Historia de una rivalidad

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La rivalidad entre Barcelona y Espanyol data de hace mucho, muchísimo tiempo. Sin embargo, esos niveles de enemistad alcanzaron límites insospechados aquel 9 de junio de 2007. Un gol de Tamudo sobre la bocina, en el minuto 90, alejaba la Liga de la Ciudad Condal. Nacía el ‘Tamudazo’.

Aquel Barcelona tiraba la liga por el desagüe tras una inesperada remontada del Madrid de Capello. El Barcelona empató en la penúltima jornada ante sus vecinos con el mencionado tanto que dejaba al Camp Nou en estado de shock. “Me sentía feliz. Poder besarme dos veces el escudo del Espanyol durante un derbi, y en el Camp Nou, y acabar puntuando era algo especial, importante”. Así lo recordaba el protagonista hace tan solo unos días en una entrevista para MARCA.

Van Nistelrooy en Zaragoza agradecía el favor ‘perico’ y la liga quedaba en manos del Madrid a falta de una jornada. Los blancos no fallaron. Un empate del Espanyol quitaba el título al Barça para ofrecerlo en bandeja de plata al eterno rival. El odio entre los culés se extendía y la fecha quedaba marcada a fuego en la memoria de los azulgrana.

Tensión, intensidad y máxima motivación fueron los ingredientes habituales a partir de entonces cuando Barcelona y Espanyol cruzaban sus caminos. Rivalidad fuerte, pero sana al fin y al cabo. Así se desarrollaron esos duelos hasta esta temporada, donde se destapó la caja de los truenos.

Un 0-0 el segundo día de este 2016 inició la guerra dialéctica. En un partido intenso, el Espanyol consiguió frenar al Barcelona al límite del reglamento. El partido ya lo había calentado el día anterior Burgui con un ataque sin contemplaciones a Piqué. “Piqué deja mucho que desear como persona”, apuntaba el jugador ‘perico’.

La ‘rajada’ en masa de los jugadores azulgrana tras el partido no se hizo esperar. Algunos, como Joan Collet, comenzaron a hablar de campaña contra el Espanyol.“Es una vergüenza que los de siempre en esta tierra empiecen a poner en marcha la maquinaria nacionalbarcelonista”, aseguró el expresidente del Espanyol.

El destino quiso que los dos equipos se cruzaran pocos días después en Copa del Rey. El partido del Camp Nou se convirtió en un polvorín. Pau López pisó a Messien una acción polémica y Suárez se citó con el portero al final de partido cual macarra de barrio. La movida se trasladó al túnel de vestuarios donde, según el acta del árbitro, el delantero uruguayo dedicó ciertas lindezas a los jugadores ‘pericos’. “Aquí os estoy esperando, venid acá; sos un desecho”.

Se había desatado la guerra. Piqué echó más leña al fuego en zona mixta. Se denominan una maravillosa minoría. Son tan minoría que ni llenan el campo. A ver si en la vuelta lo llenan porque el otro día (en referencia a la Liga) no estaba lleno”. Diop, ante las acusaciones de excesiva violencia de sus compañeros, no se mordió la lengua. “No he visto sangre. Si somos violentos, salen en camilla”.

Como era de esperar, los aficionados ‘pericos’ recibieron en Cornellá al eterno rival acordándose de Piqué, ese día reserva ante las circunstancias. “Shakira es de todos” fue la pancarta exhibida para responder al defensa azulgrana.

El 4-1 de la ida evitó que el choque de vuelta tuviese enfrentamientos fruto de la tensión. Pero aún así, Álvaro y Messi tuvieron sus más y sus menos durante el partido. “Él me decía que yo era muy malo y yo a él, que es muy bajito: Creo que los dos tenemos razón”, revelaba en tono irónico el defensa del Espanyol.

Ahí se cerró la herida abierta entre los dos clubes vecinos. Ahora, a dos días de volverse a ver las caras, el ‘Tamudazo’ sobrevuela las mentes azulgranas que estarán en el Camp Nou. No hará falta siquiera hablar de posibles maletines. La motivación ‘perica’ está más que justificada. Esperemos que la misma sea sana y que, haya o no otro ‘Tamudazo’, el derbi catalán se quede únicamente en un gran partido de fútbol.

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