Imperiale marcó el empate de Quilmes, que sigue sin ganar

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Quilmes y Olimpo de Bahía Blanca empataron 1 a 1 al cabo de un discreto encuentro disputado en el estadio “José Luis Meiszner”, por la sexta jornada de la Zona 1 del torneo de Primera División.
El mediocampista Walter Acuña inauguró el marcador a los 5 minutos del primer tiempo para el conjunto de Cristian Díaz, mientras que a los 8 del mismo período el mendocino Daniel Imperiale anotó el empate definitivo para el dueño de casa.
Esta igualdad es la cuarta consecutiva del elenco de Alfredo Grelak mientras que el punto conseguido por la visita es el primero que logra en esa condición.
El vertiginoso inicio del partido permitió desmentir a los agoreros de turno respecto a la calidad del espectáculo, y si bien ambos rivales no suelen entregar actuaciones relevantes desde lo estético se las ingeniaron para imprimirle al encuentro un desarrollo sin treguas en los primeros 25 minutos con dos goles de buena factura incluidos.
Una excelente definición del habilidoso Acuña desde fuera del área tras una buena jugada colectiva le posibilitó a la visita colocarse en ventaja, pero en apenas tres minutos el tanteador se volvió a nivelar tras una enrevesada maniobra de laboratorio culminada por Imperiale casi debajo del arco.
Un Olimpo que con su flamante entrenador presiona mucho más arriba que en la época de Diego Osella sorprendió al local colocando tres puntas aunque el evidente egoísmo del trío Amoroso, Acuña y Pizzini al momento de la puntada final terminó por conspirar contra sus posibilidades.
En tanto el “Cervecero” comenzó a equilibrar las acciones promediando la etapa hasta pasar a ejercer el control del juego.
El conmovedor despliegue del legendario Braña ofició como disparador a la hora de la levantada “quilmeña” que le permitió mutar su estado inicial de dominado para convertirse en dominador.
El inicio del complemento mostró idéntica tendencia que el final de la etapa anterior con un dueño de casa decidido a visitar con frecuencia a Champagne y adoleciendo de la misma falta de contundencia del cierre de la etapa anterior al extrañar en demasía a su goleador Ezequiel Rescaldani.
A todo esto la visita dejó en el vestuario su primigenia audacia para comenzar a “enamorarse” peligrosamente del empate al hacer retroceder a sus arietes a posiciones intermedias.
Si bien el anfitrión ejerció una superioridad desde lo territorial en todo el segundo tiempo tampoco añadió efectivos en ataque dejando en soledad absoluta al voluntarioso Andrada, quien al retrasarse dejó a su equipo sin referencia de área permitiendo el lucimiento de Figal, por lejos el mejor defensor bahiense a la hora de anticipar.
En este contexto el final del partido encontró a sendas formaciones con cierto grado de conformismo por el reparto de unidades que le sirven solo desde lo aritmético aunque de los dos fue el local quien procuró llegar al desnivel.
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