendiente de jugar en River? Desde aquella vez que Ramón te sedujo en la despedida de Ortega…

-Totalmente. Sí, ésa fue la primera vez que me buscó River, en la despedida de Ariel, con Ramón. Yo estaba en Inter y había llegado hacía poco tiempo. Pero después con Marcelo también hubo chances. Por una cosa o por otra no se había dado, aunque lo estoy disfrutando mucho.

-Y eso que ahora tenés la presión de hacer todos los goles vos, casi. ¿Cómo te afectó la ida de Alario?

-Y… Creo que la de Lucas fue una una decisión muy personal. Si yo me pongo en egoísta… Hubiera preferido que se quedara, porque Lucas es un gran jugador, importantísimo para nosotros, con una calidad tremenda, un goleador… Lo vamos a sufrir, lo vamos a extrañar, pero te repito: fue una decisión suya. Todos los jugadores de fútbol queremos seguir creciendo y a él le llegó una linda propuesta, deportiva y económica, que era para aprovechar. Él sabe qué es lo mejor para él.

-¿Te la bancás de 9 solo, aunque naturalmente no seas esa clase de jugador?

-Mirá, jugar con un delantero como Lucas me facilitaba mucho las cosas por mis características. Porque a él muchas veces le tocaba hacer el trabajo sucio y yo aprovechaba moviéndome por los costados y ocupando esos espacios que él generaba. Pero yo ya lo dije apenas llegué: a lo largo de mi carrera he ocupado todas las posiciones en el frente de ataque y me puedo adaptar a ser el 9. Me acostumbro a lo que me pida el entrenador. Voy a tratar de hacerlo de la mejor manera posible en esa posición. Obviamente, tendré que tratar de estar más en contacto con la pelota…

-Cuando parecía que la ibas a tener que pelear, quedás casi como la única alternativa. ¿Eso no puede ser contraproducente, saber que si no pasa nada raro el puesto es tuyo?

-No, yo siempre traté de no relajarme. Incluso en Newell’s, donde ya tenía una carrera hecha: intentaba ser espejo para los más chicos. Siempre prioricé esforzarme y demostrar semana a semana. No serviría de nada pensar que tengo el puesto ganado porque no es bueno para ningún futbolista. Y acá en River el técnico tiene dos jugadores por puesto y hasta tres en un buen nivel, hay una competencia sana, que hace que se le genere un lindo problema a Marcelo.

-El primer problema parece ser encontrar un funcionamiento…

-Sí, pero al principio siempre cuesta. Me ha pasado siempre, en todos los equipos en los que jugué. Lo importante es mejorar a medida que pasen los partidos. Esperemos hacerlo rápido porque vienen partidos importantes.

-Claro, están ahí nomás los cuartos de la Copa Libertadores.

-Sí, va a estar lindo. No va a ser fácil contra Wilstermann: ellos se hacen muy fuertes como locales en la altura. Todos los partidos van a ser complicados. Y primero está Banfield, el domingo.

-¿Cómo te ves en la altura?

-Estuve dos años en el DF, en México, donde hay una altura parecida a la de Cochabamba, así que no creo tener problemas.

-¿Cuántas veces por día te imaginás en Abu Dhabi?

-Sueño todo el tiempo con Abu Dhabi, obvio, sueño con ganar la Copa Libertadores y jugar allá, como también sueño con ganar todo lo que juego. Pero no tenemos que quedarnos ahí, para que los sueños se den, hay que trabajar y mejorar día a día.

-¿Te incomoda que te pregunten si sos hincha de River?

-No, no, ja.

-¿Sos hincha de River?

-Te digo: no me incomoda porque yo siempre estando en Newell’s dije la verdad, y digo la verdad ahora. Sería distinto si tuviera que estar mintiendo para responderte esto. Desde el primer momento en Rosario dije lo que estoy diciendo ahora: en el pueblo tengo muchos amigos de la banda de River, mi familia es toda hincha de River y yo de chiquito también siempre fui hincha de River. Yo me fui a los 14 años a Newell’s, voy a estar eternamente agradecido al club, y viví 11 años de mi carrera ahí: aprendés a sentir la camiseta y a amar los colores, por eso cuando me preguntaron dije la verdad, que hoy me siento hincha de Newell’s. Y porque quiero que la gente de River me reconozca por lo que puedo dar dentro de una cancha de fútbol y no por lo que pueda decir delante de un micrófono.

-Ese pequeño Nacho de Hughes no te creería si le contás dónde estás ahora…

-Ja, sí, no lo creería. Compartía pieza con mi hermano y los dos teníamos esa simpatía por River, los posters en el cuarto. Es algo que en su momento heredé de toda mi familia, incluso de mis abuelos maternos y paternos. Siempre estuve rodeado de hinchas de River.

