Gallardo explica porque Ponzio es El LIDER dentro de la cancha

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Después de otra clase de Ponzio en un Superclásico, Gallardo lo elogió como pocas veces. Las razones de una metamorfosis. El valor de un tipo capaz de dejar la sangre por el equipo. El guía espiritual.

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No hay ninguna imagen que represente mejor a Leonardo Ponzio que la de sus pantalones ensangrentados aquel 10 de junio del 2012 en un partido fundamental para el regreso a Primera. No hay ninguna demostración más fiel de que es capaz de dejar el cuerpo por sus compañeros. De que es capaz de transpirar sangre por la camiseta de River.

Casualmente, o no, el rival de esa tarde en la que Leo conmovió a los hinchas en el Monumental fue Boca. Boca Unidos de Corrientes. Ese nombre lo potencia, se ve, lo motiva como ningún otro. Tal vez también de chiquito, en Newell’s, entendió que los colores azul y amarillo eran sus acérrimos adversarios. De todas maneras, Ponzio lleva el alma de guerrero desde la cuna. Fluye por sus venas y la transmite naturalmente con una tremenda mentalidad ganadora y capacidad de liderazgo. Por eso es indudable que este exitoso River tiene la impronta del santafesino, su sello. “Leo es el corazón nuestro, el espíritu del equipo”, reconoció Gallardo con gestos de orgullo por las virtudes de su líder.

El Muñeco también se encargó de destacar que “juegue donde juegue, y cuando no juega también; cuando lo necesitás está y, cuando le toca salir, siempre va para adelante”. Así, explicó que “eso es lo bueno: tener un jugador que interpreta lo que significa el espíritu de grupo, el espíritu del equipo”.

Al entrenador le sobran motivos para elogiar el valor del experimentado futbolista que acaba de cumplir 34 años, porque cuando asumió en el banco de River le avisó a Ponzio que “mi 5 va a ser Kranevitter” y Leo lo aceptó con hidalguía, trabajó para mejorar y se sacrificó para responder a las exigencias que demandaba Gallardo. Nunca se le cayeron los anillos. Fue el mejor ejemplo para el resto del plantel, el guía de un grupo dispuesto a ir por la gloria máxima.

Más allá de su personalidad, la polifuncionalidad para ocupar diferentes posiciones, la inteligencia táctica y el oficio de Ponzio fueron fundamentales para el equipo del Muñeco, y la máxima exponencia de la conjugación de todas sus cualidades se produjo en los partidos más determinantes del exitoso ciclo: las dos eliminaciones a Boca en las Copas y en la final de la Libertadores ante Tigres. El último ejemplo del inmenso valor espiritual y futbolístico de Leo fue el superclásico del sábado en Mendoza, jugando como primer marcador central, comandando los movimientos de todo el equipo desde el fondo y borrando de la cancha nada menos que a Carlos Tevez. “Estoy contento de que haya funcionado de la manera que funcionó en un puesto que no es habitual para él y en un partido clásico, en el que tampoco es habitual que juegue en un puesto al que no está acostumbrado”, dijo Gallardo, que sí está acostumbrado a que Ponzio siempre le responda. Mucho más, si es contra Boca. Porque lleva a River en la sangre. Y tiene un corazón de león.

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