Juegos Olímpicos

ESPERANZAS FUTBOLERAS EN RÍO 2016

Son apenas 16 selecciones de fútbol y una definición mundialista muy especial pues se trata de los juegos olímpicos. La sensación al respecto es por eso también especial, porque allí hay selecciones campeonas del mundo, como lo es Brasil y la Argentina, además de otros que ganaron medalla de oro olímpico en fútbol, pero no han sido campeones mundiales en la selección de mayores. Ese es el caso de México, que alcanzó su gran gloria en la última olimpiada de Londres 2012, o Nigeria que le arrebató el oro a la Argentina en Atlanta 1996. En los papeles, para este Río 2016, los dueños de casa son los mayores aspirantes para llevarse el oro, aunque pesa en esa aspiración el hecho de que los pentacampeones orbitales nunca pudieron sumar ese logro a sus vitrinas de trofeos. Pesa a favor y en contra pues las condiciones del fútbol brasileño, hoy por hoy, no son las mejores y este Brasil viene de sufrir grandes frustraciones en los últimos años. Entre ellas, salir por la puerta de atrás de su propio Mundial hace dos años y también marcharse sin pena ni gloria de la Copa América de Chile el año pasado, y de la Centenario hace menos de dos meses. Algo más sombrío pesa también ahora, como precedente, sobre la canarinha: perdieron el oro ante México en Londres 2012.  En esta ocasión Neymar repite oportunidad para su país y nadie sabe si eso será suficiente para remontar la cuesta de las frustraciones.

Lo real es que estas selecciones de fútbol olímpico jamás niegan la importancia de una justa que, además, les sirve como yunque de entrenamiento para las nuevas generaciones y el afinar detalles con aquellos jugadores que, en la de mayores de sus países, apuestan a las eliminatorias en sus respectivos continentes y al mismo Mundial de la Fifa, que en su próxima edición se disputará en Rusia 2018. Eso está tan claro que incluso en el torneo para definir cupos en Sudamérica, la disputa está suspendida desde marzo y retomará pulso un mes después del torneo vigente en estas olimpiadas de Río 2016. No siempre ha sido el fútbol bien recibido en los juegos olímpicos, sobre todo por el choque entre la concepción amateur y el profesionalismo. Es decir, la condición rentada de una industria cultural, a veces mafiosa, construida alrededor de este deporte y enfrentada a los jóvenes que lo hacen simplemente por deporte y por el deporte, sin agregados rentados. O al menos eso se supone.

Esa discusión generó decisiones contradictorias en diferentes épocas. Hubo presencia de selecciones absolutas entre 1908 y 1948 -en esas tres décadas hubo 8 olimpiadas- en tanto que en otros momentos hubo restricciones a la presencia de jugadores profesionales. En el tiempo presente se pueden integrar las diferentes selecciones con hasta tres jugadores de oficio y con contraro, en tanto que cada integrante del resto del equipo debe tener menos de 23 años en el momento de salir al campo de juego.  No se avizoran nuevas discusiones y restricciones hacia el futuro, pero debe suponerse que la polémica al respecto no se atenuará y los cambios consecuentes volverán a hacerse efectivos. También hubo momentos en que de forma concreta no hubo fútbol en las olimpiadas.  Eso ocurrió en las competencias de Los Angeles en 1932. En otros casos y tal como ocurrió con los equipos de la desaparecida Unión Soviética, se apostó a la condición de ser equipos aficionados.

Todos los integrantes de los teams de ese polo que confrontó en términos ideológicos, económicos y estratégicos con el mundo capitalista occidental, fueron amateurs, de la misma manera como lo eran en bloque buena parte de los combinados de lo que fueron los países de la órbita soviética, en especial durante la llamada Guerra Fría. Una explicación más refinada de esa actitud tiene soporte ideológico: se pretendía diferenciar una “pureza” propia, incluso deportiva, y una muestra más de la corrupción de los oponentes contaminados con la avidez por el enriquecimiento del polo ideológico contrario. En rigor de verdad, estos juegos se iniciaron a fines del siglo XIX, precisamente con intención de abstracción de los intereses comerciales y de la acumulación a partir del valor de cambio. Es por eso que el fútbol, quizá también con el básquetbol entre otros pocos deportes, aparece como la actividad más ligada alas lógicas del mercado y de la sociedad de consumo.

Esa curiosa historia de los olímpicos y su fútbol llevó a situaciones llamativas tales como esa de las justas celebradas en París, 1904, o San Luis -USA- en 1908, cuando los competidores no fueron selecciones, sino clubes hechos y derechos. Eso sirve para señalar también que, en la primera olimpiada celebrada en Atenas -1896- no hubo competencia para los futbolistas. Sirve además para puntualizar que los favoritos de las selecciones de mayores no son, de manera excluyente, candidatos para llevarse el oro olímpico: ahí está Brasil como principal ejemplo. No es el único, porque tampoco la poderosa Alemania unida alcanzó la presea dorada, aunque sí la obtuvo la desaparecida Alemania Oriental, en Montreal 1976. La alcanzaron además países hoy inimaginables en la posibilidad de que pudiesen competir por una final en un mundial de fútbol para mayores: es el caso de Dinamarca, Camerún o Polonia.Las tres con oro en balompié olímpico.

Eso sucede por una razón simple: se considera que los jóvenes jugadores de fútbol que van a las olimpiadas aún no tienen la madurez necesaria para competir con previsiones de estabilidad integral hacia un futuro. Aunque esto es relativo cuando de fútbol se trata, lo real es que el resultado de la sumatoria de finales olímpicas hace parecer que lo inestable es una forma de regularidad. Lo contrario sería imaginar que como ocurre en los mundiales tradicionales lleguen a los tramos finales de la competencia los nombres de siempre: Italia, Alemania, Brasil o la Argentina. Esto del futbol olímpico, para enfatizar la diferencia, muestra a un Estados Unidos como ganador máximo de medallas áureas: cuatro. También se ven en esa lista de privilegios dorados a dos equipos africanos. Entre los sudamericanos aparecen argentinos y uruguayos con dos medallas de oro cada uno.

En esta cita de Río 2016, para el fútbol, llegaron dos grandes desconocidos: las islas Fiyi e Irak. Otros, son nombres ya memorizados en las grandes citas internacionales de este deporte. Allí están la Argentina, Brasil, Honduras, Portugal y Alemania. Junto con ellos competirán en esta olimpiada, México, Suecia, Dinamarca, Japón y Colombia. También están allí Corea del Sur, Nigeria, Argelia y Sudáfrica. Los 16 conjuntos decidirán suerte en cuatro grupos que, en apenas seis días a partir del 4 de agosto, deberán definir a los 8 que disputarán los cuartos de final, el 13 de agosto. Entre el 17 y el 20 quedarán resueltas tanto semifinales como la final por el oro olímpico. México buscará repetir la hazaña cumplida en la anterior Olimpiada de Londres. Los argentinos, nigerianos y suecos buscarán repetir el mérito máximo alcanzado en otros tiempos. En la puja, Honduras, Portugal y Colombia pretenden demostrar que no es casualidad su buen momento en el fútbol mundial. Brasil, por su lado, tiene la obligación de hacer posible su primera vez(aresprensa).

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