-¿Cómo se tomaron la noticia?

Se la conté a todos juntos. Yo ya sabía que me iba de Newell’s, apareció River y no lo dudé, pero no le había contado a nadie. Hasta que estaba todo ya casi arreglado. Ahí se lo dije a toda la familia en el grupo de WhatsApp que tenemos y, claro, todos llenos de alegría, emocionados: era el sueño que tenían ellos desde siempre, imaginate. Mi viejo y mi hermano son muy fanáticos. Mi vieja también, no le quedó otra, ja. Pero sobre todo se pusieron contentos porque hacía mucho no me veían disfrutar del fútbol y verme así no les hacía bien a ellos tampoco.

-¿Llegaste a pensar en largar todo?

-No llegué a pensar en dejar el fútbol, pero perdía ganas. Porque no era fútbol, era otra cosa. Era todo problemas, quilombo. Traté de afrontarlo, ayudar desde el lugar que podía. Y las decisiones que tomamos la Fiera (Rodríguez), el Gato (Formica) y yo fueron pensando en la mejor salida para todos. Hoy sigo hablando con mis ex compañeros y sigo preguntando cómo está la situación, hablo con el Turco Marchi… pero sólo puedo desear que se solucione rápido y no más.

-Parecés casi aliviado.

-Es que en River sólo tengo que pensar en una pelota, no tengo excusas acá. Tenés que dedicarte sólo a jugar y nada más. Te dan todo. No tenés reuniones, no tenés conflicto, no tenés nada de eso. Entonces se disfruta y es una gran responsabilidad.

-¿Es un desafío rendir en un club que no sea Newell’s, que es donde siempre mejor te fue en comparación con el resto?

-Es un desafío lindo, importante, sobre todo por lo que se juega en un club como River. Y en mi carrera hasta ahora no había jugado en otro club en Argentina. Entonces sí, me quiero demostrar que estoy preparado.

-¿Te sorprendió Gallardo?

-La verdad que no, porque cuando vos ves desde afuera que un club y un equipo van tan bien, es porque sabés que se está haciendo un buen trabajo. Y lo que confirmo estando acá es eso, que con él no te podés relajar. Eso es mérito suyo, y hace que sea un plantel muy competitivo, que trabaja con una intensidad muy alta. Y también tiene charlas individuales que hacen que el jugador esté cerca del cuerpo técnico.

-¿Cómo es eso de Scocco presidente?

-Fue raro, porque es un pueblo de 6.000 habitantes, en el que hay un solo club social que es el Hughes Foot Ball Club. Y en las sobremesas con mis amigos en el pueblo siempre hablábamos, que sería bueno hacer esto, que sería bueno hacer lo otro… Hay que involucrarse y hacer, decía yo. Era el que más les hinchaba a mis amigos para armar una lista y meternos. Pero no se enganchaban. Y ahí dejé de joder con eso. Pero en un asado en una peña uno dijo “che, ¿por qué no nos metemos?”, y ahí sí todos se empezaron a prender, ja. Y dijimos, bueno, armamos una lista, nos rodeamos de gente que ya había estado en el club y tenía experiencia de gestión, se armó un lindo grupo de trabajo de 20, 25 personas. Por suerte pudimos acordar con la gente que estaba antes: yo no quería chocar ni confrontar con ellos, me llevo bien. Fue una lista de unidad.

-¿Le pediste algún consejo a D’Onofrio?

-Ja, ¡todavía no! Después de eso tuvimos que dividir la labor de cada uno. Y llegado el momento mis amigos me pidieron que yo sea el presidente para que se haga todo un poco más público y para hacer lo que estoy haciendo ahora: levantar el teléfono, hablar, tratar de aprovechar los contactos que te genera el fútbol. El resto de los chicos hace el trabajo más difícil. Pero me gusta. Aunque lo más lindo es estar allá: cada vez que puedo, voy y me desconecto de todo.

-¿Y cómo viene tu gobierno?

-Bien. El fútbol es el deporte que siempre caracterizó al club, pero tratamos de levantar la vida social, de darles importancia a otras disciplinas: paddle, tenis, hockey, patín. Así, vamos creciendo y teniendo más socios.

-¿Y no les da para pensar en pasar de la Liga Venadense al Federal?

-Y… La mayoría de las veces lo juegan los clubes que pueden. Los que terminan más arriba tienen la chance de entrar, pero el tema es el económico: tenés que hacer una inversión. Entonces se van pasando el lugar para el que pueda afrontar ese gasto. Y a nosotros hoy no nos interesa. Repito: el fútbol es lo que siempre caracterizó al club, pero le queremos dar lugar a la vida social. Y, en fútbol, potenciar las Inferiores, para después reforzar a la Primera con chicos del pueblo.

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