¿Es posible un doble 9 con Higuain y Aguero? ¡Enterate la estrategia del Tata!

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Es, de los puestos de la columna, la vértebra díscola. La que se acomoda. El Tata Martino tiene, a esta altura, unos cuantos nombres claros. Casi todos, salvo cuestiones coyunturales -lesión, suspensión. El único que no tiene dueño fijo, o que va variando según los momentos, el subibaja que es común en cualquier carrera, el de delantero centro. Y no por una cuestión de rotación, sino porque Martino no tiene claro cuál es el N°1 y cuál el N°2, y actúa según los momentos.

En esta Copa América le tocó arrancar a Higuaín. Y Agüero siempre tuvo minutos desde el banco (de hecho, le alcanzaron para meter un gol, algo que el Pipa aún no tiene). Si siguiera con los fundamentos que mostró en la Copa de Chile, éste sería el partido del Kun. Pero Martino cambió unas cuantas cosas en este tiempo. Se volvió más flexible y menos dogmático. Apostó a la practicidad, y se la inculcó al equipo. Hay una idea, pero también hay momentos. ¿Qué quiere decir todo esto? ¿Que el técnico cambió y no juega Agüero? Para nada. Agüero juega. Pero, ¿y qué tal si jugara también Higuaín? Eso sí sería una novedad, un cambio realmente importante. Y es lo que el Tata probó en la práctica de ayer, celosamente custodiada. Agüero más Higuaín. No uno o el otro. ¿Y aquella historia de que no admitía jugar con dos 9? Alguna vez lo había hecho, en un amistoso, pero no con ellos dos sino con Tevez, alguien a quien también considera delantero centro. Tanto que si no lo convocó para esta Copa fue, en parte, porque no quería tenerlo esperando detrás de los otros -descartando la chance de que dos de ellos pudieran jugar juntos. Fue en Estados Unidos, también, y Carlitos se tiró a hacer lo que hizo el Kun ayer en la práctica: jugar detrás del 9, llegar como llega Messi cuando deja su posición inicial pegado a la raya y se tira al medio. Sería una buena prueba, en un partido oficial pero que conlleva menos riesgos que otros: Argentina ya está clasificada, y Bolivia, eliminada.

Alguna vez, en los 90 y principios de este siglo, la discusión se planteó entre Batistuta y Crespo. No los puso Passarella en el 98, no los puso ni siquiera quedándose afuera del Mundial en primera fase Bielsa. Lo que para todo el mundo podía sumar, para ambos entrenadores restaba. Fue casi imposible verlos coincidir en cancha, aunque los dos dijeran que no tenían problemas en compartir escenario. Ahora bien: Batistuta y Crespo, aun con sus matices, eran bastante más parecidos entre sí que Pipa y Kun. En el Manchester City, Agüero jugó mucho tiempo por detrás de un 9 de área, y tal vez es la posición que mejor le sienta (como la que reclama Carlitos, a pesar de haber vuelto a ser 9 en Boca). Por supuesto que esto no es matemática, pero ¿a quién no le seduce sumar los goles de los dos? ¿Y los de Messi? ¿Pueden jugar los tres juntos? No está descartado. De entrada, en el equipo que armó ayer, Messi jugó de 10, por detrás de los dos 9. Fue apenas un ratito -y después Banega entró en lugar de Leo-, pero da para la ilusión. Aunque sea de ver cómo funciona ese trío.

Martino cumplió con el protocolo de la conferencia y no confirmó nada. Un 9, dos 9, los dos más Messi… Que en definitiva por cantidad de goles, por esa avidez y a veces por posición, también es un 9. Y hoy va por el récord de Batistuta. Pero ésa es otra historia.

 

 

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