Idolo de Boca de gran trayectoria,lo tildan de MUFA y el sueña con ser DT de 1ª del Xeneize

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Navarro Montoya exhibe su trayectoria: campeón como hincha, jugador y DT de Inferiores en el club. Planea su futuro y habla de su trabajo como periodista en España.
mono navarro montoya

– En la Expo Boca diste una clínica para arqueros que recién están arrancando. Aparte de lo técnico, ¿les aconsejaste algo más?

– Que no dejen de estudiar. Lamentablemente el contexto socioeconómico hace que muchas veces los chicos opten entre el estudio y la pelota, y es un error gravísimo. Es muy importante que los clubes sigan desarrollando sus propios colegios, porque además de las aptitudes técnicas, está el desarrollo de la capacidad intelectual, que también les va a servir para jugar mejor.

– ¿En tu época ya se tomaban en cuenta estos conceptos?

– Sí, siempre ha sido fundamental. El jugador inteligente tiene la capacidad de suplir sus carencias, físicas o técnicas, y para eso el estudio es fundamental. No sólo la repetición sirve para el entrenamiento, también para la educación y la formación. Más en un chico, que es una esponja y es mucho más fácil enseñarle.

– Dirigiste a la Quinta, Boca no está sacando grandes figuras desde Inferiores, ¿cómo explicás eso?

– Por historia, siempre fue un equipo que no te da demasiado tiempo. Entiendo que los procesos formativos tienen cuatro etapas: captación, formación, promoción y consolidación. Entre el tercero y el último existe una etapa de poca paciencia, porque Boca te exige la inmediatez de los resultados y justamente lo que necesitan los jóvenes es terminar su proceso formativo. Acá vivimos con un concepto equivocado: si un chico de 18 años no debutó ya es viejo. No es así.

– ¿Qué pensás de Bentancur?

– Recuerdo la primera vez que lo vi y dije: “Ese flaco alto tiene algo”. Veía a un jugador extraordinario. También escucho las críticas hacia Rodrigo, y dan la pauta de lo errados que estamos en cuanto al concepto de cómo analizar a los jugadores. No les podemos pedir a chicos como él que lleguen a Primera y nos salven los partidos. Estoy seguro de que va a tener altibajos, recién tiene 19 años. ¿Estamos pidiendo que se equivoque? Claro, si forma parte del aprendizaje.

– ¿En tu juventud pasaba algo parecido?

– Tuve mis grandes macanas a esa edad, pero conté con la suerte de tener maestros que me ayudaron. En uno de mis primeros partidos en Vélez, cometí un error contra Ferro y me hice un gol yo solo. Pero apenas terminó, el Coco Basile, nuestro técnico, salió y dijo que el único titular que tenía en el puesto era yo. Esos son maestros y es lo que deben hacer los entrenadores. A veces a los jugadores jóvenes los usan. Jugó bien un partido, bárbaro, lo sigo usando y cuando tiene uno malo, ya está, lo tiro. Es un error gravísimo. Se debe tener más paciencia con los chicos.

– ¿Por qué dejaste las Inferiores de Boca?

– Por una cuestión familiar. Vivía en España y mis hijos requerían mi presencia. Tuve un año fantástico, pero durante todo ese período casi que no los vi.

– Alguien está siguiendo tus pasos…

– Sí, mi hijo de 18 años está en las juveniles de Rayo Vallecano. Tiene condiciones pero le falta mucho porque en España no existe un arquero que debute a esa edad. El único caso debe ser Casillas. Allá le siguen llamando canteranos a chicos de 22, 23 años. Eso les sirve para llegar más formados.

– Volviendo a la Expo Boca, ¿qué sentiste al entrar otra vez a la Bombonera?

– La conozco desde el 72 cuando mi papá me llevó por primera vez. Fue reencontrarme con mucha gente, ver cómo creció el club y recordar muchos momentos. Es como el patio de mi casa. Fui campeón como hincha, como jugador y como técnico de Inferiores. Ahora me falta ser entrenador de la Primera.

– ¿Te estás preparando para volver a dirigir?

– Sí, claro. Estoy terminando mi formación en España, seguramente la temporada que viene ya empiece a dirigir allá. Me han hablado y tengo mi cuerpo técnico armado. Este tiempo que estuve afuera lo aproveché para prepararme. Durante los próximos 15 años trataré de liderar mi cuerpo técnico y después quisiera entrenar sólo arqueros.

– ¿Cómo surgió lo de trabajar en diario Marca?

– Siempre me gustó la comunicación y ellos creyeron que podía aportar. Me gusta relacionarme con la gente y poder dar una visión del fútbol desde adentro. El periodismo de ahora es más superficial, a veces vacío de contenido. Se analiza mucho el resultado, que es muy fácil, y se analiza poco el juego. El fútbol argentino tiene que refundarse conceptualmente. Hay pensamientos erróneos en nuestro fútbol y otros que caducaron. No existe ganar de cualquier manera, eso nos hizo un daño terrible.

– ¿Dónde encontrás todo lo que te dio el fútbol?

– En ningún lado. Los ex futbolistas podemos ser entrenadores, dirigentes, periodistas, pero jugadores nunca más. Por eso cuando nos vamos acercando al final de nuestra carrera nos empezamos a dar cuenta de lo que significa. No la vida, porque todavía me quedan muchas cosas por disfrutar, pero daría mucho por volver a jugar en la Bombonera.

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